Reza Pahlavi, líder opositor iraní exiliado en Estados Unidos, lanzó un llamado a los comandantes de la Guardia Revolucionaria Islámica para que abandonen el poder y eviten la destrucción total de Irán. En un mensaje publicado en sus redes sociales, Pahlavi culpó a la cúpula militar y política del inminente colapso del sistema teocrático y advirtió que la infraestructura nacional, vital para cualquier reconstrucción, está bajo amenaza por la actual escalada militar.
La situación en Irán
La situación en Irán se ha vuelto cada vez más crítica, con una escalada militar que ha intensificado la crisis económica y social en el país. Pahlavi atribuyó a los mandos militares y políticos cinco décadas de "beligerancia y crímenes", señalando que son los responsables directos del deterioro de la seguridad, la economía y la viabilidad institucional del país.
El llamado a la Guardia Revolucionaria
En su declaración, Pahlavi subrayó que "la elección que enfrentan los líderes militares no es entre sobrevivir o colapsar, sino sobre la forma en que terminarán cayendo". También advirtió que la resistencia prolongada solo dejará un Irán devastado para las futuras generaciones. El líder opositor enfatizó que la política exterior de la cúpula militar ha transformado a Irán en un escenario de guerra, con la infraestructura económica y los servicios esenciales bajo amenaza de destrucción por parte de potencias extranjeras.
La importancia de la infraestructura
Pahlavi enfatizó que "nuestra infraestructura fue construida con la riqueza nacional y es esencial para la reconstrucción del país". Exigió a los comandantes detener "el aventurerismo" y abandonar el poder para preservar lo que queda de la nación. El líder opositor pidió explícitamente que se garantice la conservación de infraestructuras clave, pidiendo "permitan que la infraestructura se conserve para el pueblo iraní. Detengan sus crímenes. Renuncien al poder".
La protección del patrimonio cultural y natural
Pahlavi ya había advertido sobre el riesgo que enfrenta el patrimonio cultural y natural de Irán ante la intensificación de la guerra. Solicitó a la población proteger monumentos, museos y paisajes, y propuso la creación de una "Unidad de Patrimonio" para organizar la protección local de sitios amenazados, invitando a la diáspora iraní a colaborar con recursos y difusión internacional. "Proteger el patrimonio cultural y natural de Irán es una responsabilidad nacional y permanente de todos nosotros", declaró.
Las hostilidades, desencadenadas con los ataques de Estados Unidos e Israel desde el 28 de febrero, han causado daños severos en infraestructuras civiles y bienes culturales. Datos oficiales y de la UNESCO reportan al menos 56 museos y monumentos dañados, con Teherán como epicentro del deterioro. Entre los sitios afectados figuran el Palacio de Golestán, el palacio Chehel Sotoun y la mezquita Yameh de Isfahán.
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