¿Tu cerebro te advierte que vas a enfermar antes que tú?
¿Has tenido alguna vez una pesadilla que te ha dejado con un muy mal cuerpo al despertar? Puede que pienses que es solo el estrés o una mala digestión, pero la neurociencia explora si hay algo más detrás de estos sueños.
Los sueños prodrómicos nos dan más información de la que pensamos
Aunque la idea puede parecer a ciencia ficción, un reciente estudio ha puesto sobre la mesa un modelo neurobiológico que explica cómo y por qué ocurren estos sueños. El concepto de los ‘sueños prodrómicos’ sugiere que nuestro cerebro puede detectar señales de enfermedad antes que aparezcan los síntomas físicos.
¿Cómo funciona?
Para entender los sueños prodrómicos, hay que fijarse en la fase REM del sueño, cuando el cerebro procesa información sobre el estado de nuestros órganos y tejidos. A partir de esto, se aplica el modelo de McNamara, que se basa en la teoría de la ‘codificación predictiva’ del neurocientífico Karl Friston.
El cerebro funciona como una máquina de predecir, generando hipótesis sobre cómo debería estar nuestro cuerpo al compararlo con un estado de salud. Si hay un desajuste sutil en el organismo, el cerebro detecta un ‘error’ y traduce la alerta en una metáfora visual.
La demostración
El concepto de los sueños prodrómicos no es nuevo, pero la ciencia moderna ha podido ir un poco más allá al encontrar el mecanismo que justifica este tipo de sueños. Uno de los casos más llamativos de investigación está en la enfermedad de Parkinson, donde muchos pacientes desarrollan problemas en el sueño antes de que aparezcan los famosos temblores.
Hay más casos documentados, como pacientes con migrañas crónicas que reportan pesadillas previas al dolor, o los reportes de las primeras olas de COVID-19, donde los sueños vívidos fueron el primer ‘síntoma’ reportado en varias cohortes de pacientes.
Freno al ‘hype’
Lógicamente, tener una pesadilla horrible no significa que al día siguiente vayamos a tener una gran infección. La ciencia pone diferentes límites, como que es un modelo teórico y falta evidencia de estudios longitudinales para confirmar esta relación directa.
A pesar de estas limitaciones, los avances en la investigación podrían ayudarnos a utilizar nuestras propias noches como el sistema de alerta temprana más sofisticado del mundo para anticiparnos a ciertas enfermedades.
Imágenes | Dmitry Ganin
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