Córdoba

IDESA alerta: la estabilidad de precios ya no basta para frenar la pobreza en la era Milei

El informe cordobés de IDESA muestra que la baja inflación ya no garantiza la reducción de la pobreza sin empleo digno.

IDESA alerta: la estabilidad de precios ya no basta para frenar la pobreza en la era Milei

El Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA), con sede en Córdoba, lanzó este lunes un informe que advierte que la reciente caída de la inflación, aunque redujo la pobreza en los primeros años del gobierno de Javier Milei, ahora muestra sus límites porque el mercado laboral no está generando empleos de calidad. Según el estudio, la pobreza volvió a subir al 32 % de la población en el primer semestre de 2024 pese a la estabilidad de precios.

El rebote de la pobreza pese a la estabilidad de precios

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que la tasa de pobreza registró un aumento de 4,1 puntos porcentuales en el primer semestre de este año, situándose en el 32,3 % de los argentinos. El informe de IDESA, liderado por Virginia Giordano, explica que la relación tradicional entre la inflación y la pobreza —cuando la inflación sube, la canasta básica total (CBT) supera los ingresos y la pobreza se dispara, y viceversa— se mantuvo durante los dos primeros años de gestión de Milei, con una caída de la pobreza del 53 % al 28 %.

Sin embargo, el mismo informe muestra que, a partir del primer semestre de 2024, la tendencia se invirtió: la inflación se mantuvo estable, pero la pobreza volvió a crecer. Este fenómeno sugiere que otros factores, más estructurales, están influyendo en la capacidad de los hogares para salir de la indigencia.

Brecha de pobreza: el nuevo indicador clave

Para desentrañar la dinámica, IDESA utilizó la llamada “brecha de pobreza”, que mide el porcentaje de la CBT que los hogares no pueden cubrir con sus ingresos totales. En el primer semestre de 2024 la brecha era del 43 % de la CBT, mientras que en el segundo semestre de 2025 se redujo al 36 %. A simple vista, la reducción de la brecha coincidió con la caída de la pobreza, confirmando el principio clásico.

Lo crítico es que, aunque la brecha se mantuvo en 36 % en el semestre actual, la tasa de pobreza subió al 32 %. “Esto indica que hay otros factores, que no tienen que ver con las variaciones de precios de la CBT, que llevaron al aumento de la pobreza”, señaló el equipo de IDESA. El estudio apunta a la “masiva destrucción de empleos de calidad” como la causa estructural que está empujando a familias cercanas al umbral de la pobreza a cruzarlo.

Los límites del modelo Milei: empleo de calidad y estructura productiva

El informe advierte que, en un escenario de baja inflación, la evolución de la pobreza deja de depender de la CBT y pasa a estar determinada por el funcionamiento del mercado laboral. La falta de empleo estable y bien remunerado genera una caída de los ingresos que la estabilidad de precios no puede compensar. Además, el documento señala que la política de “equilibrio en las cuentas públicas” y la eliminación de la emisión monetaria espuria, aunque necesarias para controlar la inflación, no son suficientes para impulsar un crecimiento sostenido de la producción.

Los autores destacan que el “remanente del cepo”, las intervenciones indirectas en el mercado cambiario, la dureza monetaria y un entorno de impuestos distorsivos, infraestructura precaria y regulaciones poco claras frenan la expansión de sectores clave para la generación de empleo, como la construcción, la industria y los servicios. Sólo sectores como energía, minería, agro e intermediación financiera presentan alguna señal de expansión, pero su impacto sobre el empleo masivo es limitado.

En conclusión, IDESA insiste en que “para mejorar la situación social hay que dinamizar el empleo de calidad”. Propone, además de la reforma laboral, terminar de normalizar la macroeconomía y eliminar los obstáculos estructurales que impiden que la producción crezca de forma sostenida.

Raíces históricas del desafío laboral en Córdoba

La provincia de Córdoba, cuna del movimiento obrero argentino, ha sido tradicionalmente un motor de la industria manufacturera y del sector servicios. Desde la década de 1940, los sindicatos cordobeses jugaron un papel crucial en la negociación de salarios y en la defensa de derechos laborales, creando una cultura de empleo estable que, aunque hoy se ve amenazada, sigue siendo un referente nacional.

En los últimos veinte años, la apertura comercial y la desindustrialización parcial provocaron una pérdida gradual de puestos de trabajo en la manufactura tradicional. Sin embargo, la provincia logró reorientar su economía hacia la tecnología, la agroindustria y la educación superior, gracias a instituciones como la Universidad Nacional de Córdoba y el Parque Tecnológico. Estas iniciativas generaron empleos de mayor calificación, pero también evidenciaron la brecha entre la oferta de empleo de calidad y la demanda de mano de obra menos calificada.

El informe de IDESA vuelve a poner en la mesa la necesidad de políticas públicas que revitalicen la industria local y fomenten la creación de empleos dignos. En un contexto donde la inflación está bajo control, el reto para Córdoba y para toda Argentina es transformar esa estabilidad en crecimiento real, impulsando sectores productivos que absorban a los trabajadores desplazados y que, a su vez, reduzcan la vulnerabilidad social que tanto afecta a los hogares más modestos.

Artículos relacionados

Volver al botón superior
📻
EN VIVO