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AfD avanza en el Este y la CDU se hunde: qué implica para Argentina

La victoria parcial de la AfD y el colapso de la CDU generan incertidumbre política y oportunidades económicas para Argentina.

Lead: Alice Weidel, cara visible de la ultraderecha alemana, volvió a festejar tras los comicios regionales del domingo, mientras Friedrich Merz y su CDU colapsaron con apenas un 5 % en Mecklenburg‑Vorpommern, el peor resultado histórico para el partido gobernante. El escenario plantea una serie de preguntas sobre el futuro político de Alemania y sus repercusiones en la economía y la energía de Argentina.

Una victoria parcial para la AfD y el desastre de la CDU

En el noreste de Alemania, la AfD se posicionó con cerca del 38 % de los votos, superando al SPD en una contienda ajustada. En la capital, Berlín, el panorama cambió: Die Linke ganó ampliamente, la CDU quedó segunda y la AfD alcanzó entre el 14 % y el 16 % según las proyecciones de madrugada. Si bien el porcentaje berlinés dista del estruendoso 38 % del Este, la cifra evidencia la capacidad de la ultraderecha para consolidarse como fuerza relevante fuera de los grandes centros.

Por otro lado, la CDU de Merz obtuvo apenas un 5 % en Mecklenburg‑Vorpommern, marcando el peor desempeño de los demócratas en cualquier elección regional desde la fundación de la República Federal en 1949. Merz calificó el resultado como un “desastre” y prometió acelerar reformas, mientras la dirigencia de la CDU intentó contener la crisis con declaraciones conjuntas y la cancelación del viaje del canciller a la ONU.

El debate interno de la derecha alemana y la estrategia contra la AfD

Markus Söder, ministro presidente de Baviera y líder de la CSU, se mantuvo firme en su apoyo a Merz, pero dejó claro que la CDU no será responsable de un posible derribo del canciller. Su discurso incluyó la frase “Das Konzept Brandmauer ist gescheitert”, denunciando el fracaso del llamado “cordón sanitario” contra la AfD. En lugar de aislarla, propone confrontarla directamente en el terreno político, una postura que ha resonado entre los votantes cansados de la polarización.

Las últimas encuestas de YouGov sitúan a la AfD en torno al 29 % a nivel nacional, frente al 18 % de la CDU/CSU, una brecha de once puntos que, aunque todavía no se traduce en mayoría parlamentaria, sí pone en jaque la hegemonía del centro‑derecha tradicional.

¿Qué significa para Argentina la posible vuelta del gas ruso?

El factor energético es el que más llama la atención a los analistas argentinos. La AfD propone levantar las sanciones a Rusia, reactivar el suministro de gas y normalizar la relación económica con Moscú. Para la industria alemana, una energía más barata significaría volver a la competitividad de sectores como la química (BASF), la siderurgia y la automotriz. En la Argentina, donde la inflación y la escasez de divisas hacen que los costos de producción sean un lastre, una Alemania más fuerte podría traducirse en mayor demanda de materias primas como soja, maíz y minerales, impulsando nuestras exportaciones.

Sin embargo, la dependencia del gas ruso también plantea riesgos. La Unión Europea ha fijado la eliminación progresiva de las importaciones de gas ruso para 2027, y el polémico Nord Stream 2 sigue atrapado en un laberinto jurídico y sanciones. Si la AfD lograra influir en una reapertura parcial, los precios de la energía en Europa podrían bajar, lo que a su vez reduciría la presión sobre los precios internacionales del gas y del petróleo, beneficiando indirectamente a la balanza comercial argentina.

Además, la posible reactivación de Nord Stream 2 con participación estadounidense, como ha insinuado el inversor Stephen P. Lynch, abre la puerta a nuevos flujos de inversión y a la reconfiguración de alianzas geopolíticas. Un escenario de mayor cooperación germano‑rusa‑estadounidense podría generar oportunidades de joint‑ventures en energía renovable y tecnología de captura de carbono, sectores en los que Argentina busca posicionarse.

Los próximos desafíos electorales y el futuro de la CDU

Merz cuenta con varios meses sin elecciones regionales antes de la próxima Asamblea Federal (Bundesversammlung) del 30 de enero de 2027, que elegirá al presidente de Alemania. Después seguirán una serie de votaciones en Saarland, Schleswig‑Holstein, Nordrhein‑Westfalen, Bremen y Niedersachsen, marcando una primavera electoral que obligará a la CDU a redefinir su discurso y su liderazgo.

El congreso federal de la CDU, celebrado en febrero en Stuttgart, revalidó a Merz con un 91,2 % de los votos, pero la verdadera prueba será mantener la autoridad interna y evitar una fractura interna que podría acelerar su caída antes de la Navidad.

Ecos de la política alemana en la economía argentina

El avance de la AfD y el retroceso de la CDU no son solo un asunto interno de Berlín; repercuten en la balanza comercial, la inversión extranjera y la política energética de América Latina. Si Alemania logra reducir sus costos energéticos mediante una mayor dependencia del gas ruso, es probable que aumente su capacidad de compra de commodities argentinos, impulsando la producción agroindustrial y generando empleo en provincias como Santa Fe y Córdoba.

Por otro lado, la incertidumbre política podría traducirse en volatilidad en los mercados financieros europeos, afectando la cotización del dólar y, por ende, el tipo de cambio en Argentina. Los exportadores deberán estar atentos a los movimientos del euro‑dólar y a la posible revaluación de la moneda local.

En definitiva, el “triunfo parcial” de la AfD y el “desastre” de la CDU son una señal de que la política alemana está en un punto de inflexión que, de alguna forma, resonará en la economía y la política argentina durante los próximos años.

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