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La nostalgia de los pánicos morales: De la ‘adicción’ a los crucigramas en 1929 a la ‘adicción’ a los móviles en 2026

Un viaje a través de la historia de la tecnología y la sociedad, desde la adicción a los crucigramas en 1929 hasta la adicción a los móviles en 2026

La nostalgia de los pánicos morales: De la ‘adicción’ a los crucigramas en 1929 a la ‘adicción’ a los móviles en 2026

Un viaje a través de la historia de la tecnología y la sociedad

En una época en la que la heroína y la cocaína eran de curso legal, activistas, periodistas y legisladores decidieron que lo realmente preocupante, lo que realmente estaba destruyendo la civilización occidental eran los crucigramas. Sí, como suena: los crucigramas.

Gracias a Jose César Perales, uno de los mayores expertos en neurociencia de las adicciones del país, llegamos al que posiblemente vaya a convertirse en mi caso favorito de ‘pánico moral’: los movimientos contra los pasatiempos del periódico.

Aunque tendría que rebuscar en el monumental ‘Verbalia’ de Màrius Serra para confirmarlo, la sabiduría popular nos dice que esa evolución del cuadrado mágico que hoy conocemos como crucigrama lo inventó en 1913 el periodista de origen inglés, Arthur Wynne, mientras trabajaba en el suplemento ‘Fun’ del diario ‘New York World’.

El éxito del pasatiempo fue espectacular y a lo largo de la década periódicos de todo el mundo fueron incorporándolo a sus páginas. En 1922 ya circulaban tiras cómicas sobre gente haciendo crucigramas y en 1924, la Biblioteca de Nueva York aseguraba que ‘la última moda que ha golpeado a las bibliotecas es el crucigrama’ quejándose amargamente de que ‘los fanáticos de los rompecabezas’ monopolizaban ‘los diccionarios y enciclopedias ahuyentando a los lectores y estudiantes que necesitan estos libros en su trabajo diario’.

Preocupado por la fiebre del crucigrama, el Kingsport Times-News, un periódico de Tennessee, denunciaba que ‘si los legisladores han adquirido el hábito, como presumiblemente lo han hecho, es difícil ver cómo encontrarán tiempo para legislar’ y se lamentaban de que ‘la oposición a la adicción a los crucigramas no se había organizado aún’, aunque se mostraban convencidos de que pronto lo haría. Al fin y al cabo, hasta ahora solo había ‘interferido con asuntos relativamente poco importantes’, pero conforme la adicción creciera los problemas se incrementarían.

Es algo que hemos visto reiteradamente con los videojuegos y que se ha convertido en un mito urbano. Pero es cuando lo vemos en cosas como los crucigramas (o en las decenas de ejemplos que tiene ese ‘archivo de la tecnofobia’ que es ‘Pessimists Archive’) cuando se hace especialmente evidente. Es bueno recordarlo de vez en cuando.

En la actualidad, vivimos una época en la que la gente está más conectada que nunca, con móviles que nos permiten acceder a una cantidad ingente de información y entretenimiento a través de internet. Sin embargo, también vivimos en una época en la que la gente está cada vez más preocupada por la adicción a sus móviles, y algunos incluso están optando por desintoxicarse de la tecnología durante periodos de tiempo.

En resumen, la nostalgia de los pánicos morales nos hace reflexionar sobre la naturaleza humana y nuestra relación con la tecnología. A medida que avanzamos en la historia, vemos que los problemas que nos preocupan hoy en día ya estuvieron presentes en el pasado, y que nuestra sociedad ha aprendido a adaptarse a las nuevas tecnologías de la misma manera que aprendió a adaptarse a las antiguas.

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