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Cine cordobés brilla en Venecia: “A veces me entra tristeza, otras veces rebelión” arrasa en Giornate degli Autori

María Aparicio lleva al cine cordobés a la cúspide del Festival de Venecia con su último largometraje.

Cine cordobés brilla en Venecia: “A veces me entra tristeza, otras veces rebelión” arrasa en Giornate degli Autori

La directora marplatense María Aparicio llevó a la pantalla grande su cuarto largometraje, A veces me entra tristeza, otras veces rebelión, que se estrenó este 7 de septiembre en la sección independiente Giornate degli Autori del Festival Internacional de Cine de Venecia y se alzó con el máximo galardón del programa. El reconocimiento sitúa una vez más al audiovisual cordobés en el mapa mundial, gracias al apoyo del Polo Audiovisual Córdoba y la Agencia Córdoba Cultura.

Una producción que une Córdoba y Madrid

El filme, coproducción entre Argentina y España, reúne a talentos locales y extranjeros. Entre los nombres que encabezaron la producción destacan Ana Apontes, Rodrigo Guerrero, Ramiro Sonzini y la propia Aparicio, junto a las casas productoras La Buena Hora y Las Flores. En los papeles principales aparecen Eva Bianco, quien retoma a su personaje Eva de Las cosas indefinidas (2023), y Roger Koza, que interpreta a Dante, un historiador argentino que investiga la figura obrera Juan Bialet Massé.

La trama se sitúa entre los pasillos del Museo Reina Sofía, donde Eva, una argentina en Madrid, conoce a Dante y, a través de su conversación, la película indaga en los temas del trabajo, la precariedad y la resistencia. El guion, escrito por Aparicio, combina ficción con material documental y entrevistas a trabajadores madrileños, creando una urdimbre que dialoga con la historia obrera argentina del siglo XX.

Del proyecto a la premier veneciana

El origen del proyecto se remonta a una residencia artística que la directora obtuvo en el propio Reina Sofía en 2025, gracias a una beca del museo. Allí, mientras investigaba el viaje de Bialet Massé a Europa y su influyente informe de 1904 sobre la situación de la clase obrera en Argentina, surgió la idea de filmar dentro de los salones del museo. Esa oportunidad abrió la puerta a una narrativa que transita entre la memoria histórica y la cotidianidad contemporánea.

El título, tomado de un verso de Atahualpa Yupanqui, refleja la dualidad emocional que atraviesa el personaje: la tristeza que persiste y la rebelión que surge como respuesta. “La tristeza sigue apareciendo, pero ya no la rebelión”, explicó Aparicio en la nota de prensa, subrayando la evolución del sentir colectivo frente a los desafíos laborales.

Política pública y impulso al sector audiovisual cordobés

El premio veneciano no es un caso aislado. En los últimos años, la provincia de Córdoba ha puesto en marcha una serie de medidas destinadas a fortalecer la cadena productiva del audiovisual: financiamiento directo a proyectos, mejora de la infraestructura de estudio, programas de capacitación y la promoción del territorio como locación cinematográfica. El Polo Audiovisual Córdoba, en coordinación con la Agencia Córdoba Cultura, actúa como puente entre el sector privado y el Estado, facilitando la participación de productoras cordobesas en coproducciones internacionales.

Este ecosistema de apoyo ha permitido que equipos técnicos y artísticos de la región trabajen en festivales de Cannes, Berlín y ahora Venecia, generando empleo, transferencia de conocimientos y una mayor visibilidad para la cultura local. La victoria de Aparicio, por tanto, se traduce en un retorno económico y simbólico para la provincia, que busca consolidarse como un hub creativo en el Cono Sur.

Raíces y proyección: el legado del cine cordobés

El reconocimiento internacional de A veces me entra tristeza, otras veces rebelión se inserta en una trayectoria que comenzó a cobrar fuerza a finales de la década del 2000, cuando la Universidad Nacional de Córdoba impulsó la creación del Centro de Producción Audiovisual. Desde entonces, figuras como Juan José Campanella, aunque radicado en Buenos Aires, han colaborado con talentos cordobeses, y festivales como el de Cine Independiente de Villa Carlos Paz han servido de vitrina para proyectos emergentes.

En la actualidad, Córdoba cuenta con más de 150 profesionales registrados en la Cámara de Productores Audiovisuales, y la provincia alberga estudios de sonido, salas de post‑producción y un parque tecnológico dedicado al desarrollo de contenidos digitales. Cada premio internacional refuerza la idea de que la región no solo produce talento, sino que también ofrece las condiciones necesarias para que ese talento compita a nivel global.

El futuro del audiovisual cordobés parece estar marcado por la colaboración transnacional, la apuesta por narrativas que conjuguen historia y contemporaneidad, y una política pública que sigue apostando por la cultura como motor de desarrollo económico y social.

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