Mundo

La Marina Real británica intensifica su vigilancia en el Atlántico Norte ante la creciente actividad de la ‘flota fantasma’ rusa

La Marina Real británica ha intensificado su vigilancia en el Atlántico Norte ante la creciente actividad de la 'flota fantasma' rusa

La Marina Real británica ha incrementado significativamente sus operaciones de vigilancia en el Atlántico Norte y las aguas del Reino Unido durante el mes de julio, acumulando un total de 21 días seguidos de patrullas. Este despliegue representa un aumento del 25% en comparación con el año anterior, y su objetivo principal es monitorear de cerca los movimientos de buques y submarinos rusos, especialmente de la fragata Neustrashimy, que ha realizado múltiples tránsitos por la zona británica, escoltando petroleros de la llamada ‘flota fantasma’.

La importancia de la vigilancia

Entre los incidentes más relevantes, el HMS Tyne se situó a solo cinco millas náuticas cuando el Neustrashimy efectuó disparos de artillería fuera de las aguas territoriales británicas y francesas el 20 de julio, mientras la tripulación británica continuaba con la recopilación de inteligencia y observaba la caída de los proyectiles. En respuesta a la pregunta sobre el motivo de este aumento en la actividad, las autoridades británicas atribuyen la intensificación de la vigilancia a la necesidad de desarticular la flota encubierta rusa que, mediante el traslado de hidrocarburos, financia la invasión en Ucrania y supone una amenaza directa a la seguridad europea.

La respuesta británica

El Reino Unido ha sancionado ya a más de 500 buques vinculados a este esquema, lo que ha afectado considerablemente los ingresos energéticos rusos y obligado a reforzar el monitoreo marítimo. El teniente comandante Sam Fields, al mando del HMS Tyne, explicó: ‘Gracias a su presencia constante y a la estrecha cooperación con los aliados, el HMS Tyne era idóneo para esta tarea, ya que proporcionaba seguridad y vigilancia, al tiempo que permitía a otras unidades de la Flota continuar con sus compromisos operativos’.

La cooperación internacional

La interacción con buques rusos no se limitó a la vigilancia pasiva. El HMS Tyne documentó alrededor de 20 disparos del armamento principal de 100 mm y la batería de 30 mm del Neustrashimy, manteniendo la distancia adecuada para la seguridad, pero sin perder el contacto visual y electrónico. La fragata tipo 23 HMS Somerset finalizó su despliegue de cuatro meses, regresando a Plymouth tras recorrer más de 24.000 millas náuticas. Su misión consistió en rastrear tanto buques de superficie como submarinos.

El impacto en la seguridad europea

Las autoridades británicas insisten en que la vigilancia intensificada y las sanciones a la flota encubierta rusa han logrado reducir en un 24% los ingresos rusos por petróleo y gas en 2025, debilitando los recursos con los que Moscú financia su campaña militar en Ucrania. Según la información oficial, la cooperación internacional y la capacidad de reacción de la Marina británica son clave para sostener la seguridad tanto nacional como europea, obligando a Rusia a modificar sus rutas y tácticas marítimas bajo una supervisión constante.

Un poco de historia sobre la ‘flota fantasma’

La ‘flota fantasma’ rusa se refiere a una serie de buques y submarinos que operan de manera encubierta, sin seguir las regulaciones internacionales, y que han sido vinculados a la financiación de la invasión en Ucrania. La Marina Real británica ha estado trabajando estrechamente con sus aliados para desarticular esta flota y reducir su capacidad para financiar la campaña militar rusa.

En conclusión, la Marina Real británica ha intensificado su vigilancia en el Atlántico Norte ante la creciente actividad de la ‘flota fantasma’ rusa, y ha logrado reducir los ingresos rusos por petróleo y gas en un 24%. La cooperación internacional y la capacidad de reacción de la Marina británica son clave para sostener la seguridad tanto nacional como europea.

Artículos relacionados

Volver al botón superior
📻
EN VIVO