Cultura

Santa Catalina Canta 2026: coros que convierten la historia en motor comunitario

Una jornada musical que renueva la vida del paraje y financia iniciativas locales.

Santa Catalina Canta 2026: coros que convierten la historia en motor comunitario

El domingo 4 de octubre a las 12:30 hs se reencontrarán cinco coros en las escalinatas del Pretil de la Estancia Jesuítica Santa Catalina, en el paraje rural de Santa Catalina, Córdoba. El evento, organizado por la Fundación Sos Protagonista y la directora del Coro de Egresados Domingo Zipoli, Cecilia Reynoso, busca transformar una jornada musical en recursos concretos para proyectos de salud, educación y cultura del territorio.

Una cita cultural que nace del trabajo vecinal

La Estancia Jesuítica, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, vuelve a vibrar con voces que atraviesan generaciones. La arquitectura colonial, con sus gruesas paredes de adobe y su imponente Pretil, se convierte en escenario natural para un encuentro que, más allá del espectáculo, tiene una lógica de inversión social. La Fundación Sos Protagonista, presente en el paraje desde hace varios años, ha demostrado que la música puede ser un catalizador de iniciativas locales: el vehículo comunitario adquirido tras la primera edición de 2025 sigue transportando a pacientes, docentes y materiales escolares por caminos que, de otro modo, quedarían aislados.

Los coros que dan vida al proyecto

Participan el Coro de Egresados Domingo Zipoli, la Coral Familia Zipoliana, el Coro de Niños de 3° grado del ISEAM Domingo Zipoli, el Coro Polifónico de Colonia Caroya y el Coro Polifónico de La Granja. Cada agrupación lleva un repertorio que combina música popular argentina, ritmos latinoamericanos, piezas infantiles y obras sacras, creando un mosaico sonoro que refleja la diversidad cultural de la provincia. El coro anfitrión celebra sus 15 años y rinde homenaje a Domingo Zipoli con una Missa brevis y el estreno de un arreglo coral del Himno a Santa Catalina, obra del compositor Sebastián Tello.

Cómo se traduce el canto en recursos para la comunidad

La jornada incluye un bono de contribución de $4.000, venta de empanadas, choripanes, pastelitos, gaseosas y helados preparados por la propia comunidad. Los ingresos se reparten entre la escuela local, la Comisión de Fiestas Patronales, la Agrupación Gaucha José Hernández y la Unión Vecinal, que destinará parte al mantenimiento de la planta potabilizadora. Además, la fundación recibirá una fracción para seguir apoyando proyectos de salud y educación. En la edición anterior, la suma recaudada permitió la compra de un vehículo comunitario que hoy sirve para traslados médicos y escolares, reduciendo costos de transporte y mejorando la calidad de vida de los habitantes.

El papel de las instituciones y la articulación vecinal

María de la Torre, directora técnica de la Fundación Sos Protagonista, destaca que este año la coordinación entre la Unión Vecinal, la Agrupación Gaucha, la Comisión de Fiestas Patronales y las instituciones educativas ha sido más estrecha que nunca. “Hemos logrado que todas trabajen de manera mancomunada, dejando de lado diferencias y enfocándonos en lo que realmente importa para el paraje”, asegura. Esta articulación no solo potencia la recaudación, sino que genera un sentido de pertenencia y cooperación que se extiende más allá del día del evento.

Patrimonio, música y comunidad: una fórmula ganadora

El uso de la Estancia Jesuítica como escenario no es casual. Revalorizar el patrimonio histórico permite que visitantes y residentes reconozcan la riqueza cultural del lugar mientras participan en una actividad que los involucra directamente. En caso de lluvia, la ceremonia se trasladará al interior del templo, garantizando la continuidad del encuentro.

Raíces históricas del canto en Santa Catalina

La presencia de los jesuitas en la zona, a comienzos del siglo XVII, dejó una huella profunda en la educación y la música. Los colegios fundados por la Compañía enseñaban canto gregoriano y música instrumental como parte de la formación integral de los pobladores. Hoy, más de tres siglos después, esa tradición se renueva con coros locales que continúan explorando el repertorio sacro y popular, manteniendo viva la conexión entre fe, cultura y comunidad.

El primer encuentro coral, celebrado en 2025, fue una prueba de concepto: más de 300 asistentes escucharon y, al mismo tiempo, conocieron los proyectos de la fundación. La experiencia demostró que la música puede ser un vehículo de información y recaudación, y que la confianza generada entre artistas y vecinos se traduce en acciones concretas.

Para los participantes, cantar juntos no es solo una cuestión estética; es un ejercicio de empatía, paciencia y solidaridad. “El trabajo de un coro supone escuchar al otro, respetar tiempos, buscar armonía y construir un resultado colectivo. Esos mismos valores pueden ponerse al servicio de una comunidad”, afirma Cecilia Reynoso. En Santa Catalina Canta 2026, esas palabras se convierten en notas que resuenan más allá del Pretil, alimentando proyectos que mejoran la vida cotidiana de un paraje que, a pesar de su lejanía, se muestra resiliente y creativo.

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