Trump exige un nuevo presidente en Ucrania mientras EE. UU. flexibiliza sanciones al diésel ruso
El exmandatario estadounidense critica a Zelensky y abre la puerta a la exportación de diésel ruso, generando polémica internacional.

Trump exige un nuevo presidente en Ucrania mientras EE. UU. flexibiliza sanciones al diésel ruso
Donald Trump volvió a la carga contra Volodímir Zelensky este lunes en la Casa Blanca, pidiéndole a Kiev que cambie de mandatario y le dé luz verde a cualquier acción contra Rusia, siempre que se abstengan de atacar sus refinerías. El exmandatario vinculó los recientes bombardeos a la subida del precio del diésel en los mercados internacionales y, de paso, anunció que Estados Unidos está listo para recibir 300.000 toneladas de diésel ruso, con planes de ampliar la entrega a millones de toneladas en los próximos meses.
Trump señala a Zelensky y propone un nuevo líder
Frente a un grupo de periodistas, Trump dejó claro que “es hora de que Ucrania tenga un nuevo presidente”. Según el expresidente, Zelensky habría aceptado “hacer lo que quisiera contra Rusia, pero sin tocar las refinerías”. El comentario surgió después de que la administración estadounidense autorizara a Kiev a lanzar ataques militares contra objetivos rusos, con la condición de que no se dañara la infraestructura petrolera que alimenta los mercados de energía global.
El mensaje de Trump no solo fue una crítica directa al liderazgo de Zelensky, sino también una jugada política de cara a las elecciones de medio término en EE. UU. previstas para el 3 de noviembre. Los sondeos muestran una ventaja de siete puntos para los demócratas, y el tema del combustible se ha convertido en un punto de fricción entre los votantes, que sienten el “bolsillo apretado” por la inflación y los precios de la gasolina.
EE. UU. y Rusia pactan envío masivo de diésel
En paralelo, la Casa Blanca confirmó un acuerdo con Moscú para que el petróleo ruso vuelva a los surtidores estadounidenses y a otros destinos internacionales. La primera entrega consistirá en 300.000 toneladas de diésel, seguidas por 500.000 toneladas en noviembre y un millón de toneladas en una fase posterior, con la meta de alcanzar tres millones en un plazo breve.
La ministra de Asuntos Exteriores de la UE, Kaja Kallas, denunció el acuerdo, argumentando que “la suspensión de las sanciones al diésel ruso brinda a Moscú más ingresos para financiar la guerra”. Zelensky, por su parte, calificó la medida como “injusta” y “impropia de un aliado”, señalando que el combustible ruso alimentaría directamente la maquinaria bélica de su agresor.
Repercusiones para Argentina y la economía del combustible
Para los argentinos, la movida tiene eco directo en la mesa. Desde hace meses el país enfrenta una escasez de diésel y gasolina, con largas filas en las estaciones y precios que superan los 200 pesos el litro. El Gobierno de Alberto Fernández había buscado alternativas, como la importación de combustible de países vecinos y la renegociación de contratos con YPF, pero la reactivación del mercado ruso podría estabilizar los precios internacionales y, a la larga, aliviar la presión sobre la canasta familiar.
Sin embargo, la polémica no se limita al precio. Los analistas de energía de la Universidad Nacional de Córdoba advierten que la entrada de diésel ruso podría debilitar los esfuerzos de la Argentina por diversificar su matriz energética y fomentar la producción nacional. Además, el riesgo de que el combustible llegue a manos de grupos que financian actividades ilícitas o que se utilice para reabastecer a la industria militar rusa genera preocupación en los círculos de seguridad nacional.
En el ámbito local, los sindicatos de transportistas cordobeses ya anunciaron protestas frente a la Secretaría de Energía, exigiendo que el Gobierno garantice un suministro estable y que no se dependa de “dinero sucio” proveniente de un conflicto que sigue cobrando vidas.
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El vínculo entre la guerra en Ucrania y el precio del combustible en Córdoba es más estrecho de lo que parece. Cada bombardeo a una refinería rusa reduce la oferta mundial de diésel, lo que eleva los precios en los mercados de futuros. Cuando Estados Unidos decide abrir la puerta a esas exportaciones, el efecto inmediato es una caída de los precios internacionales, lo que a su vez se traduce en una leve rebaja en la bomba local.
No obstante, la volatilidad sigue siendo la norma. Los ataques nocturnos de Rusia a la ciudad de Zaporizhzhia, que dejaron 17 muertos, incluido un niño, y la respuesta ucraniana contra la terminal de Yug Rusí en Rostov del Don, demuestran que la escalada militar puede revertir cualquier avance económico en cuestión de horas.
Para los cordobeses que dependen del transporte de carga y de la movilidad diaria, la lección es clara: mientras la diplomacia internacional juegue a los ajedrez con el diésel, el consumidor seguirá sintiendo el “costo del laburo” en cada kilómetro recorrido.
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