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Incendio en la Academia de Ciencias de Kiev: el nuevo golpe ruso que sacude la ciencia europea

Un dron ruso prende fuego a la Academia de Ciencias de Kiev, poniendo en riesgo la cooperación científica con Argentina.

Incendio en la Academia de Ciencias de Kiev: el nuevo golpe ruso que sacude la ciencia europea

Un dron de alta velocidad se estrelló contra la Academia Nacional de Ciencias de Ucrania este lunes, provocando un incendio de gran magnitud en pleno casco histórico de Kiev. Según el presidente Volodímir Zelensky, el edificio quedó envuelto en columnas de humo mientras los bomberos luchaban contra las llamas. El primer ministro Serguéi Koretski confirmó al menos una víctima mortal y varios heridos entre el personal que se encontraba dentro.

El ataque que encendió la Academia Nacional de Ciencias

El dron impactó en ángulo cerrado contra la fachada de la Academia, explotando al instante y desparramando fuego por los pasillos y laboratorios. Testigos grabaron en sus celulares a personas asomándose a las ventanas en busca de aire, mientras el edificio histórico, cercano a la embajada alemana, la catedral de San Vladímir y el teatro de ópera, se convertía en un escenario de terror. La institución calificó el hecho como “terror ruso” y una “barbarie” contra la ciencia, la educación y la cultura ucranianas.

El alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, informó de un muerto y tres heridos, mientras que el gobierno nacional subrayó que el centro de la capital había sido, hasta ahora, uno de los lugares mejor protegidos frente a los ataques aéreos. Sin embargo, la reciente ola de drones de reacción, más veloces que los modelos Shahed de origen iraní, está cambiando la lógica de defensa de la ciudad.

Repercusiones en la comunidad científica y académica argentina

Argentina mantiene lazos de cooperación con la Academia Nacional de Ciencias a través de programas de intercambio, proyectos conjuntos en biotecnología y colaboraciones en astronomía con el Observatorio Astronómico de la Universidad Nacional de Córdoba. El ataque pone en jaque a cientos de investigadores argentinos que trabajan en laboratorios ucranianos, obligándolos a replantear la continuidad de sus estudios y a buscar refugio en otras instituciones.

Además, el incendio amenaza la preservación de archivos y bases de datos que contienen investigaciones de interés para la comunidad científica cordobesa, como estudios sobre la biodiversidad de los Andes y la patología de cultivos. El Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación ya está evaluando medidas de apoyo, entre ellas la posible reubicación de proyectos críticos en instituciones argentinas para evitar la pérdida de datos irrecuperables.

El rol de los drones de alta velocidad y la escalada del conflicto

En los últimos meses, Rusia ha introducido drones de reacción que alcanzan velocidades superiores a los 1.500 km/h, dificultando su intercepción por los sistemas de defensa aérea ucranianos. Estas armas, que combinan la precisión de los misiles guiados con la maniobrabilidad de los drones, han transformado el panorama de la guerra híbrida, obligando a Kiev a solicitar más interceptores Patriot a sus aliados occidentales.

El presidente Zelensky reiteró la necesidad de apoyo militar urgente, mientras que el primer ministro Koretski advirtió que el invierno se acerca y la población podría quedar sin calefacción si los ataques a la infraestructura energética continúan. La comunidad internacional observa con preocupación cómo la estrategia rusa se vuelve más agresiva, poniendo en riesgo no solo a civiles, sino también a centros de investigación y cultura.

Un poco de historia sobre la Academia y la ciencia en Ucrania

Fundada en 1918, la Academia Nacional de Ciencias de Ucrania ha sido el corazón intelectual del país, albergando más de 30 institutos de investigación en áreas que van desde la física de partículas hasta la arqueología de la región del Dnieper. Durante la era soviética, la Academia jugó un rol crucial en el desarrollo de la energía nuclear y la exploración espacial, colaborando estrechamente con instituciones de Moscú y, posteriormente, con la comunidad científica europea.

En la década de 1990, tras la independencia, la Academia se orientó hacia la integración con redes internacionales, participando en proyectos de la Unión Europea y firmando convenios con universidades de América Latina, entre ellas la Universidad Nacional de Córdoba. Estas alianzas permitieron la creación de laboratorios conjuntos y la formación de jóvenes científicos que hoy trabajan en temas como la resistencia a enfermedades emergentes y la gestión sostenible de recursos hídricos.

El ataque de este lunes no solo destruye infraestructura física; también golpea la memoria colectiva de una institución que ha sido testigo de la transformación de Ucrania de una república soviética a una nación soberana con aspiraciones europeas. La comunidad académica argentina, que ha cultivado lazos de amistad y cooperación con la Academia, observa con preocupación el futuro de estos proyectos conjuntos y la seguridad de sus colegas ucranianos.

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