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Violenta pelea en cabina de un Flydubai: entre cuchillos, códigos de emergencia y sospechas de atentado

Una agresión con cuchillo a bordo de un vuelo Dubái‑Tel Aviv desencadena emergencia y levanta sospechas de ataque terrorista

Un hombre empuñó un cuchillo contra el capitán de un vuelo de Flydubai (FZ1073) que partía de Dubái con destino a Tel Aviv y, tras una pelea encarnizada en la cabina, el avión descendió de forma brusca y realizó un aterrizaje de emergencia en Tabuk, Arabia Saudí, el pasado miércoles. Según varios pasajeros, el agresor sería el copiloto, ciudadano omaní, mientras que el piloto herido tendría la nacionalidad de los Emiratos Árabes Unidos. Las autoridades aún no confirman la versión y en Israel se abre una investigación para determinar si se trató de un intento de atentado terrorista.

El incidente y su desarrollo

El Boeing 737 Max 8, con 174 ocupantes –incluidos 27 niños–, despegó a las 09:15 hora local y, a los noventa minutos de vuelo, empezó a perder altura de forma repentina. Los datos de FlightRadar24 indican que el aparato descendió de 33.000 a 17.000 pies (de unos 10.000 a 5.000 metros) y realizó un círculo errático cerca de la frontera jordana antes de dirigirse a Tabuk. En la cabina, según testigos, el copiloto sacó un cuchillo pequeño y atacó al capitán, quien quedó gravemente herido. Otros dos pilotos, vestimentas civiles, tomaron el control del avión mientras los pasajeros intentaban contener al agresor.

Testimonios de los pasajeros y la respuesta a bordo

Yasmin Abukasis, madre de una pasajera que venía de Bangkok, contó a Reuters que su hija escuchó gritos de auxilio y percibió que el avión “perdía el control”. Los pasajeros, muchos de origen israelí, comenzaron a rezar el “Shema Israel” y a recitar salmos, convencidos de que el avión iba a estrellarse. Un viajero relató al Canal 12 que varios israelíes se abalanzaron sobre el agresor, lo redujeron y lo tiraron al suelo con “mucha sangre” alrededor. Otros testigos describieron cómo el capitán, a punto de colapsar, fue atendido por un dentista israelí que llevaba consigo un botiquín de primeros auxilios.

La tripulación emitió primero el código de emergencia general 7700 y, poco después, el 7500, que indica secuestro o interferencia ilícita. Las fuerzas aéreas israelíes movilizaron cazas por temor a que el avión fuera secuestrado, aunque la situación se estabilizó cuando los pilotos suplentes lograron aterrizar en Tabuk sin mayores daños estructurales, salvo un timón de cola visiblemente dañado.

Repercusiones internacionales y la investigación

Flydubai confirmó que la señal de emergencia fue provocada por una pelea entre los pilotos y abrió una investigación en coordinación con autoridades saudíes, israelíes y de los Emiratos. El copiloto sospechoso fue entregado a la policía de Tabuk para ser interrogado; Israel también participa en el proceso. Mientras tanto, la oficina del primer ministro Benjamin Netanyahu aseguró que la situación estaba bajo control y descartó un intento de secuestro, aunque funcionarios israelíes consideran la hipótesis de un atentado terrorista cada vez más plausible.

Los analistas de seguridad advierten que el episodio ocurre en un contexto de creciente tensión regional. Netanyahu había advertido recientemente sobre amenazas de seguridad y posibles ataques antes de las elecciones de octubre. Sin embargo, también se barajan otras teorías, como un episodio de salud mental sin motivaciones nacionalistas, ya que ninguna autoridad ha emitido una declaración oficial que confirme la intención terrorista del agresor.

Entre la sombra del conflicto y la historia de la aviación en Oriente Medio

Los incidentes de secuestro y ataque a aviones que involucren a Israel son poco frecuentes en las últimas décadas; la última oleada importante se dio en los años 60 y 70. No obstante, la región ha visto casos aislados de violencia a bordo, como la pelea entre dos pilotos de Air France en 2022 que provocó la suspensión de sus licencias. En el caso del Flydubai, la combinación de una agresión interna, códigos de emergencia y la presencia de pasajeros israelíes genera una movida complicada para las autoridades de aviación civil, que deberán revisar protocolos de seguridad en cabinas internacionales.

Para Córdoba y el resto de la Argentina, el suceso subraya la vulnerabilidad de los vuelos internacionales que atraviesan rutas de conflicto. Las aerolíneas que operan en el país podrían replantear sus alianzas y rutas en el Medio Oriente, considerando el posible impacto económico de incidentes que alteren la confianza de los viajeros. Además, el caso reaviva el debate sobre la capacitación psicológica de la tripulación y la necesidad de protocolos claros para enfrentar situaciones de violencia a bordo, un laburo que, sin duda, pasará a la agenda de reguladores y sindicatos del sector.

En definitiva, la pelea en la cabina del Flydubai quedó como un recordatorio de lo delicado que es mantener la seguridad en el aire cuando convergen tensiones geopolíticas, problemas de salud mental y la presión de un público cada vez más consciente de sus derechos. La investigación sigue su curso y, mientras tanto, los pasajeros que vivieron la angustia del descenso abrupto continúan buscando respuestas y, en muchos casos, una forma de superar el trauma que les dejó el vuelo.

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