Córdoba

El asado en Córdoba vuelve a bajar: $140.600 para una mesa de diez

El Índice Asado de agosto muestra la primera baja del año, aliviando el bolsillo de los cordobeses.

El asado en Córdoba vuelve a bajar: $140.600 para una mesa de diez

Reunir a diez amigos alrededor de la parrilla en la capital cordobesa volvió a ser más accesible durante el mes de agosto. Según el tradicional Índice Asado, elaborado por el Mercado Norte, una parrillada con carne de novillo para diez comensales costó $140.600, lo que equivale a $14.060 por persona. La cifra representa una caída del 1,6 % respecto al mismo indicador en julio, cuando el ticket ascendía a $142.900.

Descenso del precio: cifras y comparativas

El indicador acumuló dos meses consecutivos de baja: en julio había retrocedido un 0,7 % y en agosto el descenso se amplió a 1,6 %. Además, el costo actual se sitúa $4.200 por debajo del máximo de $144.800 registrado en marzo, lo que implica una reducción acumulada del 2,9 % en lo que va del año. En términos absolutos, armar la parrillada supuso ahorrar $2.300 respecto al mes anterior.

¿Qué se cocinó? Desglose del ticket

El principal alivio provino de la carne vacuna. El kilo de costilla de novillo pasó de $18.800 en julio a $18.500 en agosto, lo que redujo el gasto de los cinco kilos incluidos en la preparación de $94.000 a $92.500. A esa baja se sumó una reducción de $800 en las gaseosas, que pasaron de $8.000 a $7.200. El resto de los insumos se mantuvo estable.

Producto Precio unidad/kg Cantidad Costo total
Carne (costilla de novillo) $18.500/kg 5 kg $92.500
Vino (3/4) $4.000 unidad 3 botellas $12.000
Carbón $6.000 bolsa 2 bolsas (4 kg c/u) $12.000
Helado palito $800 unidad 10 unidades $8.000
Gaseosas (2 L) $3.600 unidad 2 botellas $7.200
Tomate perita $2.500/kg 1 kg $2.500
Lechuguín $2.500 paquete 1 paquete $2.500
Pan francés $3.000/kg 1 kg $3.000
Huevos $300 unidad 3 unidades $900
VALOR TOTAL DEL TICKET $140.600
COSTO POR COMENSAL (10 personas) $14.060

La carne de novillo sigue siendo el componente de mayor peso dentro del presupuesto: los cinco kilos de costilla representan cerca de dos tercios del gasto total. Las demás partidas (vino, carbón, helado y gaseosas) completan la parte restante, manteniendo la estructura de una parrillada típica cordobesa.

El movimiento de las carnes: novillo, pollo y cerdo

Mientras la carne vacuna bajó, las alternativas de cerdo y pollo mostraron subas modestísimas. El menú con cerdo pasó de $111.900 en julio a $113.100 en agosto, un incremento del 1,1 %. Por su parte, la preparación con pollo subió de $72.000 a $73.400, un 1,9 % más, aunque sigue siendo la opción más económica: $7.340 por comensal.

El novillito se mantuvo en la zona alta del índice, alcanzando $167.400 para diez personas, ligeramente por encima de los $166.750 de julio. La brecha entre la opción más barata (pollo) y la más cara (novillito) supera los $94.000, lo que evidencia la gran diversidad de presupuestos que pueden adaptarse a distintos bolsillos.

Según Sergio Machuca, referente del Mercado Norte, la caída del índice se debe fundamentalmente a la reducción del precio de la carne roja. “El Índice Asado volvió a retroceder en agosto, principalmente por una baja en las carnes rojas, lo que contribuye a que las ventas sigan estables”, explicó. El aumento de pollo y cerdo, añadió, responde a la reducción de la brecha que mantenían con la carne vacuna tras varios meses de precios fijos.

Historias de la parrilla cordobesa: de la crisis a la mesa

El asado es más que una comida; es un ritual que reúne a familias, amigos y vecinos en torno al fuego. En Córdoba, la tradición se remonta a la época colonial, cuando los gauchos cocinaban sobre brasas en la llanura pampeana. Con el paso de los años, la parrilla se convirtió en símbolo de identidad cultural y, a la vez, en un termómetro de la economía doméstica.

Durante la década de 1990, la inflación galopante hizo que el costo del asado se disparara, obligando a muchos cordobeses a buscar alternativas como el pollo o el cerdo. En los últimos años, la estabilización de la moneda y la mayor oferta de cortes de novillo han permitido que el precio se mantenga más predecible, aunque siempre sensible a las variaciones del mercado ganadero.

Hoy, la caída del Índice Asado en agosto no solo representa un ahorro de $2.300 para el consumidor promedio, sino también una señal de que la cadena de suministro de carnes rojas está encontrando cierta estabilidad después de una temporada de alta demanda y precios volátiles. Para los dueños de bares y restaurantes en el centro de Córdoba, este descenso puede traducirse en mayores márgenes y en la posibilidad de ofrecer menús más competitivos sin sacrificar calidad.

En definitiva, el asado sigue siendo la excusa perfecta para compartir, pero ahora, gracias a la baja de precios, la excusa también es económica.

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