Municipalidad de Córdoba transforma microbasural de General Bustos en parque y zona de juego
La gestión del microbasural transforma el barrio en un espacio verde y de recreación para sus vecinos.

La Municipalidad de Córdoba, a través de la Secretaría de Ambiente y Economía Circular, eliminó este mes el microbasural número 21 que se había convertido en una amenaza para la salud y el bienestar del barrio General Bustos. En la operación se retiraron 28 toneladas de residuos y se acondicionó el terreno para crear un espacio recreativo y seguro para los vecinos, tras la denuncia de la comunidad local.
Retiro de 28 toneladas de residuos y recuperación del terreno
La primera fase del trabajo se centró en la extracción de los desechos domiciliarios que habían sido arrojados de forma ilegal con automóviles y camionetas. Un equipo de operarios utilizó una pala mecánica de gran capacidad y, complementariamente, herramientas manuales para remover los restos más delicados. La labor, que se desarrolló a lo largo de 200 metros lineales de la calle Juan Tissera, entre las avenidas Gino Galeotti y Cabo Contreras, culminó con la carga y el traslado de 28 toneladas de basura a los centros de transferencia de residuos de la ciudad.
Una vez vaciado el microbasural, el municipio aplicó una capa de materia orgánica y chips provenientes de los mismos centros de transferencia, con el objetivo de estabilizar el sustrato y favorecer la posterior plantación. En la zona se sembraron 20 dietes (Baccharis dracunculifolia) y 30 ejemplares de sen de campo (Senna covesii), especies nativas que aportan sombra, mejoran la calidad del aire y sirven de refugio para la fauna urbana.
Parques, murales y barreras de madera: una nueva cara para la calle Juan Tissera
El proyecto no se limitó a la limpieza del terreno; también incluyó la revitalización estética del entorno. Los vecinos, en conjunto con artistas locales, pintaron murales coloridos en las paredes deterioradas que rodean el antiguo microbasural, convirtiéndolas en lienzos que narran la historia y la identidad del barrio. Además, se instalaron barrales de madera en el perímetro del área recuperada, una medida preventiva que dificulta la vuelta de los vertederos clandestinos y al mismo tiempo brinda un toque de calidez al espacio.
Los materiales para la construcción de los barrales fueron donados por la Empresa Provincial de Energía de Córdoba (EPEC), que ha colaborado en varias iniciativas de mejora urbana. Esta alianza público‑privada refuerza la idea de que la solución a los problemas de residuos pasa por la cooperación entre distintos actores de la comunidad.
Juegos infantiles y espacios comunitarios entre Nonsacate y Chipitin
En paralelo, la municipalidad extendió la intervención a otro sector del barrio, ubicado entre los pasajes Nonsacate y Chipitin. Allí se realizó una segunda fase de recuperación que incluyó la instalación de juegos infantiles de madera y poliéster, pensados para niños y niñas de todas las edades. El equipamiento, que cuenta con columpios, toboganes y una estructura de escalada, se integró a un pequeño parque que también dispone de bancos, mesas de picnic y áreas verdes.
Esta zona se diseñó con la participación activa del movimiento juvenil Río Sustentable y los Centros de Participación Comunal (CPC), quienes aportaron ideas y mano de obra voluntaria. La presencia de los juegos y del mobiliario urbano fomenta la convivencia vecinal, reduce la incidencia de actos vandálicos y promueve hábitos de cuidado del entorno desde la infancia.
De los desechos a la convivencia: cómo el barrio se transforma
La eliminación del microbasural número 21 es parte de una serie de acciones que la Municipalidad de Córdoba ha llevado a cabo en los últimos cinco meses, logrando retirar más de veinte basureros clandestinos en distintos barrios de la ciudad. Cada intervención está acompañada de campañas de concientización, charlas de reciclaje y actividades de educación ambiental que buscan cambiar la cultura del descarte.
Para General Bustos, la recuperación del terreno supone un giro de 180 grados: de ser un foco de suciedad y olores a convertirse en un pulmón verde y un punto de encuentro para familias, jóvenes y adultos. La zona ahora sirve como escenario para actividades deportivas, ferias artesanales y eventos culturales que fortalecen el tejido social del barrio.
En el plano económico, la obra ha generado empleo temporal para operarios de limpieza, jardineros y artesanos, además de dinamizar a proveedores locales de materiales de construcción y mobiliario urbano. El proyecto demuestra que la gestión de residuos puede ir de la mano con la generación de valor para la comunidad, creando espacios que mejoran la calidad de vida y reducen el gasto municipal en limpiezas emergenciales.
Explora más noticias en nuestra sección: Córdoba



