La obsesión por el magnesio: ¿cuándo la sobredosis se convierte en hipermagnesemia?
La hipermagnesemia es un cuadro clínico peligroso que puede ocurrir por la sobredosis de magnesio, por lo que es importante consultar a un médico antes de tomar cualquier suplemento.

En los últimos años, el magnesio se ha convertido en el suplemento estrella de muchas personas, promocionado como el remedio definitivo para dormir mejor, evitar calambres musculares, frenar el envejecimiento o reducir el estrés. Sin embargo, tomar magnesio sin una deficiencia documentada por una analítica no es solo inútil, sino que puede desencadenar un cuadro clínico bastante peligroso.
El equilibrio del magnesio en el organismo
Nuestro organismo tiene todos sus parámetros bien regulados entre una horquilla de valores bastante bien definidos para no generar patología por exceso o por déficit. En el caso del magnesio, el valor normal en sangre oscila entre los 1,7 y 2,2 mg/dL, pudiendo llegar a 2,4 mg/dL en algunos laboratorios.
La hipermagnesemia: un cuadro clínico peligroso
La hipermagnesemia se diagnostica formalmente cuando los niveles de magnesio en sangre superan los 2,5 o 2,6 mg/dL. Esto puede ocurrir fácilmente en el caso de tener una suplementación generalizada cuando no hay un déficit claro. Los efectos de la hipermagnesemia pueden ser graves y van desde el sistema digestivo hasta el ritmo cardíaco.
Síntomas y efectos de la hipermagnesemia
En el caso de pasarnos con la toma de magnesio, el primer aviso que vamos a tener estará en el sistema digestivo, con diarrea, náuseas, vómitos y calambres abdominales. A medida que el exceso de magnesio aumenta, el magnesio comienza a actuar como un depresor del sistema nervioso y un vasodilatador, lo que se traduce en una caída de la tensión arterial y debilidad muscular.
La importancia de la consulta médica
La recomendación siempre pasa por consultar a un médico para hacer una determinación de este mineral, y suplementar (si fuera necesario) con un máximo de entre 250 y 300 mg de magnesio al día. Superar esta dosis, especialmente mediante el consumo de múltiples suplementos o el abuso de laxantes que contienen magnesio, es jugar a la ruleta rusa con nuestro equilibrio electrolítico.
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