Griffin de Tavus: la IA que convence a la mitad de los usuarios en una videollamada sin avisar
Griffin de Tavus logra que el 48 % de los usuarios crean que está frente a un humano durante una videollamada de un minuto.

Griffin de Tavus: la IA que convence a la mitad de los usuarios en una videollamada sin avisar
El pasado jueves 1 de octubre, el laboratorio de inteligencia artificial de San Francisco, Tavus, lanzó al mercado Griffin, anunciándolo como el primer modelo capaz de superar el test de Turing en formato de video. En un experimento interno, 26 de los 54 participantes afirmaron haber conversado con un ser humano durante una videollamada de un minuto, sin saber que del otro lado había una máquina.
El experimento y sus números sorprendentes
Los sujetos fueron reclutados a través de una plataforma de investigación y se les indicó que debatirían sobre sus expectativas para el año que comienza. En ningún momento se les informó que podrían estar frente a una IA; la única pregunta sobre sospechas apareció al final de la encuesta. Más de la mitad respondió que nunca se les había cruzado por la cabeza la posibilidad de que su interlocutor fuera artificial.
Este resultado, aunque no corresponde al test de Turing clásico propuesto por Alan Turing en 1950 (donde el evaluador sabe que uno de los interlocutores es una máquina), revela algo distinto: la rapidez con la que la gente confía en una cara que habla sin indicios de manipulación. Aquellos que sospecharon lo hicieron en los primeros 20 segundos; los que declararon que era humano mantuvieron un nivel de confianza del 79 % frente al 81 % de los que detectaron la IA.
Benchmark de NVIDIA y la posición de Griffin
El rendimiento de Griffin se contrastó con el benchmark VideoFDB de NVIDIA Research, desarrollado junto a la firma David AI. Este conjunto de pruebas mide la capacidad de un sistema para leer y generar señales no verbales como pausas, miradas, gestos y risas. En la categoría de generación (naturalidad de voz y movimiento facial) Griffin obtuvo 3,83 sobre 5, muy cerca del 3,92 de la referencia humana y muy por encima del 2,80 del siguiente competidor, una combinación de modelo de Google y avatar de Anam.
En la dimensión de percepción, Tavus comparó su modelo con la versión solo‑audio de OpenAI, mientras NVIDIA también evaluó la versión video de ese mismo modelo. Griffin lideró en ambas configuraciones, aunque la ventaja fue menor de lo que su comunicado sugiere.
El modelo de negocio detrás de la cara artificial
Tavus nació en 2020 bajo la dirección de Hassaan Raza (CEO) y Quinn Favret (COO). Hasta la fecha ha recaudado unos 64 millones de dólares, con una ronda de 40 millones liderada por el fondo CRV en noviembre de 2025. Inicialmente la compañía ofrecía videos personalizados para equipos de ventas; hoy brinda avatares en tiempo real para reclutamiento, entrenamiento de vendedores y atención a pacientes.
El anuncio de Griffin no incluye una versión comercial inmediata. La compañía lo denomina Griffin‑Lite y lo mantiene en fase de pruebas, citando la necesidad de alineación y protocolos de seguridad antes de abrirlo a un público más amplio. Sin embargo, la propia hoja de datos admite que la capacidad de pasar desapercibido y la de engañar son la misma habilidad, lo que plantea dudas éticas sobre su despliegue masivo.
Implicancias para la sociedad cordobesa y argentina
En la provincia de Córdoba, donde el sector de tecnología y salud digital ha crecido un 27 % en los últimos dos años, la llegada de una IA capaz de simular una conversación cara a cara sin levantar sospechas abre un abanico de oportunidades y riesgos. Empresas locales de telemedicina podrían usar avatares para atender pacientes en zonas rurales, reduciendo costos y tiempos de espera. Por otro lado, la facilidad para falsificar la presencia humana también podría alimentar estafas por videollamada, un fenómeno que ha aumentado un 15 % en la región desde 2023.
Los expertos en ciberseguridad de la Universidad Nacional de Córdoba advierten que la confianza ciega en una pantalla puede erosionar la percepción de autenticidad, obligando a legisladores a replantear normas de identificación digital y a los usuarios a adoptar medidas de verificación más rigurosas.
¿Qué sigue para Griffin y para la IA conversacional?
Mientras Griffin se consolida como el avatar más convincente del mercado, la carrera por perfeccionar la “confianza artificial” continúa. OpenAI, Google y otras startups ya están trabajando en versiones que combinan voz, gestos y emociones en tiempo real. El desafío será equilibrar la innovación con la responsabilidad social, evitando que la tecnología se convierta en una herramienta de manipulación masiva.
Un vistazo al futuro de la interacción humana‑digital en Córdoba
La llegada de Griffin plantea una pregunta esencial para la comunidad cordobesa: ¿cómo podemos aprovechar la IA para mejorar la calidad de vida sin perder la capacidad de discernir lo real de lo sintético? La respuesta pasará por la educación digital, la regulación proactiva y la creación de estándares de transparencia que obliguen a las empresas a informar cuándo una cara en pantalla es generada por una máquina.
En definitiva, Griffin no ha pasado el test de Turing tradicional; ha superado el “test de la confianza”, aquel que todos rendimos cada día al abrir una videollamada. El verdadero examen, sin embargo, está por escribirse en los tribunales de la ética y la legislación argentina.
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