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Rescatan con vida a dos operarios atrapados diez días bajo el túnel de la hidroeléctrica Trishuli 3A en Nepal

Dos operarios sobreviven diez días bajo lodo y escombros tras la catástrofe de las riadas en Nepal.

Rescatan con vida a dos operarios atrapados diez días bajo el túnel de la hidroeléctrica Trishuli 3A en Nepal

Dos trabajadores, Sanjay Sah y Kabir Maharjan, fueron sacados con vida este viernes de un túnel inundado de la central hidroeléctrica Trishuli 3A, ubicada en el distrito de Nuwakot, al norte de Katmandú. El hallazgo se dio después de diez angustiosos días bajo más de dos millones de toneladas de lodo y escombros, tras las torrenciales riadas que devastaron Nepal a finales de agosto.

Operación de rescate: entre lodo, voces y explosivos

El rescate se inició cuando el diputado e ingeniero Ram Neupane, que colabora con los equipos de emergencia, informó que se escuchaban voces humanas dentro del túnel. “No tengan miedo, estamos rescatándolos”, gritó el equipo de rescate del Ejército de Nepal y la Policía Armada; la respuesta fue un tembloroso “de acuerdo” que confirmó la presencia de sobrevivientes. Los rescatistas, equipados con linternas, respiradores y taladros de percusión, tuvieron que emplear explosivos controlados y excavadoras para abrir paso entre capas de barro, rocas y restos de la infraestructura colapsada.

En la zona de Rasuwagadhi, los operativos avanzaron 250 metros antes de topar con un bloqueo de lodo que obligó a reforzar la ventilación y a instalar sistemas de comunicación improvisados. Según el portavoz del Ejército, Raja Ram Basnet, “este no es un cierre normal de túneles”; la combinación de agua, sedimentos y movimientos de tierra alteró la geometría del paso, complicando la labor de los equipos de rescate.

El rol de la tecnología y la coordinación vía WhatsApp

Más de 500 ingenieros, técnicos y funcionarios de la Asociación Independiente de Productores de Energía de Nepal (AIPEN) se organizaron en un grupo de WhatsApp que sirvió como centro neurálgico de información. Ese canal, creado antes del desastre, se amplió con expertos en geotecnia, topografía y logística, quienes compartían coordenadas, mapas de acceso y datos de sensores instalados en la zona. La rapidez de la comunicación permitió identificar rutas alternativas y priorizar la búsqueda en los túneles de seis centrales hidroeléctricas afectadas.

La AIPEN estimó que 42 trabajadores quedaron atrapados inicialmente en Trishuli 3A, y que alrededor de 900 personas siguen desaparecidas en los proyectos hidroeléctricos de la región, muchos de ellos en obras en construcción. La coordinación digital ha sido clave para evitar la duplicación de esfuerzos y para mantener a la población informada sobre los avances y los riesgos.

Impacto en la comunidad y en la industria hidroeléctrica de Nepal

Las inundaciones del 26 de agosto dejaron cientos de muertos y miles de desaparecidos, además de devastar infraestructuras críticas como carreteras, puentes y centrales de energía. La pérdida de capacidad de generación, que ronda los 60 MW de Trishuli 3A, afecta a la red eléctrica nacional, ya que Nepal depende en gran medida de la energía hidroeléctrica para abastecer a sus 30 millones de habitantes.

Para los habitantes de Nuwakot y de los pueblos aledaños, el rescate de Sah y Maharjan representa un rayo de esperanza en medio de la tragedia. Las familias de los desaparecidos, que aún esperan noticias, han organizado vigilias y campañas de recaudación de fondos para cubrir gastos médicos y funerarios. El gobierno central ha prometido reforzar los protocolos de seguridad en obras subterráneas y acelerar la reconstrucción de las instalaciones dañadas, mientras la comunidad internacional evalúa la posibilidad de enviar ayuda técnica y equipos de búsqueda.

Raíces de la tragedia: historia de la central Trishuli y la vulnerabilidad ante desastres

La central hidroeléctrica Trishuli 3A forma parte de un complejo de proyectos iniciados a principios de la década del 2000 para aprovechar el caudal del río Trishuli, uno de los afluentes más importantes del río Gandaki. Con una capacidad instalada de 60 MW, la planta se diseñó para generar energía limpia y reducir la dependencia de fuentes fósiles, contribuyendo al objetivo nacional de alcanzar el 30 % de energía renovable para 2030.

Sin embargo, la ubicación de los túneles en zonas de alta pendiente y la falta de sistemas de drenaje adecuados los dejaron expuestos a fenómenos meteorológicos extremos. Los deslizamientos de tierra y la avalancha de barro que se desencadenaron tras las intensas lluvias de agosto revelaron fallas estructurales y la ausencia de planes de evacuación específicos para los trabajadores subterráneos.

Tras el rescate, las autoridades han anunciado la revisión de los diseños de todas las centrales en la cuenca del Trishuli, con la incorporación de sistemas de monitoreo en tiempo real y la creación de protocolos de emergencia que incluyan la formación de brigadas de rescate internas. La experiencia vivida en estos diez días bajo tierra servirá, esperamos, para evitar que tragedias similares se repitan y para reforzar la resiliencia de la infraestructura energética del país.

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