Los misterios que rodean la muerte de Pasolini: entre sexo, política y conspiraciones que aún estremecen al cine argentino
Los misterios que rodean la muerte de Pasolini: entre sexo, política y conspiraciones que aún estremecen al cine argentino
Lead: El 2 de noviembre de 1975 el cuerpo desfigurado de Pier Paolo Pasolini apareció en un descampado de Ostia, Italia, y desde entonces su asesinato se ha convertido en un caso de crímenes sin resolver, plagado de confesiones contradictorias, teorías de conspiración y una sombra política que todavía genera debate en la comunidad cultural argentina.
Un contexto de violencia y agitación en la Italia de los años de plomo
Para principios de noviembre de 1975 Italia vivía los llamados “años de plomo”, una época de huelgas masivas, crisis del petróleo y enfrentamientos entre grupos de extrema izquierda como las Brigadas Rojas y milicias ultraderechistas. La masacre del Circeo, perpetrada por jóvenes neofascistas, había dejado al país en estado de shock. En medio de ese caldo de cultivo, Pasolini, director de Teorema y Salò, concedió una entrevista a La Stampa donde advirtió que “el infierno está subiendo”. Esa frase resultó profética, pues esa misma madrugada su cuerpo fue hallado con la cara desfigurada, múltiples fracturas y testículos destrozados, parcialmente quemado con nafta.
La versión oficial y sus grietas
Los primeros informes policiales señalaron a Giuseppe “Pino” Pelosi, un taxista de 17 años, como autor del crimen. Según su confesión, Pasolini habría intentado forzarle a mantener relaciones sexuales con un palo de madera; Pelosi habría reaccionado con un garrote, atropellado al director y luego incendiado el coche. La justicia lo condenó a nueve años y medio por “homicidio en colaboración”, pero la versión resultó incongruente: la fuerza física del joven no coincidía con la brutalidad del asesinato, y la ausencia de sangre en su ropa y el hallazgo de un pulóver desconocido dejaron dudas.
En 2005, tras treinta años de silencio, Pelosi volvió a declarar a RAI 3, asegurando que tres hombres de acento calabrés o siciliano lo habían asaltado y matado a tiros mientras él intentaba escapar. Afirmó haber mentido en su primera confesión por temor a represalias contra su familia. El testimonio introdujo la hipótesis de una emboscada planeada por figuras vinculadas a la mafia y a los servicios de inteligencia.
El ángulo argentino: resonancias en nuestro cine y nuestra historia política
Pasolini no solo fue una figura polémica en Italia; su obra y su postura crítica influyeron profundamente en generaciones de cineastas argentinos. Directores como Leonardo Favio, Fernando Solanas y, más recientemente, Lisandro Alonso, vieron en Pasolini un espejo de la lucha contra la opresión y la censura que también se vivía en la Argentina durante la última dictadura militar. La sombra de un caso sin cerrar, como el de Pasolini, resuena con los crímenes de desaparición y los “vuelos clandestinos” que marcaron nuestra historia reciente.
En Córdoba, la Casa de la Cultura y la Universidad Nacional de Córdoba mantienen archivos sobre la influencia de Pasolini en la producción audiovisual local. En 2019, la Facultad de Artes organizó una retrospectiva que incluyó El Evangelio según San Mateo y Salò, acompañada de mesas de debate sobre la censura y la violencia política. Los estudiantes recordaron cómo la muerte de Pasolini, envuelta en un supuesto “crimen pasional”, les recordaba los silencios forzados de la época de la dictadura, cuando los periodistas y artistas eran obligados a callar bajo amenaza.
Investigaciones, teorías y la falta de cierre oficial
Periodistas como Oriana Fallaci y Simona Zecchi cuestionaron la versión oficial, señalando la posibilidad de una conspiración que involucraba a la Iglesia, los servicios secretos y poderosos intereses económicos, entre ellos la petrolera ENI y su presidente Enrico Mattei. Según la teoría, Pasolini estaba a punto de publicar un libro que denunciaba una trama de asesinatos y negocios en la cúspide del poder italiano, lo que habría motivado su silenciado.
En octubre de 2023, la Comisión Parlamentaria Antimafia italiana calificó el caso como “crimen sin resolver” y pidió su reapertura. Tres años después, la Fiscalía de Roma sigue sin pronunciarse. Mientras tanto, la película de Marco Tullio Giordana (1995) y el documental de 2009 mantienen vivo el debate, y en Argentina siguen surgiendo podcasts y programas de radio que analizan el caso bajo la lupa de la violencia política local.
Los ecos del caso en la cultura cordobesa
En la provincia, la figura de Pasolini se ha convertido en un símbolo de la lucha contra la censura y el autoritarismo. Cada año, la Feria del Libro de Córdoba dedica una sección a la obra del autor, y colectivos de cine independiente organizan ciclos de proyección en la Sala del Teatro del Libertador, recordando que la verdad, aunque tardía, siempre encuentra su camino.
La falta de una resolución definitiva no solo mantiene viva la memoria del cineasta, sino que también alimenta la reflexión sobre cuántas veces la historia oficial oculta intereses poderosos. En un país donde la impunidad sigue siendo una herida abierta, el caso Pasolini sirve de espejo para cuestionar nuestras propias narrativas y exigir respuestas claras.
Eco de un caso que no descansa
El asesinato de Pasolini sigue siendo un enigma que atraviesa fronteras. Cada nueva pista, cada testimonio revivido, aviva la discusión sobre la relación entre arte, poder y violencia. En Argentina, la herencia de Pasolini se traduce en una constante búsqueda de la verdad, un laburo que nos recuerda que el cine y la historia son inseparables y que la memoria colectiva debe mantenerse viva, aunque el caso parezca un laberinto sin salida.
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