La Crisis Energética en Cuba: Una Lucha Diaria por la Supervivencia
La crisis energética en Cuba es una lucha diaria por la supervivencia, con apenas tres horas de electricidad disponible al día.

La Crisis Energética en Cuba: Una Lucha Diaria por la Supervivencia
En la isla caribeña de Cuba, una crisis energética sin precedentes está obligando a sus habitantes a reinventar cada aspecto de su rutina diaria. Con apenas tres horas de electricidad disponible al día, la vida en Cuba se ha convertido en una lucha constante por sobrevivir.
La Situación en el Terreno
La escena es desoladora: calles oscuras, hogares sin electricidad, y una población que se ve obligada a buscar alternativas para realizar las tareas más básicas. La Unión Eléctrica de Cuba reportó una disponibilidad de 1.133 megavatios (MW) frente a una demanda de 2.700 MW, lo que resulta en un déficit nocturno proyectado de 2.147 MW. En La Habana, los apagones llegan a durar entre 20 y 22 horas diarias, dejando a los habitantes con solo una hora y media de servicio entre cortes.
El Ingenio Cubano
Ante esta situación, el ingenio se ha convertido en el principal recurso para los cubanos. Marylin Álvarez Domínguez, una cosmetóloga de 50 años, describe la situación con precisión: "Los apagones están bastante fuertes y el gas en falta, tengo que estar corriendo para tener la comida en tiempo". Su esposo, el mecánico Ángel Rodríguez Hernández, fabricó una hornilla eléctrica casera cuando el Estado dejó de distribuir gas licuado en diciembre. Cuando la electricidad también se corta, la familia cocina en el patio con carbón.
Las Causas de la Crisis
Las causas de la crisis son estructurales. Las termoeléctricas del país fueron construidas en la era soviética y llevan décadas sin mantenimiento. La reducción de los envíos de petróleo desde Venezuela y México agravó el colapso hasta niveles insostenibles. En febrero, el régimen activó la llamada "Opción Cero", un plan de emergencia heredado del Período Especial de los años ’90 que implica priorizar servicios esenciales y recurrir a tracción animal, carbón y biomasa.
El Impacto en la Salud y el Bienestar
El impacto sobre la salud y el bienestar de la población es profundo. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) advirtió en febrero que los hospitales cubanos enfrentan "serias limitaciones operativas", con unidades de cuidados intensivos y urgencias comprometidas. En abril, la misma organización reportó que más de 96.000 cirugías habían sido aplazadas, entre ellas 11.000 pediátricas, y que 3.000 niños enfrentaban retrasos en vacunación.
La Búsqueda de Soluciones
Quienes tienen más recursos recurren a soluciones costosas. Natividad Hernández, jubilada de 61 años, compró paneles solares, aunque su presupuesto no le alcanzó para instalarles baterías, por lo que solo puede usarlos de día. También adquirió una planta de generación recargable y guarda un tanque de gas "para las crisis grandes". Con el aumento de los apagones, las páginas de compraventa se llenaron de ventiladores recargables a 40 dólares, lámparas con cargadores a 20 y estaciones de carga por hasta 1.000, importados desde Estados Unidos y Panamá, precios casi inaccesibles en un país donde un buen salario estatal mensual equivale a entre 18 y 20 dólares en el mercado informal.
La dictadura de Miguel Díaz-Canel no ha ofrecido soluciones concretas ni plazos de recuperación. Las promesas de paneles solares, reparación de termoeléctricas y nuevas plantas generadoras se repiten desde hace años. El propio ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, había admitido a finales de 2025 que "2026 será difícil". Para Jorge Piñón, investigador del Instituto de Energía de la Universidad de Texas en Austin, la solución "tomaría tiempo, tres, cinco años y mucho dinero, entre 5.000 y 8.000 millones de dólares".
Un Futuro Incierto
Mientras, los cubanos esperan con reserva. "Esto está difícil. Va a llegar un momento en el que las ideas se nos van a acabar", reflexionó Rodríguez. La crisis energética en Cuba es un recordatorio de la importancia de la planificación y la inversión en infraestructura para asegurar un futuro sostenible. Sin embargo, para los cubanos, el futuro sigue siendo incierto, y la lucha diaria por la supervivencia sigue siendo la realidad.
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