El régimen cubano intensifica la represión a cinco años del 11J: Un análisis del control y la vigilancia digital
El régimen cubano ha demostrado que no tiene límites en su represión, con un aumento en la vigilancia digital y el control sobre la población.

El aumento de la represión en Cuba
El régimen cubano ha demostrado que no tiene límites en su represión, según Javier Larrondo, presidente de la ONG Prisoners Defenders. En un informe reciente, la organización reveló que hay 1.306 presos políticos y 40 menores detenidos en la isla, una cifra récord que llega en el quinto aniversario del 11 de julio de 2021, cuando se produjeron protestas masivas que el régimen reprimió con la detención de cerca de ocho mil personas.
El perfil de los detenidos
El perfil de los detenidos ha cambiado significativamente. Las mujeres, que antes representaban entre el 3% y el 5% de los presos políticos, ahora superan el 20% de los nuevos ingresos. Los menores también han sido afectados, con seis casos más en el último mes. Larrondo destacó que el régimen busca impedir que cualquier persona con capacidad de influir, como periodistas, pastores o activistas, quede fuera de su radar.
La situación en las cárceles
La situación en las cárceles cubanas es alarmante. El régimen aplica una política sistemática de desnutrición que afecta tanto a presos comunes como políticos. Los presos políticos sufren condiciones aún más extremas, con negación de agua y medicamentos, robo de comida y castigos con privación de alimentos y bebida. El caso del activista Alexander Díaz ilustra los límites a los que puede llegar esta política, con un estado físico devastador y una condena que lo mantendrá en la cárcel durante un año más.
El panorama general en Cuba
El panorama general en Cuba es de colapso generalizado. Los servicios básicos como hospitales, calles y suministro de energía están en crisis. La población se ve obligada a cocinar con leña en la vía pública, y los hospitales operan con cubos de agua sucia y sin sábanas. Larrondo fue categórico en su diagnóstico político: el régimen está generando una política de terrorismo de Estado, con el objetivo de sobrevivir y no de consolidar el poder.
La vigilancia digital
El régimen ha invertido cuantiosamente en tecnología de represión, incluyendo drones para sobrevolar protestas e identificar participantes. El conglomerado militar GAESA mantiene decenas de miles de millones de dólares en el exterior. La transformación del aparato de inteligencia cubano es uno de los cambios más profundos de los últimos cinco años, con la incorporación de una dimensión digital que permite identificar a los disidentes antes de que actúen y enviar una señal de advertencia al resto de la población.
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