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Perú en la encrucijada: La suspensión de la compra de aviones F-16 desata una crisis política y diplomática

La suspensión de la compra de aviones F-16 desata una crisis política y diplomática en Perú

La decisión del presidente interino José María Balcázar de frenar la compra de aviones de combate F-16 Block 70 a Estados Unidos

El gobierno de Perú se enfrenta a una crisis política y diplomática sin precedentes después de que el presidente interino José María Balcázar decidiera suspender la compra de aviones de combate F-16 Block 70 a Estados Unidos. Esta operación, valorada en USD 3.500 millones, era considerada una de las adquisiciones militares más importantes de la región en la última década.

La paralización de la compra y sus consecuencias

La paralización de la compra no solo provocó la renuncia del canciller Hugo de Zela y del ministro de Defensa Carlos Díaz, sino que también desencadenó una serie de cuestionamientos desde los principales gremios empresariales y militares del país. La controversia se agudizó cuando se supo que el presidente Balcázar había bloqueado el primer desembolso de USD 2.000 millones, a pesar de que el monto había sido aprobado mediante decreto supremo en diciembre pasado.

La adquisición de los F-16 Block 70 formaba parte del programa “Recuperación de la Capacidad de Control Aeroespacial y Precisión en las Operaciones Militares” del Grupo Aéreo N° 4, con base en Arequipa. El contrato inicial contemplaba la entrega de 12 aeronaves, 10 F-16C y 2 F-16D, por USD 1.540 millones, mientras que los USD 460 millones restantes se destinarían a la adquisición de equipos de apoyo en tierra, repuestos, soporte logístico, capacitación, simuladores de vuelo y un lote inicial de armamento.

La reacción de Estados Unidos y la comunidad internacional

La decisión de suspender la compra de los F-16 Block 70 ha generado una reacción inmediata de Estados Unidos, con el embajador Bernie Navarro advirtiendo que, de detectarse mala fe en las negociaciones, “se utilizarán todas las herramientas disponibles para proteger y promover la prosperidad y la seguridad de Estados Unidos y la región”. Esto ha sido interpretado como una advertencia directa sobre posibles sanciones o represalias diplomáticas y comerciales.

A nivel interno, la medida ha sido duramente criticada por la Asociación de Oficiales Generales y Almirantes del Perú (ADOGEN), la Cámara de Comercio de Lima y exjefes militares, quienes alertaron que la postergación de la compra “no puede interpretarse como prudencia, sino como una señal de debilidad e indecisión frente a los desafíos de la Defensa Nacional”.

El impacto en la defensa nacional y la economía

El programa de adquisición de los F-16 Block 70 tiene un presupuesto total de USD 3.500 millones para 24 aeronaves, distribuido en dos fases. La suspensión de la compra deja en suspenso la modernización de la Fuerza Aérea, cuya flota de aviones Mirage y Sukhoi supera los 35 años de antigüedad. El retraso no solo compromete la capacidad disuasoria y operativa del país, sino que también podría derivar en la pérdida de USD 3.500 millones si se activa un litigio internacional sin que Perú reciba ninguna aeronave.

La crisis se produce en un momento crítico, con un gobierno interino de baja legitimidad, una segunda vuelta electoral prevista para junio y la transición presidencial programada para finales de julio. Perú, ubicado en el centro de la disputa geopolítica entre Estados Unidos y China en América Latina, enfrenta ahora un escenario de incertidumbre en sus relaciones bilaterales y en su capacidad de negociación internacional.

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