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La ingeniosa trampa que atrapó al asesino de Golden State: una historia de obsesión y justicia

La ingeniosa trampa que atrapó al asesino de Golden State, un caso que había permanecido sin resolver durante décadas

La larga búsqueda del asesino de Golden State

El detective Paul Holes, un investigador retirado de la oficina del Fiscal de Distrito de Contra Costa, California, no podía olvidar su mayor frustración: no haber podido atrapar al asesino de Golden State. Este criminal había cometido más de cincuenta violaciones y trece asesinatos entre 1976 y 1986 en todo el Estado de California. La policía había trabajado sin conectarlos, pensando que eran obra de diferentes criminales. Sin embargo, con el paso del tiempo, las investigaciones se convirtieron en cold cases, y aunque seguían abiertas, había cosas más urgentes de las que ocuparse.

La idea de Holes para atrapar al asesino fue buscarlo en los sitios web de genealogía, donde centenares de miles de personas dejaban sus perfiles de ADN para encontrar a sus ancestros o familiares perdidos. Aunque los sitios web eran privados y no brindaban información a organismos oficiales, Holes no se rindió. Se inscribió en el sitio web GEDmatch y subió el perfil de ADN del asesino, con la esperanza de encontrar a su supuesto pariente perdido.

La trampa que funcionó

La respuesta del sitio web de genealogía fue casi inmediata. En los registros de GEDmatch, había un perfil que revelaba parentesco con el que Holes había enviado. Se trataba de un señor de apellido DeAngelo. Holes había encontrado la aguja en el pajar. Sin embargo, como ya estaba retirado, no podía hacer nada más. Entonces, llevó la información al fiscal del Distrito de Sacramento, Steve Grippi, para que localizara a DeAngelo.

El fiscal tomó en serio el asunto y formó un equipo especial para el caso. Su primera tarea fue ubicar a DeAngelo y entrevistarlo. Le preguntaron por sus parientes de cierta edad, y uno de los nombres les resultó prometedor: el primo lejano Joseph James DeAngelo, un ex policía de 72 años con antecedentes por un pequeño robo. Lo detuvieron el 2 de abril de 2018 en su casa de Citrus Heights, donde vivía con su esposa y una hija.

El juicio y la condena

DeAngelo fue juzgado en Sacramento, California, en agosto de 2020. La fiscal Marie Schubert lo calificó de “sociópata” en su alegato de acusación y pidió la condena de cadena perpetua por cada uno de los asesinatos. DeAngelo confesó 13 asesinatos y cincuenta violaciones cometidas en un período de diez años a cambio de no ser condenado a muerte. El juez Michael Bowman lo condenó a once cadenas perpetuas sin posibilidad de solicitar la libertad condicional, y a penas menores por el resto de los crímenes.

La satisfacción de la justicia

Al enterarse de la noticia, el investigador retirado Paul Holes tuvo sentimientos contradictorios. “Es un buen fallo, se hizo justicia. Lamento no haber podido escucharlo personalmente por culpa de esta maldita pandemia”, le dijo a un periodista de Los Ángeles Times. Holes no ocultó su satisfacción por haberle puesto nombre y cara a un asesino y violador serial que, aún sin que se conociera su identidad, había sido objeto de libros y documentales.

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