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Rusia no descarta reabrir el diálogo trilateral con EE UU y Ucrania tras la visita de los enviados estadounidenses

El Kremlin señala que aún no hay fecha ni sede, pero la presión internacional vuelve a latir.

Rusia no descarta reabrir el diálogo trilateral con EE UU y Ucrania tras la visita de los enviados estadounidenses

El Kremlin dejó la puerta abierta a una nueva ronda de conversaciones entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos después de que los delegados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner recorrieran Moscú y Kiev el pasado fin de semana. El portavoz Dmitri Peskov indicó que aún no se define sede ni fecha, pero subrayó que el paso de los emisarios es “un pequeño paso hacia la paz”.

Visita de los enviados estadounidenses: quiénes y qué dijeron

Witkoff, exdirector del Departamento de Estado, y Kushner, exasesor senior de la Casa Blanca, arribaron a la capital rusa el 5 de septiembre para reunirse con el presidente Vladímir Putin. La agenda incluyó una charla sobre la situación en el Donbás, la seguridad energética y la posibilidad de un cese de hostilidades. Al día siguiente, los mismos mandatarios volaron a Kiev, donde intercambiaron impresiones con Volodímir Zelensky. Kushner, en declaraciones a la prensa local, sostuvo que las rondas anteriores fueron productivas porque “rusos y ucranianos pudieron plantear sus posiciones de forma directa” y que ahora se esperan propuestas “más eficaces” para terminar la guerra.

Según la agencia estatal TASS, el discurso de Kushner resaltó la necesidad de volver a la mesa de negociaciones trilaterales, una fórmula que se había probado en febrero en Ginebra. Por su parte, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, respondió que “es demasiado pronto para hablar sobre la sede y la fecha exacta”, aunque confirmó que el Kremlin valora los esfuerzos de los emisarios estadounidenses.

Posibles escenarios y condiciones para el nuevo encuentro

El último encuentro trilateral tuvo lugar los días 17 y 18 de febrero en el Hotel InterContinental de Ginebra, bajo estricta confidencialidad. En esa ocasión se abordaron temas como la retirada de armas pesadas, la garantía de corredores humanitarios y la cuestión de los territorios ocupados. Desde entonces, las conversaciones se estancaron, sobre todo tras el estallido del conflicto en Oriente Medio a comienzos de este año.

Peskov señaló que cualquier nueva reunión dependerá de “condiciones que permitan avanzar sin perder la cara”. Entre los factores que podrían influir están los avances de la contraofensiva ucraniana, la presión de la OTAN y, no menos importante, la disposición de Washington a ofrecer garantías de seguridad a Kiev sin que ello implique sanciones adicionales a Moscú.

En el plano diplomático, se baraja la posibilidad de una conversación telefónica directa entre Putin y el expresidente Donald Trump, quien sigue manteniendo contactos con la administración estadounidense. La lógica del Kremlin es que una interlocución directa entre líderes podría allanar el camino para una nueva mesa de diálogo.

¿Qué significa para Argentina? Impacto económico y geopolítico

Para la Argentina, la reactivación del formato trilateral tiene varias ramificaciones. En primer lugar, la estabilidad del suministro de trigo y maíz, productos que ambos países exportan a gran escala, podría verse beneficiada si se logra una reducción de la incertidumbre en la región. Además, la posible reanudación de las negociaciones podría abrir una ventana para que el gobierno argentino busque una mayor participación en los procesos de paz, reforzando su posición como actor mediador en América Latina.

En el plano económico interno, la guerra ha encarecido los precios de los fertilizantes, un insumo crítico para la agricultura argentina. Un acuerdo que reduzca las sanciones a Rusia podría traducirse en una caída de los precios internacionales y aliviar la presión sobre los productores locales. Asimismo, la reactivación del diálogo podría influir en la cotización del dólar, ya que los mercados internacionales tienden a reaccionar a cualquier señal de desescalada en el conflicto.

Desde la perspectiva de la seguridad energética, la Argentina sigue importando gas natural licuado (GNL) de Rusia a través de terceros. Un clima de mayor confianza entre Moscú y Washington podría facilitar acuerdos de suministro más estables, algo que el sector energético cordobés observa con atención, dado su interés en diversificar fuentes y precios.

De Ginebra a Córdoba: antecedentes del proceso de paz

El intento de mediar en la guerra ruso-ucraniana no es nuevo. Desde 2014, cuando se firmó el Acuerdo de Minsk, se han sucedido rondas de negociaciones que han ido y venido sin lograr un cese definitivo. En 2022, la ONU organizó una serie de encuentros en Ginebra, pero la falta de voluntad de ambas partes mantuvo el conflicto encendido.

En el contexto argentino, la diplomacia ha jugado un rol crucial en conflictos internacionales, como lo demostró la mediación de la Organización de Estados Americanos (OEA) en la crisis de Venezuela. Córdoba, con su tradición de debate político y su universidad de referencia, ha sido sede de foros donde se analizan los efectos de la guerra en la economía global y en la seguridad alimentaria.

Hoy, mientras el Kremlin mantiene la puerta entreabierta, la expectativa en la capital cordobesa es que el país pueda aportar una visión regional que, aunque no sustituya a los grandes poderes, sí añada matices de estabilidad y cooperación en América del Sur. La historia muestra que los pequeños pasos –como los de Witkoff y Kushner– pueden, con el tiempo, convertirse en saltos decisivos para la paz.

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