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Cómo los drones ucranianos están minando la economía rusa y qué implica para Argentina

Los ataques con drones de Ucrania están erosionando la economía rusa y creando nuevas oportunidades y riesgos para Argentina.

Cómo los drones ucranianos están minando la economía rusa y qué implica para Argentina

Putin reconoció por primera vez, con una cifra concreta, el costo económico que durante meses había intentado minimizar. La semana pasada, el presidente ruso admitió que la campaña ucraniana de ataques con drones de largo alcance le costó a su país cerca del 1% del PIB, unos 25.000 millones de dólares, aunque insistió en calificar esa cifra de “no crítica”. El reconocimiento llega en un momento en que Kiev dejó de apuntar solo a blancos militares y se dirige con precisión a los engranajes que mueven la economía cotidiana de los rusos.

Impacto en la industria petrolera y sus repercusiones para el mercado argentino

Según un análisis del Wall Street Journal firmado por Alexander Osipovich, nada golpeó la economía rusa tanto como los ataques a las refinerías. Datos de la consultora Energy Aspects indican que el procesamiento de crudo ruso cayó de 5 millones de barriles diarios en agosto del año pasado a 3,8 millones este agosto. Esa caída obligó a Moscú a importar combustible desde India, a relajar sus estándares de calidad y a prohibir la exportación de diésel. El precio de la nafta subió un 19% en el año, complicando los planes del banco central ruso para bajar una inflación que ronda el 6%.

Para Argentina, que depende en gran medida de las importaciones de combustibles y de la estabilidad de los precios internacionales del crudo, la reducción de la oferta rusa genera una doble ventaja y una nueva incertidumbre. Por un lado, la caída de la producción rusa abre espacio para que proveedores de Asia y Medio Oriente aumenten sus cuotas, lo que podría traducirse en precios más competitivos para los importadores argentinos. Por otro, la volatilidad de los mercados energéticos eleva el riesgo de fluctuaciones bruscas que impactan directamente en los costos de transporte interno y en la inflación, un tema que el Gobierno de Córdoba sigue vigilando de cerca para proteger el bolsillo de los cordobeses.

El golpe al comercio electrónico ruso y la oportunidad para el e‑commerce argentino

El WSJ también documentó un ataque sostenido contra la infraestructura de comercio electrónico: más de 30 bombardeos desde julio contra centros logísticos de Wildberries y Ozon. Los incendios dejaron a miles de pequeños vendedores con su mercadería reducida a cenizas. La consultora Data Insight calcula más de 10.000 millones de dólares en daños directos y al menos 12.000 millones más en ventas perdidas para el próximo año. El banco estatal VTB, principal acreedor de Wildberries, vio caer sus acciones más de un 25% este año.

Este vacío logístico abre una ventana para los operadores de e‑commerce argentinos que buscan expandir sus rutas de exportación. Empresas como MercadoLibre y Tiendanube pueden ofrecer sus plataformas a vendedores rusos que buscan mercados alternativos, mientras que los inversores locales ven una oportunidad para financiar hubs logísticos en Europa del Este que reemplacen los centros destruidos. Además, la preferencia de los rusos por el efectivo frente a los depósitos bancarios, impulsada por los cortes de internet móvil, genera una demanda de soluciones de pago offline que las fintech argentinas están listas para cubrir.

Los puertos y graneros bajo fuego: consecuencias para los granos argentinos

Desde julio, los ataques ucranianos contra terminales portuarias y buques de carga en el Mar Negro y el de Azov frenaron las exportaciones rusas de trigo y cebada. Según la consultora SovEcon, las ventas externas de trigo se hundieron más de un 50% en agosto frente al año anterior, el nivel más bajo desde 2010. La región de Rostov, el granero del país, declaró la emergencia agrícola. “Es un escenario sin precedentes”, dijo Andrey Sizov, director de SovEcon, anticipando una ola de quiebras en el campo ruso.

Para Argentina, principal exportador mundial de granos, la caída de la oferta rusa puede traducirse en precios internacionales más altos, al menos a corto plazo. Sin embargo, la incertidumbre sobre la capacidad de Rusia para volver a exportar una vez que restablezca su infraestructura crea un escenario volátil que afecta tanto a los productores como a los exportadores argentinos. Los agricultores de Córdoba, que cada año dependen de los precios globales del trigo y la cebada para planificar la siembra, están atentos a los movimientos de los mercados de futuros en CME y a los informes de la FAO.

El cierre del espacio aéreo ruso y sus efectos colaterales

Los aeropuertos rusos cerraron 993 veces en agosto por la presencia de drones cerca de las pistas, casi cinco veces más que seis meses atrás, según Osprey Flight Solutions. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, advirtió que el espacio aéreo ruso “prácticamente se va a cerrar”. Este mensaje está dirigido a las aerolíneas no occidentales que aún vuelan a Rusia y a quienes las aseguran.

El cierre del tráfico aéreo ruso repercute indirectamente en la conectividad de los vuelos entre América Latina y Eurasia. Las rutas de carga aérea que conectan a Córdoba con destinos europeos pueden verse afectadas por la reasignación de slots y el aumento de tarifas de flete, lo que encarece la exportación de productos agroindustriales y de manufactura.

Raíces de la estrategia ucraniana y la respuesta argentina

Desde el inicio del conflicto, Ucrania ha buscado debilitar la capacidad de Rusia para financiar su guerra mediante ataques a infraestructura clave. La evolución de los drones de largo alcance, combinada con la inteligencia de guerra, permite a Kiev atacar refinerías, centros logísticos y puertos con una precisión que antes parecía imposible.

En Argentina, el gobierno de la provincia de Córdoba ha comenzado a evaluar el impacto de esta guerra híbrida en su cadena productiva. Se están impulsando programas de diversificación energética que favorecen el uso de biocombustibles locales, reduciendo la dependencia de los precios internacionales del crudo. Asimismo, la Cámara de Comercio de Córdoba ha organizado mesas de trabajo para que las PyMEs del sector tecnológico aprovechen la brecha en el e‑commerce ruso.

En síntesis, la ofensiva de drones ucranianos no solo está minando la economía rusa sector por sector, sino que está reconfigurando los flujos comerciales globales. Para Córdoba y para toda Argentina, la situación representa tanto un riesgo como una oportunidad: mientras la inflación y la volatilidad de precios pueden complicar el laburo cotidiano, los vacíos que deja Rusia pueden ser ocupados por empresas y productores argentinos que sepan moverse rápido y con visión de futuro.

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