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El caso del Destripador de Yorkshire: Un crimen sin precedentes

El caso del Destripador de Yorkshire es uno de los crímenes más brutales y significativos de la historia del Reino Unido.

El comienzo de la pesadilla

En el año 1975, Peter Sutcliffe, un hombre de 29 años que trabajaba como sepulturero en el cementerio de Bingley, escuchó una voz que lo llamaba desde la tumba de un polaco vecino del pueblo. Esta voz, que él creía era la de Dios, le ordenaba que limpiara el mundo de prostitutas, y Sutcliffe, convencido de que era su misión, comenzó a planificar y ejecutar una serie de crímenes brutales.

Los crímenes del Destripador de Yorkshire

Durante los siguientes seis años, Sutcliffe asesinó a 13 mujeres y hirió gravemente a otras 7. Sus víctimas eran prostitutas que trabajaban en las calles de Leeds y otros lugares de Yorkshire. Sutcliffe las atraía con su camión, las golpeaba en la cabeza y las mutilaba de manera brutal, quitándoles los órganos y genitales. La policía, que no tenía pistas claras sobre el asesino, lo bautizó como el Destripador de Yorkshire, en referencia a Jack el Destripador, un asesino en serie que había aterrorizado a Londres en el siglo XIX.

La captura casual del Destripador

La captura de Sutcliffe fue casual. La noche del 2 de enero de 1981, dos policías, Bob Ring y Robert Hides, vieron un camión detenido en la entrada de un camino privado cerca de una zona roja. Al acercarse, encontraron a Sutcliffe con una mujer en el asiento del acompañante. La situación no parecía extraña, pero uno de los agentes se percató de que las patentes del camión estaban mal colocadas, tapando a otras. Al revisar el vehículo, encontraron un martillo y un destornillador, y Sutcliffe fue detenido como sospechoso de robo de camión. Sin embargo, al llevarlo a la comisaría, los agentes se dieron cuenta de que su rostro se parecía al retrato robot del Destripador de Yorkshire, y comenzaron a interrogarlo sobre los crímenes.

La confesión y el juicio

Sutcliffe confesó los crímenes y explicó que había sido ordenado por la voz de Dios. Sus abogados intentaron que se lo declarara inimputable por demencia, pero el tribunal desestimó el argumento y lo condenó a cadena perpetua. Sutcliffe fue encarcelado en la prisión de Parkhurst, donde estuvo durante un año y cuatro meses antes de ser trasladado a un hospital para enfermos mentales. Allí permaneció hasta su muerte en 2020.

El legado del Destripador de Yorkshire

Los crímenes del Destripador de Yorkshire han sido objeto de varios libros y documentales, incluyendo la serie de Netflix El destripador de Yorkshire. La historia de Sutcliffe y sus víctimas sigue siendo un tema de interés y reflexión sobre la naturaleza del crimen y la justicia. La serie documental y los libros de investigación periodística han destacado la torpeza y la negligencia de la policía inglesa en la investigación de los crímenes, lo que permitió a Sutcliffe seguir con su siniestra misión durante tanto tiempo.

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