Fátima Ezzahra el Mansouri rompe el techo de cristal: la primera mujer al frente del Gobierno marroquí
Una histórica designación que marca un antes y un después en la política marroquí.

Fátima Ezzahra el Mansouri rompe el techo de cristal: la primera mujer al frente del Gobierno marroquí
Lead: El rey Mohamed VI nombró este martes a Fátima Ezzahra el Mansouri como primera ministra de Marruecos, convirtiéndola en la primera mujer en ocupar el cargo más alto del Ejecutivo del país. El nombramiento llega tras la victoria del Partido de la Autenticidad y la Modernidad (PAM) en las elecciones legislativas del 23 de septiembre, y abre una nueva etapa política con repercusiones que se sentirán también en la región del Cono Sur.
Un triunfo electoral que cambió el tablero político
El PAM, fundado en 2008 por un cercano asesor del monarca, se alzó con el 22,13% del sufragio y 97 escaños, superando a la Agrupación Nacional de Independientes (RNI) que quedó con 66 asientos. El Partido Istiqlal (PI) mantuvo su posición histórica con 65 bancas. La participación fue baja, rondando el 60%, lo que refleja una ciudadanía algo desenganchada pero también una oportunidad para que la nueva coalición presente propuestas frescas y, sobre todo, una cara femenina al poder.
El ascenso del PAM se vio impulsado por la incorporación de Fouzi Lekjaa, presidente de la Real Federación Marroquí de Fútbol y exresponsable del presupuesto, quien se sumó al partido semanas antes de la votación y se convirtió en el favorito de los analistas para liderar el Ejecutivo. Sin embargo, el rey Mohamed VI decidió confiar la jefatura del Gobierno a El Mansouri, una política con una trayectoria de más de veinte años dentro del partido.
El perfil de la nueva primera ministra
Fátima Ezzahra el Mansouri, licenciada en Derecho y de 50 años, ha construido su carrera política desde la base local. Fue alcaldesa de Marrakech, una de las ciudades más turísticas del país, y ocupó el cargo de ministra de Vivienda y Urbanismo desde 2021 en el gabinete del liberal Aziz Akhannouch. Dentro del PAM coordina el liderazgo colegiado y, aunque su título oficial es “presidenta” del colectivo, sus colegas la llaman simplemente “la presidenta”.
En 2014, la revista Forbes la incluyó entre las veinte mujeres jóvenes más influyentes de África, una distinción que ahora se vuelve histórica al romper el último techo de cristal en la política marroquí. Al recibir la designación, El Mansouri subrayó el carácter pionero de su nombramiento: “Es la primera vez en la historia de Marruecos que una mujer está al frente de un Gobierno. Es un honor para mí y para todas las mujeres”.
Qué significa este cambio para Argentina y la región
Desde Córdoba, la noticia tiene un eco particular. La comunidad argentina residente en Marruecos, aunque pequeña, mantiene lazos comerciales en sectores como la agroindustria y la tecnología. Un gobierno encabezado por una mujer que ya manejó la cartera de Vivienda y Urbanismo podría abrir nuevas oportunidades para proyectos de desarrollo urbano sostenible, en los que empresas argentinas de arquitectura y energía renovable están interesadas.
Además, el plan de 20.000 millones de dólares para preparar el Mundial de 2030, que Marruecos coorganizará con Portugal y España, implica una oleada de inversiones en infraestructura, hotelería y servicios. Empresas cordobesas del sector de la construcción y la gastronomía podrían posicionarse como proveedores estratégicos, beneficiándose de la visión de una ministra que conoce de cerca la gestión de ciudades turísticas.
En el plano social, el nombramiento refuerza la tendencia de los países del Magreb a impulsar la igualdad de género, lo que podría traducirse en acuerdos bilaterales de cooperación en educación y derechos humanos. Argentina, con su propia agenda de igualdad de género, podría encontrar un aliado en Marruecos para impulsar proyectos conjuntos en la ONU y en foros regionales.
Los desafíos que le esperan al nuevo gabinete
El Mansouri tendrá que negociar una coalición que incluya a la RNI y al PI, dos partidos con agendas a veces incompatibles. Además, deberá presentar al rey una lista de ministros que sea aprobada por la Corona, que sigue manteniendo amplias atribuciones en defensa y política exterior. La presión interna será alta: la juventud marroquí ha manifestado su descontento con la situación económica y la falta de oportunidades, evidenciado por la avalancha de migrantes hacia Ceuta en julio y las protestas de la Generación Z el año anterior.
Otro punto crítico será la continuación de la reforma del Código de Familia (Moudawana), iniciada en 2004 y retomada en 2023. La nueva ministra de Justicia, que será designada por El Mansouri, tendrá la tarea de cerrar el proceso legislativo y consolidar los derechos de las mujeres en áreas como el matrimonio, el divorcio y la tutela de menores.
Finalmente, el gobierno entrante supervisará la fase final del ambicioso proyecto del Mundial 2030, que no solo implica obras de infraestructura, sino también la generación de empleo y la proyección internacional de Marruecos como destino deportivo y cultural.
Raíces de la transformación femenina en Marruecos
El camino que llevó a El Mansouri a la cumbre del poder no es un accidente. Desde la llegada al trono de Mohamed VI en 1999, el monarca ha impulsado una agenda de modernización que incluye la participación de la mujer en la vida pública. En 2002, su matrimonio con la ingeniera Lalla Salma rompió con la tradición de mantener a las consortes en el anonimato, mostrando una faceta más abierta y contemporánea de la monarquía.
En 2004, la reforma del Código de Familia (Moudawana) modificó normas sobre matrimonio, divorcio y derechos de las mujeres, marcando un hito legal que sentó las bases para la igualdad de género. Posteriormente, figuras como Zulija Nasri, primera consejera real hasta 2015, y Zineb Adaoui, primera wali (gobernadora) en 2014, consolidaron la presencia femenina en los más altos cargos del Estado.
En 2023, Marruecos abrió por primera vez a las mujeres la profesión de adules, notarias de derecho musulmán, permitiéndoles intervenir en la formalización de contratos matrimoniales y divorcios. Cada uno de estos pasos ha creado una corriente que hoy culmina con la designación de Fátima Ezzahra el Mansouri, una mujer que lleva en su trayectoria el legado de esas reformas y que ahora tiene la oportunidad de marcar un nuevo capítulo en la historia del país.
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