Danzas y folclore llegan a la escuela 9 de Julio de Portezuelo: la apuesta del Ministerio de Educación y la Comuna de Luyaba
El convenio entre el Ministerio de Educación y la Comuna amplía la oferta cultural en la zona rural de San Javier.

Danzas y folclore llegan a la escuela 9 de Julio de Portezuelo: la apuesta del Ministerio de Educación y la Comuna de Luyaba
El ministro de Educación de la Provincia, Horacio Ferreyra, y el jefe comunal de Luyaba, Maximiliano Pereyra, firmaron este lunes un nuevo convenio que incorpora a la escuela 9 de Julio, del paraje Portezuelo, a los espacios semanales de enseñanza de danzas y folclore, reforzando la oferta cultural en las comunidades rurales de San Javier.
Un acuerdo que se renueva y se expande
El convenio, que ya estaba vigente para otras instituciones del departamento, se amplió para incluir a la escuela 9 de Julio, una escuela primaria que atiende a más de ciento veinte niños y niñas del paraje. La firma del acuerdo se realizó en la sede municipal, con la presencia de docentes, padres de familia y representantes de la comunidad, todos entusiasmados por la posibilidad de que sus hijos aprendan a bailar la chacarera, el gato y otras expresiones del folclore cordobés. Según explicó el ministro Ferreyra, “cada vez que ampliamos las oportunidades educativas en nuestros parajes estamos haciendo efectivo el derecho a aprender, también desde el arte, la cultura y nuestras tradiciones”.
¿Qué significa 60 minutos semanales para los chicos?
La propuesta contempla una carga horaria de una hora a la semana, distribuida según los horarios que mejor se adapten a la agenda escolar y a la disponibilidad de los monitores comunitarios. En la práctica, los estudiantes pasarán los viernes por la tarde en el patio de la escuela, bajo la guía de artistas locales que les enseñarán pasos básicos, el significado de los cantos y la historia detrás de cada baile. La iniciativa no solo busca que los niños aprendan a mover el cuerpo, sino que también les brinde una herramienta para comprender y valorar su identidad cultural, algo que, según la directora de la escuela, “les da un sentido de pertenencia que va más allá del aula”.
Las escuelas que ya forman parte del programa
Antes de la incorporación de la 9 de Julio, el programa ya contaba con la participación de tres instituciones: el Jardín de Infantes 25 de Mayo, ubicado en el paraje La Travesía; el Jardín de Infantes General José María Paz Anexo I, en Corralito; y la Escuela Yapeyú, de San Isidro. En cada una de ellas se desarrollan actividades que combinan la práctica del baile con talleres de música, confección de vestimentas típicas y relatos de la historia local. Los resultados, medidos en encuestas de satisfacción y en la asistencia regular a las clases, han sido positivos: los docentes reportan mayor motivación, mejores índices de convivencia y una disminución de la deserción escolar en los niveles primarios.
Impacto en la comunidad y en la economía local
Más allá del beneficio educativo, el proyecto genera una pequeña pero importante movida económica en los parajes rurales. Los monitores que imparten las clases son, en su mayoría, artistas y músicos locales que cobran una remuneración acordada con la comuna. Además, la demanda de instrumentos, trajes y material didáctico impulsa a los pequeños comercios de la zona, desde ferreterías que venden cuerdas para guitarras hasta talleres de costura que confeccionan los ponchos y fajas tradicionales. Para los padres, ver a sus hijos participar en estas actividades se traduce en un orgullo colectivo que refuerza la cohesión social.
Raíces y ritmos: cómo la cultura fortalece la identidad rural
La enseñanza de danzas y folclore en las escuelas rurales de Luyaba no es una novedad absoluta; sus orígenes se remontan a los años noventa, cuando la Provincia de Córdoba impulsó los primeros proyectos de “Escuelas de Tradición” en los pueblos de la sierra. Aquellos programas pioneros sentaron las bases para la creación de redes de docentes y artistas que hoy forman parte del tejido cultural de la región. Con el paso del tiempo, la política cultural provincial se fue consolidando, incorporando fondos específicos para la formación de monitores y la compra de instrumentos, lo que permitió que la iniciativa sobreviviera a los cambios de gobierno.
En la actualidad, la propuesta se inserta en el marco del Proyecto Educativo Institucional (PEI) de cada escuela, alineándose con los objetivos de fortalecer la identidad cultural, promover la inclusión y desarrollar habilidades socioemocionales. La experiencia de la escuela 9 de Julio servirá como modelo para otras instituciones del interior cordobés que aún no cuentan con este tipo de actividades. La expectativa es que, en los próximos años, al menos diez escuelas más se sumen al programa, creando una verdadera red de aprendizaje artístico que atraviese todo el departamento de San Javier.
El trabajo articulado entre el Gobierno provincial y los gobiernos locales, como el de la Comuna de Luyaba, muestra que la cultura puede ser un motor de desarrollo integral. Cuando los niños aprenden a bailar una chacarera, no solo están siguiendo el compás de una música; están conectando con la historia de sus abuelos, con la tierra que los vio nacer y con la comunidad que los rodea. Esa es la verdadera esencia de la educación que el Ministerio de Educación busca impulsar: una educación que, además de leer y escribir, enseña a sentir y a pertenecer.
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