EE.UU. incautó 2,2 millones de litros de biodiésel destinados a una empresa del régimen cubano
La operación, liderada por el DHS, interceptó 90 cargamentos en Florida y Texas para frenar el suministro de combustible al Estado de La Habana.

EE.UU. incautó 2,2 millones de litros de biodiésel destinados a una empresa del régimen cubano
Washington retuvo más de 2,2 millones de litros de biodiésel, valorados en unos 2,8 millones de dólares, en una operación que involucró 90 cargamentos antes de que pudieran salir del territorio estadounidense. La medida se enmarca dentro de la política de sanciones cada vez más agresiva del gobierno estadounidense contra cualquier forma de apoyo logístico al régimen de La Habana.
Operación de retención en los puertos de Florida y Texas
El operativo, comandado por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), contó con la participación de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) y la Oficina de Industria y Seguridad (BIS). De los 90 embarques interceptados, 71 fueron detenidos en Port Everglades, Florida, y 19 en el puerto de Houston, Texas. Según los agentes, los documentos aduaneros revisados revelaron que la carga estaba destinada a ENETEC, una compañía cubana mayorista de combustibles y lubricantes que figura en la lista de sanciones de EE.UU. desde el 11 de julio.
José R. Figueroa, agente especial de la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) en Miami, explicó que la investigación comenzó en septiembre, cuando los buques fueron retenidos, y que el proceso de rastrear la cadena de suministro es “muy complejo”. “Es un intento deliberado para socavar las sanciones de Estados Unidos”, afirmó Figueroa en una rueda de prensa, añadiendo que la investigación sigue en curso y que se revelarán más datos sobre ENETEC a medida que avance.
El papel de ENETEC y la respuesta de Washington
ENETEC, creada en los años 90 como una filial estatal para el comercio mayorista de combustibles, ha sido señalada por su estrecha relación con el aparato gubernamental cubano. La inclusión de la empresa en el régimen de sanciones se justificó por su supuesta función de financiar al gobierno de Miguel Díaz‑Canel, facilitando la adquisición de recursos energéticos que, según Washington, podrían reforzar la maquinaria del régimen.
El Departamento de Seguridad Nacional subrayó que la incautación no busca bloquear el comercio legítimo ni la ayuda humanitaria destinada a la población cubana. “No queremos interferir con el comercio legítimo y, sobre todo, con las ayudas humanitarias”, declaró Figueroa, intentando separar la medida de cualquier asistencia a la ciudadanía de la isla.
Repercusiones para la crisis energética cubana
La acción llega en medio de una profunda crisis energética en Cuba, donde los apagones diarios y la escasez de combustible se han convertido en una constante. La falta de biodiésel y otros combustibles afecta tanto a la generación eléctrica como al transporte público y a la industria agropecuaria, agravando la ya delicada situación económica del país.
Si bien EE.UU. mantiene algunos canales para envíos de combustible destinados al sector privado y a la asistencia humanitaria, la presión sobre cualquier operación vinculada a entidades estatales ha aumentado bajo la administración de Donald Trump. La incautación de septiembre pasado, cuando la Guardia Costera interceptó un buque con combustible oculto en sus tanques de lastre, ya había puesto en evidencia la sofisticación de los intentos de evadir los controles.
Los próximos pasos de la investigación
Hasta el momento, las autoridades no han anunciado qué pasará con los 90 cargamentos confiscados ni si se impondrán sanciones adicionales a los exportadores o intermediarios involucrados. Figueroa aseguró que “en su debido momento revelaremos más detalles” y que la investigación continuará desentrañando la red de actores, desde los proveedores de biodiésel en América del Sur hasta los operadores logísticos en EE.UU.
El caso pone de relieve la complejidad del comercio internacional de combustibles y la necesidad de una vigilancia estrecha por parte de los organismos de control, que deben equilibrar la aplicación de sanciones con la preservación de los flujos de ayuda humanitaria.
Trasfondo histórico de las sanciones estadounidenses a Cuba
Desde la Revolución de 1959, Estados Unidos ha impuesto una serie de restricciones económicas y comerciales a Cuba, comenzando con el embargo total en 1960 y evolucionando hacia sanciones más focalizadas en sectores estratégicos. En los últimos años, la administración Trump intensificó la presión, especialmente en áreas como la energía, los viajes y la banca, con el objetivo de debilitar la capacidad del gobierno cubano para financiar su aparato estatal.
El embargo y las sanciones han tenido un impacto mixto: mientras limitan el acceso del régimen a recursos críticos, también generan efectos colaterales en la población civil, que sufre escasez de bienes de primera necesidad y dificultades para acceder a energía fiable. Organizaciones internacionales y gobiernos latinoamericanos han criticado estas medidas por considerarlas desproporcionadas y contraproducentes.
En el contexto cordobés, la medida resuena en el sector energético local, donde empresas como YPF y la Cooperativa de Energía El Porvenir observan con atención cómo la política estadounidense afecta los mercados de combustibles y la cadena de suministro regional. La presión sobre los puertos de Florida y Texas también repercute en el flujo de mercancías que transitan por la costa atlántica y el golfo, rutas que muchos exportadores cordobeses utilizan para llegar a mercados internacionales.
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