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Crisis en Cuba: El Sector Privado Intenta Mantener Aflote una Economía al Borde del Colapso

El sector privado cubano se convierte en el único sostén de una economía al borde del colapso

La economía cubana se encuentra al borde del colapso, y el sector privado emerge como el único sostén para evitar el desplome total. A pesar de las sanciones energéticas y las amenazas de fuerza del gobierno estadounidense, los pequeños empresarios y dueños de negocios en la isla intentan mantener sus empresas a flote.

La Situación Actual

El anuncio de que Cuba agotó sus reservas de diésel y fuelóleo ha desencadenado una reacción en cadena. Aerolíneas cancelaron vuelos, complejos turísticos comenzaron a cerrar, y redes de distribución quedaron paralizadas. El país caribeño dependía del crudo subsidiado de Venezuela para sostener una economía ya debilitada por décadas de sanciones estadounidenses, mala gestión y corrupción.

Juan Carlos Blain, propietario de cuatro locales de comida rápida y dos tiendas en La Habana, ilustra el alcance del problema. "No hay diésel. Y el diésel que aparece es extremadamente caro", declaró. Dejó inmovilizado su camión de carga y ahora recoge frutas y verduras para sus tiendas en una motocicleta eléctrica.

El Sector Privado como Único Sostén

El sector privado cubano ha surgido como el único sostén de una economía al borde del colapso. Con más de 9.200 pequeñas y medianas empresas, aunque su funcionamiento sigue estrictamente controlado por el Estado, el sector privado ha superado por primera vez a las empresas estatales en ventas minoristas. Las tiendas de barrio privadas abastecen ahora a una población que ya no encuentra salchichas ni jabón en los establecimientos de racionamiento estatal.

Omar Everleny Pérez, exdirector del Centro de Estudios de la Economía Cubana de la Universidad de La Habana, lo resumió: "El sector privado es lo único que está mitigando un poco la crisis". Agregó que "la situación económica es la más dura que hemos pasado" y que "todo está paralizado".

El Camino Hacia el Colapso

El camino hacia este punto fue largo. Cuba no permitió los trabajadores independientes hasta la década de 1990, y las pequeñas y medianas empresas no fueron legalizadas hasta 2021. El 1 de mayo, mientras Raúl Castro realizaba una de sus escasas apariciones públicas en La Habana, Trump firmó una orden ejecutiva que autoriza a Washington a sancionar a prácticamente cualquier ciudadano o entidad extranjera que opere en Cuba.

Las consecuencias se hicieron sentir de inmediato: la minera canadiense Sherritt International anunció el cierre de sus operaciones de níquel en la isla una semana después. Ese mismo día, Trump declaró en un acto en Florida que el portaaviones USS Abraham Lincoln podría estacionarse frente a las costas cubanas al concluir su misión en Irán. "Tomaremos el control casi de inmediato", aseguró el mandatario.

Concesiones y Futuro Incierto

El gobierno cubano ha realizado concesiones que analistas interpretan como gestos hacia Washington: en marzo de 2025 autorizó al sector privado a importar combustible para cubrir sus propias necesidades y, dos semanas después, decretó que los cubanos residentes en el exterior pueden invertir y ser propietarios de empresas en la isla.

Hugo Cancio, director ejecutivo de Katapulk, es uno de los pocos operadores que envía combustible al sector privado de la isla tras esos cambios normativos. Para Cancio, las concesiones son un punto de partida, aunque apenas la "punta del iceberg". "Los exiliados cubanos deben poder regresar y formar parte de cualquier solución política en Cuba, no solo de una solución económica", declaró desde Miami.

Desafíos y Oportunidades

No todos los analistas comparten una lectura optimista del empresariado cubano. Emilio Morales, del centro de estudios Cuba Siglo 21 con sede en Florida, sostiene que las empresas no estatales están tan controladas que es un error considerarlas genuinamente privadas. A su juicio, el Grupo de Administración Empresarial SA (Gaesa) —el conglomerado administrado por el Ejército— domina buena parte de la economía real.

Emily Mendrala, ex subsecretaria de Estado durante la administración de Joe Biden y hoy asesora sénior de la consultora Dinamica Americas, ofrece una perspectiva distinta. "Tienen las cartas en contra tanto por parte de la política estadounidense como de la cubana", dijo sobre los empresarios privados cubanos. "Han tenido que ser increíblemente emprendedores, creativos y resilientes", añadió.

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