Manos que construyen historia: la muestra fotográfica “Oficios” celebra el trabajo manual en el Valle de Punilla
Una exposición colectiva que rescata los saberes artesanales del interior cordobés y los vuelve a poner bajo la luz del objetivo fotográfico.

Manos que construyen historia: la muestra fotográfica “Oficios” celebra el trabajo manual en el Valle de Punilla
El lunes 7 de septiembre, a las 19:30, la fotogalería del Paseo del Buen Pastor abrió sus puertas a “Oficios. Sobre aquello que sostiene lo humano”, una exposición colectiva que permanecerá allí hasta el 6 de diciembre con entrada libre y gratuita. La muestra reúne once ensayos fotográficos realizados por participantes del taller FotoCumbre, un proyecto de la Secretaría de Cultura de la Provincia que busca difundir el trabajo de fotógrafos emergentes de La Cumbre y sus alrededores.
Un recorrido visual por los oficios del interior cordobés
Los fotógrafos se adentraron en el Valle de Punilla y en el noroeste de Córdoba para retratar a hombres y mujeres que, con sus manos, mantienen viva una tradición que atraviesa generaciones. Desde el zapatero que aún usa la prensa de hierro heredada de su abuelo, pasando por la tejedora de ponchos que sigue los diseños de sus madres, hasta el técnico de drones que combina lo ancestral con la tecnología más puntera, la exposición muestra la diversidad de oficios que forman el tejido social de la región.
En cada imagen el foco no está en el producto final, sino en los gestos, las herramientas y los rasgos que revelan la intimidad del trabajo. Las manos curtidas, los instrumentos de madera o metal, y los momentos de concentración se convierten en protagonistas, recordándonos que el valor del trabajo manual reside tanto en el proceso como en el resultado.
El taller FotoCumbre y la visión de Martín Rubín
Coordinador del proyecto, el fotógrafo y docente Martín Rubín explica que la muestra surge del deseo de “explorar la vigencia y la resignificación de los oficios en un tiempo en que la virtualidad irrumpe cada vez con mayor fuerza en el mundo laboral”. El taller FotoCumbre, creado en 2019, ha formado a más de 150 jóvenes y adultos, fomentando la mirada crítica y el relato visual como herramienta de preservación cultural.
Rubín subraya que, más allá de la estética, la exposición busca que el público encuentre una “lectura clara y directa sobre el valor del trabajo con las manos, del hacer, del aprender y del compartir conocimientos”. En palabras del curador, la muestra es una invitación a frenar el ritmo acelerado de la vida digital y a reconocer la dignidad que implica el trabajo manual.
Manos, herramientas y saberes: el corazón de la exposición
Participan en la muestra once fotógrafos: Alberto Francisco Piñeiro, Carlos Alberto Lista, Elsa Sola, Esther Manco, Liliana Blasco, Luisa Dohelya Roquier, María Gabriela Fiore, Patricia Severín, Mercedes Díaz Tello, Marisa Cordi y Pauline Swart. Cada uno aportó una perspectiva única, combinando técnicas de retrato, detalle y ambiente para construir un relato colectivo.
Las imágenes, acompañadas de breves textos descriptivos, forman un recorrido que reconoce los oficios como forma de memoria y como una manera particular de habitar el territorio. La exposición, al situarse en el histórico Paseo del Buen Pastor, dialoga con la arquitectura del lugar, creando una conversación entre pasado y presente que invita a los visitantes a reflexionar sobre su propia relación con el trabajo.
Raíces y futuro: el valor del trabajo manual en Córdoba
El trabajo manual ha sido, desde la época colonial, una columna vertebral de la economía cordobesa. En el siglo XIX, los talleres artesanales de la provincia abastecían a la creciente población urbana y rural, mientras que en la actualidad, la industria creativa y el turismo cultural buscan reencontrarse con esas mismas raíces para ofrecer experiencias auténticas.
En un contexto donde la automatización y la digitalización avanzan a pasos agigantados, iniciativas como “Oficios” resultan cruciales para frenar la pérdida de saberes. Los oficios que aparecen en la exposición no solo representan una forma de ganarse el pan, sino también una manera de leer el territorio: la forma en que una cuchara de madera se talla en la sierra de los Comechingones, o cómo un herrero forja la herradura que protege al caballo de los gauchos del Valle.
Además, la exposición tiene un impacto directo en la comunidad local: al generar visibilidad para los artesanos, se abre la puerta a nuevas oportunidades de comercialización y a la posibilidad de que jóvenes de la zona consideren el oficio como una opción viable de carrera, en lugar de migrar a la gran ciudad en busca de empleo. Así, la muestra no solo celebra el pasado, sino que siembra futuro.
La invitación está abierta a todo el público cordobés y visitante: la entrada es libre, lo que permite que la conversación sobre el valor del trabajo con las manos llegue a escuelas, centros comunitarios y a quienes, simplemente, quieran detenerse a observar una mano que cuenta una historia.
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