Bolivia en punto de quiebre: la convocatoria a un diálogo nacional para superar la crisis
La convocatoria a un diálogo nacional busca superar la crisis y encontrar una salida negociada en Bolivia.

Bolivia en punto de quiebre: la convocatoria a un diálogo nacional para superar la crisis
La situación en Bolivia es cada vez más tensa, con 25 días de bloqueos de carreteras que han generado una crisis de abastecimiento y profundizado la tensión política en el país. La convocatoria a un nuevo diálogo entre los sectores movilizados y el Gobierno, promovida por el Legislativo y la Iglesia católica, surge en un contexto de desabastecimiento de alimentos y combustibles, repunte de protestas sindicales y campesinas, y crecientes demandas de renuncia contra el presidente Rodrigo Paz.
Un diálogo condicionado a la anulación de órdenes de detención
El vicepresidente Edmand Lara, la Iglesia católica y la Defensoría del Pueblo formalizaron la invitación a una mesa de diálogo para este domingo en el Seminario San Jerónimo, en La Paz. Convocaron al presidente Rodrigo Paz, a la Central Obrera Boliviana (COB), la Confederación de Mujeres Campesinas ‘Bartolina Sisa’ y la Federación Departamental de Campesinos ‘Tupac Katari’, junto a otras organizaciones movilizadas, describiendo la situación como un momento crítico para el país.
La situación en las calles
La Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) informó que este sábado los bloqueos superaban los 90 cortes viales en todo el país, tras más de veinte días de conflicto desde el 6 de mayo. La Paz y El Alto han sido las ciudades más afectadas, padeciendo el mayor desabastecimiento de productos básicos, así como aumentos en precios de alimentos y escasez de oxígeno medicinal, combustibles y medicamentos. El Ministerio de Salud reportó que el viernes entregó 486 cilindros de oxígeno medicinal a diez hospitales en la zona afectada, aunque advirtió que apenas se trata de una solución temporal y solicitó a los manifestantes que permitan el paso de suministros esenciales.
La polarización política y la búsqueda de consensos
Las protestas han dejado hasta ahora cuatro personas fallecidas y más de un centenar de detenidos durante las últimas semanas. Los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad y el saqueo de instalaciones públicas y privadas han incrementado la presión en las calles. Los bloqueos se extendieron también a Oruro, Potosí, Cochabamba, Chuquisaca y Santa Cruz, intensificando las dificultades de abastecimiento en toda Bolivia y agudizando el clima de crisis entre la población. Las organizaciones campesinas de La Paz, la Central Obrera Boliviana y sectores relacionados con el expresidente Evo Morales exigen la renuncia inmediata del presidente Rodrigo Paz, señalando presunto incumplimiento de compromisos y acusaciones de intentos de privatización, negadas por las autoridades.
La convocatoria a un diálogo nacional
El diálogo propuesto estuvo condicionado a la anulación de órdenes de detención contra dirigentes sindicales. El secretario ejecutivo de la COB, Mario Argollo, y el líder de la Federación Departamental de Campesinos ‘Tupac Katari’, Vicente Salazar, quedaron libres de estas medidas tras la decisión de un juzgado de La Paz. Aun así, la participación de la COB y organizaciones campesinas en el diálogo sigue sin definirse. Argollo declaró que ‘mi persona no va a traicionar a nuestras bases, al pueblo movilizado’. Algunos grupos más radicales afines a Morales insisten en exigir la dimisión presidencial y rechazan cualquier negociación.
El gobierno implementa medidas de emergencia
El gobierno implementó medidas de emergencia en respuesta a la magnitud del conflicto. El presidente Paz anunció la reducción a la mitad del salario propio y de los miembros del gabinete como gesto de austeridad. Además, defendió los recientes cambios en el gabinete como una reorganización puntual, no como resultado de una crisis interna. El Ejecutivo intensificó la distribución de productos básicos y oxígeno, mantuvo canales abiertos de diálogo con los sectores movilizados y desplegó a las fuerzas de seguridad para reabrir rutas bloqueadas, recurriendo en ocasiones a gases lacrimógenos.
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