Descubren la “flor del diablo” en la sierra de Tailandia: la sorprendente Thismia daemona
Botánicos hallan una rara especie subterránea en Tailandia que podría desaparecer sin protección.

Descubren la “flor del diablo” en la sierra de Tailandia: la sorprendente Thismia daemona
Una expedición conjunta de botánicos de la Universidad de Chulalongkorn y la Universidad Príncipe de Songkla dio con una nueva especie de planta sin hojas en el Parque Nacional Thong Pha Phum, en el oeste de Tailandia. El hallazgo, publicado en la revista PhytoKeys, amplía a 16 el número de especies de Thismia conocidas en el país y plantea importantes desafíos de conservación.
Un hallazgo fuera de lo común
La población fue localizada a casi 1.000 metros de altitud, en un bosque montano perennifolio que, a diferencia de los hábitats húmedos y bajos donde suele crecer el género, presenta una estación seca pronunciada. “Fue una gran sorpresa encontrar una Thismia en un entorno tan seco y elevado”, comentó el investigador Sahut Chantanaorrapint, de la Universidad Príncipe de Songkla.
¿Por qué la llaman “flor del diablo”?
La flor, mayormente negra, luce apéndices que recuerdan cuernos y una cúpula que asemeja una mitra. En la base aparecen tonos rojizos y anaranjados que, según los autores, parecen “ojos brillantes de un demonio”. Esa visión inspiró el epíteto latino daemona, que traduce al español la temible “flor del diablo”. El nombre captura tanto su aspecto siniestro como su estilo de vida subterráneo.
Una vida oculta bajo el suelo
Como todas las especies de Thismia, Thismia daemona es una planta miquítica: carece de hojas y no realiza fotosíntesis. En lugar de eso, se nutre a través de una estrecha relación con hongos del suelo, que le suministran los nutrientes que la planta necesita. Este modo de vida la vuelve extremadamente dependiente del microhábitat donde se encuentra.
Riesgos y perspectivas de conservación
Hasta el momento se han contado menos de 50 individuos, distribuidos en un área menor que una cancha de fútbol. Por esa razón, la especie fue catalogada provisionalmente como en peligro crítico de extinción. El parque, aunque protegido, recibe una afluencia constante de turistas, lo que aumenta la vulnerabilidad del microecosistema.
Chantanaorrapint subrayó que la clave para salvar a Thismia daemona pasa por la comunidad local: “Necesitamos un enfoque de conservación sostenible que una la protección de la biodiversidad con la participación humana, tal como propone la UNESCO con su concepto ‘El hombre y la biosfera’”. La idea es fomentar un ecoturismo responsable que convierta al descubrimiento en un orgullo regional y genere ingresos para la zona.
Un espejo para la biogeografía del sudeste asiático
La nueva especie se ubica dentro de la sección Geomitra, hasta ahora conocida solo en la península de Malasia, Borneo y Sumatra. Su presencia en Tailandia amplía el mapa de distribución de este grupo y abre preguntas sobre rutas de dispersión y adaptación evolutiva en ambientes montanos.
Raíces botánicas y desafíos futuros
El género Thismia fue descrito por primera vez en el siglo XIX y, pese a su pequeño tamaño, ha fascinado a botánicos por su morfología única y su dependencia de micorrizas. Cada nuevo descubrimiento como el de Thismia daemona refuerza la importancia de los bosques montanos como refugios de biodiversidad poco conocida.
En Córdoba, la reciente apertura del Jardín Botánico de la Universidad Nacional de Córdoba al estudio de micorrizas muestra cómo la investigación local puede aportar conocimientos valiosos para la conservación de especies tan singulares como la “flor del diablo”.
El reto ahora es traducir ese saber en políticas de manejo que eviten que la curiosidad de los visitantes se convierta en una amenaza, y que, en cambio, promueva la educación ambiental y el desarrollo sostenible de las comunidades que rodean áreas protegidas.
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