Salud

¿Por qué al terminar la fiesta nos ataca el antojo de un kebab? El alcohol y el hambre nocturna en Córdoba

La ciencia explica por qué después de una copa se busca un kebab y qué implica para la salud y la economía local.

Después de una noche de copas en los bares de Güemes o en la peatonal de la Plaza San Martín, es común que el cuerpo pida a gritos un kebab, una pizza o una porción de papas fritas. No se trata de una coincidencia casual: la ingesta de alcohol desencadena una serie de cambios neuroendocrinos que aumentan el apetito por alimentos altos en grasa y sal, y la ciencia ya tiene pruebas de ello.

El efecto “aperitivo” del alcohol: más que calorías vacías

Durante años se ha hablado de que el alcohol aporta “calorías vacías”, pero esa visión es demasiado simplista. Cuando bebemos, el organismo libera una cascada de hormonas y neurotransmisores que alteran la percepción del sabor y la saciedad. Estudios internacionales publicados en 2015 y 2019 demuestran que una dosis de 20 g de alcohol eleva el consumo de alimentos en un 11 %, favoreciendo especialmente los alimentos salados y grasos mientras reduce el deseo de postres dulces. En la práctica, después de un trago de más, la mente se vuelve más receptiva a los aromas de la comida rápida que a los de una fruta.

¿Qué pasa en el cerebro y el hígado?

El alcohol actúa sobre el hipotálamo, una zona del cerebro que regula el hambre. Además, la hormona FGF21, conocida por su papel en la señalización de necesidad proteica, se dispara cuando el cuerpo percibe alcohol. En ratones, la activación de esta hormona provocó una preferencia súbita por snacks salados. En humanos, la evidencia sugiere que el cuerpo interpreta la ingesta de alcohol como una señal de urgencia nutricional, disparando el impulso de buscar alimentos densos en energía.

Impacto en la billetera cordobesa

En Córdoba, la madrugada se vive con una oferta gastronómica que combina bares, pubs y locales de comida rápida. Un estudio de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) sobre hábitos de consumo nocturno reveló que el 68 % de los jóvenes entre 18 y 30 años consumen al menos un plato de comida rápida después de beber. El gasto promedio por persona en esa hora ronda los 1.200 pesos, lo que, multiplicado por la cantidad de salidas semanales, representa un peso importante en el presupuesto familiar. Además, el consumo excesivo de alimentos ultraprocesados está vinculado al aumento de peso y a problemas de salud como la hipertensión, que son cada vez más prevalentes en la provincia.

El kebab como protagonista de la madrugada cordobesa

El kebab llegó a Córdoba a principios de los 2000 y rápidamente se consolidó como la opción preferida después de la fiesta. Su rapidez, su precio accesible y su alto contenido calórico lo convierten en el cómplice perfecto del “efecto señuelo” que describen los investigadores: el cerebro busca una solución rápida para la señal de hambre inducida por el alcohol, y el kebab la ofrece en bandeja. En barrios como Alberdi y Nueva Córdoba, los locales de kebab registran un pico de ventas entre las 2 am y las 4 am, cuando la mayoría de los bares ya han cerrado.

Lo que aún se investiga

Investigaciones recientes, como la encuesta nacional de salud de Australia de 2023, confirman que los días de consumo de alcohol aumentan la ingesta de alimentos salados y reducen la de dulces. En Argentina, los datos todavía son escasos, pero estudios preliminares de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNC indican patrones similares. Los científicos continúan explorando la interacción entre la FGF21 y otros péptidos reguladores del apetito para diseñar posibles intervenciones que mitiguen el efecto de “hambre alcohólica”.

De la ciencia al barrio: cómo el kebab se volvió el cómplice de la madrugada cordobesa

El consumo de alcohol tiene una larga tradición en la cultura argentina, desde los mates de la tarde hasta los tragos de la noche. En la década de 1990, la popularización de los bares de copas en la zona centro de Córdoba cambió los hábitos nocturnos, creando una demanda creciente de alimentos que pudieran ser consumidos rápidamente después de la fiesta.

Al mismo tiempo, la inmigración de población de origen sirio y libanés introdujo el kebab en la ciudad. Lo que empezó como un plato exótico se transformó en una opción económica y abundante, ideal para los estudiantes y jóvenes profesionales que buscan saciar el hambre sin gastar mucho.

Hoy, la combinación de factores biológicos y socioculturales ha convertido al kebab en un ícono de la madrugada cordobesa. Entender este fenómeno no solo ayuda a los nutricionistas a diseñar campañas de salud, sino que también brinda a los dueños de locales la oportunidad de ofrecer alternativas más balanceadas sin perder la rapidez y el sabor que tanto gustan a la gente.

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