Golfo Persa: naciones redoblan defensas y buscan rutas alternativas mientras la guerra con Irán se alarga
Naciones del Golfo amplían infraestructuras y alianzas para sortear la presión de EE. UU. e Irán.

Golfo Persa: naciones redoblan defensas y buscan rutas alternativas mientras la guerra con Irán se alarga
Lead: Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y sus vecinos están incrementando el gasto en seguridad, construyendo oleoductos y ampliando puertos fuera del estrecho de Ormuz para sortear la crisis que se prolonga entre EE. UU. e Irán.
El estrecho bajo presión: por qué Ormuz ya no es la única salida
Antes de los bombardeos de febrero, el estrecho de Ormuz canalizaba cerca del 20 % del petróleo y gas mundial. Hoy, la guerra ha convertido esa vía en una carretera de riesgo, con el número de buques reduciéndose drásticamente pese a los anuncios del ex‑presidente Donald Trump. Las naciones del Golfo, que históricamente confiaron en la protección militar estadounidense, están descubriendo que la “autonomía estratégica” no significa aislarse, sino diversificar sus opciones.
En el Foro Hili, celebrado en Abu Dabi, el portavoz de Qatar, Majed al‑Ansari, advirtió que la crisis ya no se percibe como un episodio temporal sino como una “nueva normalidad”. La frase resonó en los pasillos de los ministerios de defensa de los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, donde se está trazando un plan B que incluye puertos en Omán y rutas terrestres que conectan con el océano Índico.
Infraestructura que reemplaza a Ormuz: oleoductos, puertos y ferrocarriles
Los Emiratos Árabes Unidos están impulsando la construcción de un oleoducto de 515 km que, según ADNOC, entrará en operación el próximo año y reducirá la dependencia del estrecho. Paralelamente, DP World anunció dos nuevas terminales de aguas profundas en Fuyaira, mientras que el puerto de Jor Fakkan vio su tráfico crecer de 8 000 a 70 000 contenedores semanales, según Farid Belbouab de Gulftainer. Esa explosión logística no solo sirve a los exportadores de crudo, sino que también abre oportunidades para la industria de contenedores y la cadena de suministro que alimenta a mercados tan lejanos como el de la Patagonia.
En tierra, los gobiernos de los Emiratos y de Omán están finalizando una línea ferroviaria que enlazará sus puertos con la red de transporte del interior, facilitando la exportación de fertilizantes y productos petroquímicos que llegan a la industria agroalimentaria de Córdoba a través de buques que evitan Ormuz.
Armas, alianzas y la sombra de Irán
El sector de defensa del Golfo se está reconfigurando. Mohammed Baharoon, director de B’huth en Dubái, señaló que la región ya no solo busca disuasión, sino también capacidad ofensiva. Países como Ucrania, Turquía y Corea del Sur se han convertido en proveedores de sistemas antidrone y misiles de corto alcance. Cuando los Emiratos instalaron un sistema de defensa chino en Bahréin, EE. UU. no objetó, lo que muestra la flexibilidad de las alianzas tradicionales.
Irán, por su parte, ha intensificado los ataques con drones contra infraestructuras críticas, como el gas natural licuado (GNL) de Qatar, que representa el 20 % del suministro mundial. Al‑Ansari explicó que la narrativa de la otra parte es clave: si Irán logra convencer a la comunidad internacional de que su postura es la única viable, entonces la presión económica de EE. UU. habrá fracasado.
Impacto para Argentina y la economía cordobesa
La reconfiguración del flujo de petróleo y gas en el Golfo tiene consecuencias directas en los precios internacionales, que a su vez influyen en la balanza comercial de Argentina. Cada caída en la oferta de crudo del Oriente Medio tiende a elevar el precio del barril, encareciendo la importación de combustibles y fertilizantes que usamos en la producción agrícola de la provincia de Córdoba. Los productores locales de soja y maíz sienten el efecto en los costos de energía y en la competitividad de sus exportaciones.
Además, la expansión de puertos fuera de Ormuz abre la puerta a nuevas rutas de carga que podrían beneficiar a los puertos argentinos, como el de Rosario, al diversificar los puntos de origen de los productos petroquímicos. Las empresas logísticas de Córdoba, que manejan gran parte del comercio interior, están atentas a estos cambios para ajustar sus flujos y ofrecer tarifas más competitivas.
Un futuro sin Ormuz: ¿realidad o utopía?
Los dirigentes del Golfo coinciden en que la autosuficiencia en materia de seguridad es el único camino viable. Nasser Hassan Al Shaikh, exfuncionario de los Emiratos, subrayó que “la vida no puede detenerse”. Sin embargo, la dependencia de la infraestructura marítima sigue siendo alta, y la construcción de alternativas lleva años y requiere inversiones multimillonarias.
Mientras tanto, la comunidad internacional observa cómo la presión económica de EE. UU. sobre Irán se traduce en más sanciones y menos diálogos. La falta de una solución diplomática mantiene la tensión latente, y la región continúa operando bajo la sombra de un posible conflicto a gran escala.
De la historia del estrecho a la nueva ruta del petróleo
El estrecho de Ormuz ha sido, desde la época del Imperio Persa, una arteria vital para el comercio mundial. En el siglo XX, su control pasó de manos coloniales a los gobiernos locales, consolidándose como el punto neurálgico del suministro energético. La guerra de 2020‑2026 ha marcado un punto de inflexión: la necesidad de diversificar rutas y reforzar defensas ha impulsado una carrera de infraestructura sin precedentes.
Los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, que en los años 70‑80 dependían casi exclusivamente del crudo exportado por Ormuz, hoy invierten en oleoductos, ferrocarriles y puertos de aguas profundas que conectan directamente con el Océano Índico. Esta estrategia no solo busca reducir vulnerabilidades, sino también posicionar al Golfo como un hub logístico global, capaz de competir con puertos tradicionales de Europa y Asia.
En el plano geopolítico, la “autonomía estratégica” proclamada por los gobiernos del Golfo no implica alejarse de EE. UU., sino complementar la alianza con socios asiáticos y europeos. La combinación de tecnología china, defensa turca y experiencia surcoreana está redefiniendo el mapa de seguridad regional, mientras que Irán sigue siendo un vecino con quien, a la larga, será necesario volver a dialogar.
Para Córdoba, la lección es clara: la volatilidad de los mercados internacionales obliga a diversificar fuentes de energía y a fortalecer la cadena de suministro local. La adaptación a estos cambios será clave para mantener la competitividad de la provincia en un mundo cada vez más interconectado.
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