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Córdoba impone veda total de pejerrey: ¿qué implica para pescadores y turismo?

La provincia cierra la pesca del pejerrey en todos sus embalses y lagunas hasta fin de noviembre para proteger la reproducción.

Córdoba impone veda total de pejerrey: ¿qué implica para pescadores y turismo?

Desde el 1 de septiembre y hasta el 30 de noviembre la provincia de Córdoba decretó la veda total de la pesca de pejerrey en todos sus embalses y lagunas. La medida, establecida en la Resolución 272/2024, se aplica las 24 horas del día y abarca cualquier modalidad, incluida la pesca con devolución. El objetivo es salvaguardar el período reproductivo de la especie y garantizar la continuidad del recurso íctico que tanto aporta al turismo de la región.

¿Por qué se cierra la pesca del pejerrey?

El secretario de Policía Ambiental, Adrián Rinaudo, explicó a Hoy Día Córdoba que la decisión se basa en dos variables clave: los ciclos biológicos del pejerrey y el estado poblacional de la especie. “Cuando la reproducción y la alimentación coinciden, la presión pesquera debe disminuir para que los alevinos tengan mayores probabilidades de sobrevivir”, puntualizó Rinaudo. La veda busca, por tanto, reducir la captura durante los momentos críticos y asegurar que el recurso siga siendo de calidad para la actividad turística y deportiva.

El pejerrey es una especie emblemática en la agenda turística cordobesa: su abundancia y rapidez lo convierten en objetivo de pescadores deportivos y en atractivo para excursiones de pesca guiada. Sin esa protección, la sobreexplotación podría traducirse en una caída de la captura, afectando tanto a los operadores turísticos como a los pescadores recreativos que dependen de la actividad para su sustento.

Otras vedas que conviven con la del pejerrey

A partir del 19 de septiembre y hasta el 20 de diciembre entra en vigor la veda de costa en todos los lagos y lagunas provinciales. Durante ese lapso, la pesca está prohibida a menos de 200 metros de la orilla, tanto desde la tierra como a bordo de embarcaciones. La medida protege los sitios de mayor actividad reproductiva, que se concentran en las zonas costeras durante el otoño y la primavera.

Paralelamente, la veda nocturna sigue vigente hasta el 31 de diciembre de 2027. En primavera y verano la prohibición abarca de 21 a 7 horas, mientras que en otoño e invierno se extiende de 19 a 7:30. Además de favorecer la reproducción, la restricción nocturna persigue objetivos de seguridad: reducir el furtivismo, prevenir accidentes náuticos y facilitar las labores de control por parte de las autoridades.

Control y sanciones: el papel de la Policía Ambiental

Durante el periodo de vedas, la Policía Ambiental despliega patrullajes terrestres, operativos por agua y vigilancia aérea con drones. Estas acciones se coordinan con la Patrulla Rural, la Patrulla Ambiental, la Policía Departamental, los Bomberos, la DUAR, la Gendarmería Nacional y la Policía Federal. “Nuestro mayor esfuerzo es combatir el furtivismo, que depreda el recurso y atenta contra el turismo y el deporte de la pesca”, afirmó Rinaudo.

Ante una infracción, los inspectores elaboran un acta, incautan los elementos de captura y el producto de la pesca, y remiten el caso al Tribunal Administrativo Ambiental. Las multas se calculan en unidades fijas equivalentes al valor de un litro de nafta súper, con un mínimo de 100 unidades, ajustándose según la gravedad de la falta.

En paralelo, la prohibición de la pesca comercial en todos los cuerpos de agua de la provincia permanece vigente hasta el 31 de diciembre de 2029. La medida incluye la restricción del uso de redes y artes de captura masiva, reforzando la política de conservación a largo plazo.

Impacto económico y social en la región

La veda total del pejerrey tiene repercusiones directas en la economía local. Los operadores de turismo de pesca deberán reprogramar sus actividades, lo que puede significar una reducción de ingresos durante los tres meses de cierre. Sin embargo, la preservación de la población de pejerrey garantiza que, una vez finalizada la veda, la oferta de pesca sea más abundante y sostenible, generando mayores beneficios a medio y largo plazo.

Para los pescadores recreativos, la medida implica buscar otras especies habilitadas, como la carpa, la tararira, el dientudo y diversas variedades de bagre y mojarra, que continúan con cupos y condiciones específicas. Esta diversificación puede abrir nuevas oportunidades de captura y fomentar la práctica responsable.

Un vistazo al pasado: la gestión de recursos ícticos en Córdoba

La veda de pejerrey se suma a una serie de políticas que la provincia ha implementado desde la década de 1990 para proteger sus recursos hídricos. En 1998 se creó la Policía Ambiental, una unidad especializada que ha liderado campañas de concientización y control de pesca ilegal. A lo largo de los años, se han establecido vedas estacionales para especies como el dorado y la trucha, y se han desarrollado programas de monitoreo poblacional con la colaboración de universidades locales.

Estos antecedentes demuestran que la gestión sostenible de la pesca no es una novedad, sino parte de una estrategia integral que busca equilibrar la actividad económica con la conservación del ecosistema. La experiencia acumulada permite a las autoridades cordobesas afinar las medidas, ajustándolas a los indicadores biológicos y a las necesidades de la comunidad.

En definitiva, la veda total del pejerrey representa una apuesta por la salud de los embalses cordobeses y por el futuro del turismo de pesca. Si bien implica ajustes y sacrificios temporales, la visión a largo plazo es mantener viva una tradición que forma parte del ADN de la provincia.

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