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Delcy Rodríguez impulsa la reapertura de la puerta financiera venezolana en la ONU

La mandataria venezolana busca restablecer lazos financieros y políticos en la ONU, con repercusiones para la economía cordobesa.

Delcy Rodríguez impulsa la reapertura de la puerta financiera venezolana en la ONU

La mandataria interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, sostuvo este lunes una serie de encuentros en la sede de Naciones Unidas que marcaron un punto de inflexión en la relación del país con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). La agenda, enmarcada en la 81ª Asamblea General, incluyó una reunión con el secretario general António Guterres y una cita prevista con el presidente de EE. UU., Donald Trump, que podría convertirse en el primer acercamiento directo entre ambos gobiernos en más de una década.

Conversaciones con Guterres: derechos humanos y reestructuración de la deuda

En la oficina del Secretario General, Rodríguez y Guterres abordaron los profundos cambios económicos que Caracas está intentando implementar, la necesidad de reestructurar una deuda que supera los 2.500 millones de dólares con el BID y la urgencia de abrir un canal de diálogo sobre derechos humanos. El mandatario venezolano dejó constancia en el libro de firmas de la ONU de su esperanza de que el nuevo periodo de sesiones refuerce el multilateralismo “en procura de la paz y estabilidad mundial”.

Encuentros con los grandes del financiamiento internacional

Tras la charla con Guterres, la delegación venezolana, acompañada por el gobernador del BID Calixto Ortega, la ministra de Hidrocarburos Paula Henao y el canciller Félix Plasencia, se trasladó a la misión permanente de Venezuela ante la ONU para reunirse con los dirigentes del BID, el FMI y el Banco Mundial. Con Ilan Goldfajn y Everett Eissenstat del BID se revisaron mecanismos de cooperación técnica y financiera; con Kristalina Georgieva del FMI se discutió la posible reactivación de líneas de crédito; y con Ajay Banga, presidente del Grupo del Banco Mundial, se analizó la viabilidad de proyectos de infraestructura que podrían aliviar la crisis energética del país.

Ángulo argentino: ¿qué significa para Córdoba y el resto del país?

Para la provincia de Córdoba, la reapertura de los lazos financieros con Venezuela abre una ventana de oportunidades para empresas locales del sector agroindustrial y de energía que buscan diversificar sus mercados. Los productores de soja y maíz cordobeses, que ya exportan a varios destinos, podrían encontrar en Venezuela un comprador estratégico de fertilizantes y maquinaria, siempre que se concrete una reestructuración de la deuda que devuelva confianza a los bancos internacionales.

Además, la posible participación del BID en proyectos de infraestructura vial en el norte del país podría traducirse en licitaciones abiertas a consorcios cordobeses, generando empleo y movimiento de capital en la región. En el plano financiero, la normalización con el FMI y el Banco Mundial permite que bancos argentinos, como el Banco de la Nación, ofrezcan líneas de crédito a empresas venezolanas, lo que a su vez podría estimular importaciones de insumos argentinos.

El próximo encuentro con Donald Trump: una jugada de alto riesgo

El martes, Rodríguez se reunirá con el presidente estadounidense en los márgenes de la Asamblea General. La cita, anunciada por la Casa Blanca, será la primera entre un gobernante venezolano y uno de EE. UU. en más de 11 años. Los analistas cordobeses señalan que un acuerdo de “cambio de postura” por parte de Washington podría desbloquear sanciones que hoy frenan la circulación de divisas y dificultan la importación de tecnología esencial para la industria petroquímica de la provincia.

Historia reciente de la relación entre Venezuela y los organismos multilaterales

Los vínculos entre Caracas y los principales organismos financieros se habían congelado en 2019, cuando la crisis política desencadenó sanciones y el reconocimiento internacional se dividió entre Nicolás Maduro y Juan Guaidó. Desde entonces, el FMI y el Banco Mundial suspendieron la cooperación, mientras que el BID cerró sus puertas a proyectos venezolanos.

El 16 de abril de 2024, el FMI y el Banco Mundial anunciaron la reanudación de sus relaciones con el gobierno venezolano, tras la designación de un equipo técnico que mostró avances en la política macroeconómica y la voluntad de cumplir con los requisitos de transparencia. En mayo, una delegación del Banco Mundial encabezada por Susana Cordeiro Guerra visitó Caracas, sentando las bases para futuros programas de inversión.

El 24 de junio, el BID aceptó a Calixto Ortega como gobernador de Venezuela ante la institución, marcando el fin de una suspensión de cinco años. Desde entonces, se han negociado planes de reestructuración de la deuda y se ha hablado de posibles líneas de crédito para proyectos de energía renovable, una agenda que podría resonar en la provincia de Córdoba, donde la transición a fuentes limpias es una prioridad.

En conjunto, estos avances reflejan una “progresiva normalización” que, aunque todavía enfrenta obstáculos políticos y económicos, abre la puerta a una mayor integración de Venezuela en la economía regional, con repercusiones directas para los actores productivos de Córdoba.

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