¿Por qué no podemos desconectar en vacaciones? La neurociencia explica el ‘ruido mental’
La neurociencia explica por qué no podemos desconectar en vacaciones y ofrece estrategias para evitar la infoxicación y disfrutar de un descanso efectivo.

¿Por qué no podemos desconectar en vacaciones? La neurociencia explica el ‘ruido mental’
Al llegar el primer día de vacaciones, muchos de nosotros sentimos una necesidad imperiosa por desconectar del trabajo y la tecnología. Sin embargo, a pesar de nuestra voluntad, nuestro cerebro parece estar en constante actividad, repasando mentalmente tareas pendientes y sintiendo una necesidad por enterarse de lo que está ocurriendo en el trabajo. Pero ¿qué ocurre en nuestro cerebro para que esto suceda?
La neurociencia tiene un nombre para este fenómeno: síndrome de sobrecarga informativa. Y lo que ocurre en nuestro cerebro antes de irnos de vacaciones es el resultado de un sistema neuronal que ha sido llevado al límite por la ‘infoxicación’. La atención es una función cognitiva limitada que requiere un flujo constante de energía en el cerebro, y cuando estamos expuestos a un volumen de información que excede nuestra capacidad de procesamiento, nuestro cerebro entra en una fase de sobreactivación.
En condiciones de sobrecarga moderada, el córtex prefrontal, que es la zona responsable de la toma de decisiones complejas y la planificación, se hiperactiva para intentar gestionar el caos. Sin embargo, si la multitarea digital y la avalancha de datos continúan, se produce un fenómeno conocido como ‘sobrecarga neuronal’. El córtex prefrontal se desactiva como mecanismo de protección, y lo que provoca la multitarea digital constante provoca una acumulación de glutamato en esta región frontal, lo que se traduce físicamente en esa pesada ‘fatiga cognitiva’ que arrastramos hasta la playa.
El impacto no se queda en un simple cansancio. Estudios neurobiológicos han documentado que esta sobreexposición altera las vías de dopamina de un modo similar al de las sustancias adictivas, llegando a reducir la materia gris en áreas de control impulsivo y desconectando regiones de la Red Neuronal por Defecto, que es precisamente la red cerebral que nos permite soñar despiertos, divagar y, en definitiva, descansar.
Aunque ahora hablemos de redes sociales e inteligencia artificial, el problema viene gestándose desde hace décadas. Ya en 1996, el psicólogo David Lewis propuso el término ‘síndrome de fatiga informativa’ en un estudio para Reuters, y poco después, en 1999, el especialista Alfons Cornellá acuñó el término infoxicación para describir la contaminación informativa a la que empezábamos a estar sometidos.
Para evitar llevarnos el ‘ruido mental’ en la maleta, los expertos en neurociencia proponen aplicar lo que denominan ergonomía cognitiva, que no es más que estrategias diseñadas para optimizar y proteger nuestro esfuerzo mental. Entre los consejos que los expertos ofrecen está la posibilidad de etiquetar y verbalizar las tareas para evitar que las tareas pendientes estén ‘flotando’ en nuestro cerebro. De esta manera liberamos el córtex prefrontal para que, cuando llegue a la jornada de vacaciones, no esté tan agotado y pueda procesar mejor toda la avalancha de datos.
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