La transición en Venezuela: ¿Por qué Delcy Rodríguez es clave?
Delcy Rodríguez, el chavismo armado y la búsqueda de una salida a la crisis venezolana

La realidad del poder en Venezuela
En el momento más crítico de la historia reciente de Venezuela, un hecho incómodo pero crucial para entender la situación es que el chavismo armado sigue manteniendo el poder real en el país, no la oposición civil. En transiciones políticas complejas, las negociaciones no se llevan a cabo con quienes tienen la razón moral, sino con aquellos que pueden controlar o evitar la violencia.
El papel de Delcy Rodríguez
Delcy Rodríguez se sienta en la mesa de negociaciones porque aporta tres elementos clave que Estados Unidos y otros actores internacionales necesitan urgentemente. Primero, garantiza la continuidad administrativa en ministerios, la empresa petrolera estatal PDVSA, bancos y puertos, lo que es esencial para evitar el colapso del país. Segundo, ofrece un canal directo con el poder duro: militares, servicios de inteligencia y colectivos. Tercero, tiene la capacidad de entregar resultados concretos, como información, desmovilización de grupos armados, firmas y órdenes específicas. Su presencia no se debe a simpatía, sino a utilidad.
La exclusión de María Corina Machado
María Corina Machado, por otro lado, no participa en esta etapa de las negociaciones. La razón es dura pero clara: no controla armas, territorio, logística, y no puede garantizar que no haya violencia al día siguiente. En una fase de choque y transición, esto pesa significativamente. Aunque tiene legitimidad y votos, su capacidad para influir en el terreno es limitada. Meterla en este momento podría bloquear cualquier negociación inmediata con el chavismo duro, que la ve como una amenaza existencial.
La fase de transición
Las transiciones pasan por tres fases claras. La primera es el control del caos, donde se negocia con quienes tienen armas y pueden desatar violencia. Es aquí donde entra Delcy Rodríguez. La segunda fase implica el reacomodo del poder, donde civiles, técnicos y actores aceptables comienzan a participar; podría ser el momento para figuras como Edmundo González. La tercera fase es la de legitimación, con elecciones y narrativa democrática, donde María Corina Machado podría jugar un papel clave.
La estrategia a futuro
La estrategia para el futuro es clara. Si la transición avanza, María Corina Machado podría ser la figura que legitime el proceso y posiblemente capitalice políticamente después. Su exclusión en este momento no significa que esté fuera del juego, sino que su papel es más relevante en una etapa posterior. La historia no siempre comienza como queremos, pero seguir luchando contra el régimen que deja Maduro y enfrentar la realidad es crucial.
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