Rusia, entre la guerra y la censura: ¿qué está pasando en Moscú?
La censura y la guerra en Ucrania sumen a Rusia en un limbo digital

Rusia, entre la guerra y la censura: ¿qué está pasando en Moscú?
La guerra en Ucrania ha llevado a la Rusia de Vladimir Putin a una encrucijada. Mientras el país se beneficia de la alza de los precios del petróleo y el gas, la situación en el frente parece estancada y la economía se ve afectada. En este contexto, el Kremlin ha comenzado a bloquear servicios de internet móvil en Moscú y San Petersburgo, sumiendo a las dos ciudades más grandes de Rusia en un limbo digital.
La censura en Rusia: ¿qué está sucediendo?
El bloqueo en Moscú comenzó el 6 de marzo, según informes, y duró casi tres semanas antes de ser parcialmente revertido. Las autoridades rusas alegaron motivos de seguridad, pero la mayoría de los moscovitas supusieron que se estaba probando un nuevo sistema de cortafuegos para desconectar a Rusia de internet y permitir el acceso solo a sitios autorizados.
La vida en Moscú sin internet
La ausencia de servicios de internet móvil ha afectado a todos los moscovitas, desde los padres que ya no pueden enviar mensajes a sus hijos hasta los conductores que no pueden pagar el estacionamiento. Incluso los taxis debían pedirse por teléfono o pararse en la calle, como antaño. Las empresas rusas sufrieron pérdidas millonarias cada día sin servicio, y las ventas de radios bidireccionales, buscapersonas y mapas de papel se dispararon.
La censura y la guerra en Ucrania
La situación en Ucrania parece imposible de ganar, pero nadie vislumbra una salida. La economía se ha visto afectada, al menos hasta que suba el precio del petróleo. La percepción de amenaza surge de la sensación de que la guerra está estancada, y la afinidad de Rusia con Irán, que ha intentado en el pasado desconectar a su pueblo de internet, ha aumentado el deseo de bloquear todo aquello que escape al control de los servicios de seguridad.
La respuesta del Kremlin
El Kremlin ha bloqueado Telegram, la plataforma de mensajería más popular de Rusia, con un alcance mensual de 94 millones de personas. Los funcionarios rusos han justificado el bloqueo invocando la seguridad de la gente común, pero muchos están indignados por la medida. Los blogueros militares, cuya notoriedad e ingresos dependen de la plataforma, se han vuelto prácticamente indistinguibles de los medios de comunicación pacifistas.
Consecuencias de la censura
La coacción ha generado resentimiento entre muchos rusos hacia su gobierno. Pavel Durov, el creador de Telegram, ha afirmado que el bloqueo pretende empujar a los internautas rusos hacia Max, una aplicación de mensajería nacional con una función de vigilancia integrada. La situación en Rusia parece estar sumida en un limbo digital, donde la censura y la guerra se entrelazan en una encrucijada peligrosa.
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