Más de 120 muertos en la ofensiva hutí sobre Bab al‑Mandeb: la ruta del petróleo que pone en jaque al laburo argentino
La sangrienta ofensiva hutí en Bab al-Mandeb eleva la tensión en una ruta vital para el petróleo mundial.

Más de 120 muertos en la ofensiva hutí sobre Bab al‑Mandeb: la ruta del petróleo que pone en jaque al laburo argentino
Una de las batallas más sangrientas de los últimos años estalló en el estrecho de Bab al‑Mandeb, cuando, hace apenas 24 horas, los rebeldes hutíes lanzaron una ofensiva terrestre, apoyada por cohetes y drones, contra posiciones gubernamentales y zonas costeras del Mar Rojo. Según la AFP, el saldo de muertos ya supera los 129 fallecidos, entre combatientes y civiles, y la cifra sigue subiendo mientras la zona se vuelve cada vez más inestable.
La ofensiva que encendió el Mar Rojo
El viernes la cifra oficial de muertos llegó a 129, con 66 soldados del ejército yemení y al menos 62 milicianos hutíes confirmados entre los fallecidos, además de un civil que perdió la vida según fuentes médicas. La tregua que había durado desde 2022 colapsó en julio, en medio de la escalada de tensiones entre Estados Unidos e Irán, y los hutíes, alineados con Teherán, han intensificado sus ataques contra cualquier objetivo que consideren bajo control del gobierno yemení respaldado por Arabia Saudí.
Los combates se desencadenaron cerca de la costa del Mar Rojo y en la provincia de Taiz, donde los hutíes emplearon drones de fabricación iraní y cohetes de largo alcance. Dos informes militares yemeníes reportaron la muerte de 39 efectivos progubernamentales desde el jueves, mientras que fuentes médicas vinculadas a los rebeldes contabilizan al menos 42 combatientes muertos de su lado.
Impacto directo en el comercio argentino y el bolsillo de los consumidores
Bab al‑Mandeb es la única vía marítima que conecta el Mar Rojo con el Golfo de Adén, y desde el cierre de facto del estrecho de Ormuz por Irán en febrero, se convirtió en la ruta preferente para exportar el petróleo saudí. Cada día que los hutíes intentan bloquear o controlar tramos del estrecho, los buques cisterna que transportan crudo a los mercados internacionales ven sus itinerarios alterados, lo que se traduce en aumentos de precios del petróleo y del combustible.
Para la Argentina, que importa gran parte de su energía en forma de crudo y derivados, cualquier interrupción en Bab al‑Mandeb repercute directamente en el costo de la nafta, el gasoil y la energía eléctrica. Los precios al consumidor pueden subir varios centavos por litro, una movida que golpea el bolsillo de los argentinos, especialmente en un contexto de alta inflación. Además, el sector agroexportador, que depende del transporte marítimo para enviar soja, maíz y carne, también siente la presión: los fletes marítimos se encarecen y los tiempos de entrega se alargan, lo que complica la planificación de los laburantes del campo.
Los analistas de energía de la Universidad Nacional de Córdoba advierten que, de mantenerse la inestabilidad en Bab al‑Mandeb, los precios internacionales del crudo podrían subir entre 2 y 4 %, lo que se traduciría en un aumento de alrededor del 5 % en la factura de energía de los hogares argentinos. En otras palabras, la guerra en Yemen se vuelve una cuestión de la mesa del comedor.
Reacciones internacionales y jugadas diplomáticas
Estados Unidos y la Unión Europea han condenado enérgicamente la ofensiva hutí y han prometido reforzar la seguridad naval en la zona, mientras que Arabia Saudí ha anunciado la puesta en marcha de patrullas adicionales para proteger sus buques. Por su parte, Irán, que apoya a los hutíes, ha denunciado la intervención occidental como una “interferencia imperialista”.
En Buenos Aires, el Ministerio de Relaciones Exteriores envió un comunicado señalando que la “seguridad de las rutas marítimas internacionales es fundamental para la economía global y, por ende, para el desarrollo sostenible de Argentina”. Asimismo, el Gobierno nacional ha pedido a la comunidad internacional que busque una solución política al conflicto y evite que la guerra se convierta en una amenaza permanente para el comercio mundial.
Raíces del conflicto y su repercusión en la región
Yemen lleva sumida en una guerra civil desde 2014, cuando los hutíes, movimiento chií zaidí, lanzaron una ofensiva desde su bastión de Sada y tomaron la capital, Saná, y amplias zonas del norte del país. El conflicto se polarizó entre los hutíes, respaldados por Irán, y el gobierno yemení reconocido internacionalmente, apoyado por Arabia Saudí y una coalición de países árabes.
El estrecho de Bab al‑Mandeb, que separa la península de Arabia de África, ha sido siempre una pieza clave del comercio mundial. Controlar sus costas permite influir en la circulación de aproximadamente el 20 % del petróleo transportado por mar. Por eso, los hutíes buscan, según fuentes militares yemeníes, apoderarse de zonas que bordean el estrecho para ejercer presión sobre Riad y, a la larga, sobre la comunidad internacional que respalda al gobierno de Yemen.
La escalada actual muestra cómo una disputa local puede convertirse en una movida de gran escala, afectando a países tan distantes como Argentina. La historia reciente del estrecho, desde la era colonial hasta la actualidad, está marcada por la pugna por el control de rutas comerciales, y hoy vuelve a estar en el centro de la geopolítica global.
El precio de la inestabilidad: ¿qué sigue para el comercio argentino?
Si la ofensiva hutí se consolida y logra bloquear parcialmente el paso de los buques, es probable que veamos una mayor volatilidad en los precios del crudo y, en consecuencia, una presión inflacionaria adicional en la economía argentina. Los sectores más vulnerables, como el transporte y la agricultura, podrían enfrentar mayores costos operativos, lo que repercutiría en los precios al consumidor.
Ante esta perspectiva, expertos del Banco Central de la República Argentina recomiendan monitorear de cerca los indicadores de precios internacionales y ajustar, de ser necesario, las políticas cambiarias para mitigar el impacto de la fluctuación del dólar en los precios de los combustibles.
En definitiva, la guerra en Yemen no es solo una tragedia humanitaria; es una pieza más del rompecabezas que define el costo de la energía y los alimentos en la mesa de cada argentino.
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