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¿Quiénes quedaron fuera del balotaje en Brasil y por qué sus votos pueden decidir entre Lula y Bolsonaro?

Los candidatos eliminados acumulan 7,3 % del padrón, cifra clave para la segunda vuelta del 25 de octubre.

El 25 de octubre se decidirá el futuro de Brasil en una segunda vuelta que enfrentará al veterano Luiz Inácio Lula da Silva contra Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. Con el 99,87 % de los sufragios escrutados, Flávio alcanzó el 47,06 % y Lula el 45,12 %, dejando fuera del balotaje a tres aspirantes que, en conjunto, sumaron el 7,32 % del voto: Augusto Cury (Adelante), Renan Santos (Misión) y Ronaldo Caiado (PSD). Esa diferencia supera los 1,93 puntos que separaron a los dos finalistas, lo que convierte a esos votos en un factor decisivo para la contienda final.

Los nombres que quedaron fuera y sus perfiles

Augusto Cury, psicólogo, escritor y especialista en salud mental, obtuvo el 2,89 % (≈ 3,43 millones de votos). Su propuesta buscó romper la polarización entre el “lulismo” y el “bolsonarismo” con una fórmula que él mismo describió como “cabeza capitalista y corazón socialista”: austeridad fiscal acompañada de políticas de educación y salud mental. Cury, autor de best‑sellers traducidos a más de 90 países, pretendía representar a los votantes cansados de los extremos y ofreció un programa que incluía déficit fiscal cero, reducción del gasto público y mayor apoyo a emprendedores.

Renan Santos, de 42 años, combinó la figura de empresario, músico y activista contra la corrupción. Con el 2,25 % (≈ 2,66 millones de votos) su campaña se centró en la seguridad dura, replicando el modelo del presidente salvadoreño Nayib Bukele y adoptando ideas económicas del libertario argentino Javier Milei. Santos no escatimó en retórica violenta, llegando a decir que quería “teñir el suelo de rojo con la sangre de los delincuentes” y propuso, entre otras cosas, el desarrollo de una bomba nuclear brasileña para reforzar la soberanía.

Ronaldo Caiado, veterano político de 76 años y ex‑gobernador de Goiás, alcanzó el 2,19 % (≈ 2,59 millones de votos). Representante del PSD, partido centroderechista flexible, Caiado se presentó como la opción que “pacificaría” Brasil, impulsando la innovación en inteligencia artificial y la explotación de minerales críticos. Su discurso incluyó una amnistía amplia para los involucrados en el intento de golpe de enero 2023 y una promesa de impedir el regreso del PT al poder.

¿Por qué esos votos son la llave del balotaje?

Los tres candidatos suman más del triple de la diferencia entre Lula y Flávio. En la práctica, los equipos de campaña ya están trazando rutas de acercamiento: el PT busca alianzas con sectores progresistas y sindicales, mientras que el PL de Flávio intenta absorber a los votantes de centro‑derecha y a los descontentos con la polarización. En la historia reciente de Brasil, la segunda vuelta ha sido decisiva; la última vez que se resolvió en una sola ronda fue en 1994, y la más ajustada antes de 2022 se dio en 1989, cuando el país volvió a la democracia tras la dictadura.

En la práctica, la movilización de los 7,3 % de votantes de Cury, Santos y Caiado dependerá de la capacidad de los candidatos finalistas para ofrecer compromisos claros. Por ejemplo, la agenda de seguridad de Santos podría resonar con electores que temen la criminalidad, mientras que la propuesta de Cury de combinar austeridad con políticas sociales podría atraer a la clase media urbana. El discurso de Caiado sobre tecnología y amnistía, por su parte, apunta a los sectores agropecuarios y a los simpatizantes del “pacto del progreso”.

Impacto en la economía y la vida cotidiana de los cordobeses

Para la provincia de Córdoba, los resultados del balotaje tienen repercusiones directas. Una victoria de Lula podría reforzar los lazos comerciales con el Mercosur y reactivar acuerdos de exportación de soja, carne y vino, sectores clave para la economía cordobesa. Además, el retorno de políticas de estímulo social y de inversión pública en infraestructura podría traducirse en más obras de carretera y en la ampliación de la red de transporte interprovincial.

En cambio, una segunda vuelta ganada por Flávio Bolsonaro implicaría una continuidad de la agenda liberal‑conservadora que favorece la desregulación y la apertura de mercados, pero también mantiene la retórica anti‑sindical que ha generado incertidumbre en los trabajadores del sector automotriz y textil de la región. Los empresarios locales ya están evaluando cómo podrían verse afectados los créditos bancarios y la política cambiaria, que influyen en la competitividad de las pymes cordobesas.

En el plano social, la postura de los candidatos sobre la educación y la salud mental —temas centrales en la campaña de Cury— podría repercutir en los programas de apoyo a estudiantes universitarios y en la expansión de centros de atención psicológica en la ciudad de Córdoba, donde la demanda ha crecido tras la pandemia.

Un vistazo histórico: la evolución de la polarización brasileña

Desde la transición a la democracia en 1989, Brasil ha vivido ciclos de polarización que se intensificaron con la llegada de Lula en 2003 y, más recientemente, con la elección de Jair Bolsonaro en 2018. La rivalidad entre el PT y la derecha liberal ha moldeado la agenda económica, la política de seguridad y la relación del país con organismos internacionales. La aparición de candidatos como Cury y Santos evidencia la búsqueda de alternativas fuera del binomio tradicional, aunque su peso electoral sigue siendo marginal.

El hecho de que estos tres aspirantes hayan reunido más del 7 % del voto muestra una creciente fragmentación del electorado, un fenómeno que también se observa en otras democracias latinas. En Argentina, la experiencia de gobiernos de coalición ha demostrado que la inclusión de fuerzas menores puede ser clave para la estabilidad política y para la aprobación de reformas estructurales.

En definitiva, la segunda vuelta brasileña no solo definirá el futuro del país vecino, sino que también influirá en la dinámica económica y social de Córdoba y del Cono Sur. Los votantes que quedaron fuera del balotaje son, sin duda, el as bajo la manga de los dos finalistas, y su decisión será observada con atención por analistas, empresarios y ciudadanos de ambos lados del Río de la Plata.

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