La Guaira tras el terremoto: una semana de lucha y supervivencia en refugios improvisados
La Guaira enfrenta una crisis humanitaria después del terremoto que devastó la región

La situación en los refugios
A una semana de los terremotos que devastaron gran parte de La Guaira, miles de personas continúan viviendo en refugios improvisados instalados en escuelas, polideportivos, estadios y otros espacios públicos. Allí, la rutina transcurre entre largas filas para recibir alimentos, colchones distribuidos sobre el piso, carpas levantadas de manera provisoria y la incertidumbre sobre cuándo podrán regresar a un hogar o acceder a una vivienda.
Uno de los principales refugios funciona en el Polideportivo José María Vargas, ubicado cerca del aeropuerto internacional de Maiquetía. Desde el día siguiente a los sismos, el complejo alberga a unas 1.700 personas que perdieron sus casas o no pueden regresar a ellas por los daños estructurales. En las canchas y espacios comunes se instalaron carpas y colchones, mientras un gran toldo protege a los residentes del intenso calor de la costa.
Testimonios de los damnificados
Entre los residentes del refugio se encuentra Daniela Armas, de 18 años, quien asegura que conseguir comida se convirtió en una preocupación permanente desde que llegó al lugar. “Aquí dan provisiones, pero a veces se matan por la comida (…), esto es como una gallera”, cuenta mientras espera recibir un sándwich y una manzana. Por las noches, explica, duerme por turnos junto a su novio para vigilar las pocas pertenencias que pudieron rescatar.
Yohana Álvarez, otra de las personas alojadas en el polideportivo, sostiene que la organización cambió con el correr de los días. “Al principio era todo muy bien, pero después empezó una mala organización que primero los propios militares agarraban sus cosas y después nosotros las sobras”, dice.
La respuesta de las organizaciones humanitarias
La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) considera que la emergencia todavía atraviesa una etapa centrada en la asistencia inmediata. “La situación es bastante crítica”, afirma Lia Poggio, jefa de la misión del organismo en Venezuela. Según explica, la prioridad consiste en garantizar ayuda básica y que los damnificados puedan acceder a servicios “de forma digna”.
La necesidad de coordinar la llegada de suministros también preocupa a las organizaciones que participan en la asistencia. Franco Chramosta, integrante de la fundación Maniapure, sostiene que la distribución debe organizarse para evitar desequilibrios entre los distintos refugios. “Tenemos que coordinarnos para no saturar lugares”, señala.
Un poco de historia sobre los refugios en Venezuela
La historia de los refugios en Venezuela se remonta a varios años atrás, cuando el país comenzó a enfrentar una serie de desafíos económicos y políticos que llevaron a una crisis humanitaria. Los refugios han sido una respuesta a la necesidad de brindar alojamiento y asistencia a las personas que han perdido sus hogares o han sido desplazadas por la violencia o la pobreza.
En el caso de La Guaira, la situación es particularmente crítica debido a la proximidad con la capital, Caracas, y la falta de infraestructura para atender a la gran cantidad de personas que han sido afectadas por el terremoto. Los refugios han sido instalados en escuelas, polideportivos y otros espacios públicos, y han sido objeto de atención por parte de organizaciones humanitarias y gobiernos extranjeros.
La respuesta de las organizaciones humanitarias ha sido fundamental para brindar asistencia a los damnificados. Sin embargo, la situación sigue siendo crítica, y se requiere una mayor coordinación y esfuerzo para garantizar que las personas que han sido afectadas por el terremoto reciban la ayuda que necesitan.
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