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Sindicatos bolivianos al borde de nuevas protestas tras la drástica eliminación del subsidio al diésel

Sindicatos bolivianos al borde de nuevas protestas tras la drástica eliminación del subsidio al diésel

La Central Obrera Boliviana (COB), la Confederación de Choferes, los cisterneros y organizaciones campesinas anunciaron este fin de semana la posibilidad de un ampliado nacional de emergencia después de que el Gobierno de Luis Arce eliminara el subsidio al diésel, una medida que eleva el precio del combustible en casi un 83% y que, según el Ejecutivo, es condición indispensable para desbloquear los recursos del FMI.

El decreto que dispara el precio del diésel

El Decreto Supremo 5716, firmado el 18 de septiembre, fija el costo del diésel en 17,95 bolivianos por litro, comparado con los 9,80 que se pagaban desde enero. La nueva tarifa se vincula al costo de importación y se ajustará según los precios internacionales, lo que significa que cualquier variación en los mercados globales repercutirá directamente en la canasta básica de los bolivianos.

El Gobierno argumenta que el subsidio era insostenible: el ahorro anual rondaría los 2.600 millones de dólares, según la prensa local, y la eliminación del mismo es un requisito del Fondo Monetario Internacional para liberar un préstamo de 1.900 millones de dólares. El ministro de Economía, Christian Morales, explicó que el subsidio consumía alrededor de 55 millones de dólares por semana, una carga que el Estado no podía seguir soportando.

Reacción de los sindicatos y gremios

La COB rechazó de plano el decreto y convocó un ampliado nacional de emergencia sin fecha definida, responsabilizando al Ejecutivo de la posible inestabilidad social que la medida pueda desencadenar. En su pronunciamiento, la central califica la decisión como un “golpe a la economía popular” y advierte que el encarecimiento del diésel se traducirá en subidas de la canasta básica.

La Confederación de Choferes, liderada por Víctor Tarqui, amenazó con bloquear rutas si el Gobierno no revierte la medida. Por su parte, los cisterneros, bajo la presidencia de Sergio Koski, anunciaron que dejarán de cargar y descargar combustible hasta encontrar una solución. En Sucre, el transporte urbano ya replegó unidades como medida preventiva, y en Yapacaní productores agrícolas quemaron copias del decreto y convocaron una reunión de emergencia.

Consecuencias para la economía regional y la Argentina

El alza del diésel no solo impacta a los bolivianos; también repercute en la cadena de suministro del Mercosur, donde Argentina mantiene estrechos lazos comerciales con Bolivia. El mayor costo del combustible eleva los precios del transporte de granos, soja y carne que cruzan la frontera, lo que a su vez presiona al alza los precios internos en la provincia de Córdoba y otras regiones productoras.

Para los transportistas argentinos, el incremento del diésel boliviano se traduce en mayores costos de flete en rutas como la que une Córdoba con Santa Cruz de la Sierra. Los sindicatos de camioneros de la República Argentina ya expresaron su preocupación, señalando que la medida podría desencadenar una escalada de precios que afecte a los consumidores finales, desde la compra de alimentos hasta la tarifa del gas natural.

Además, la reducción de subsidios en Bolivia podría debilitar la demanda de productos argentinos exportados a ese mercado, como maquinaria agrícola y insumos agroquímicos, generando una posible caída en los ingresos de empresas cordobesas que dependen de esas exportaciones.

¿Qué viene para Bolivia y el FMI?

El contexto político de Bolivia está marcado por la sombra de los bloqueos de junio, que paralizaron gran parte del país y dejaron un saldo de entre 16 y 22 muertos, según distintas fuentes. El presidente Arce, heredero de una década de deterioro económico, mantiene el estado de excepción y ha prorrogado su vigencia por 90 días, limitando la posibilidad de concentraciones masivas.

El paquete de diez medidas anunciado por el ministro Paz incluye un segundo Bono PEPE de 750 bolivianos, pagadero en tres cuotas bimestrales, y mantiene la gasolina subvencionada hasta fin de año, con la expectativa de que la medida sea eliminada en enero de 2027. Sin embargo, la presión sindical podría traducirse en nuevos bloqueos, poniendo en riesgo la continuidad del préstamo del FMI y la estabilidad macroeconómica del país.

Lecciones históricas y el futuro del subsidio en la región

El subsidio al diésel había sido una herramienta clave desde la crisis del 2008 para amortiguar la inflación y sostener la competitividad de los sectores agropecuarios y de transporte. Su eliminación recuerda a la década de los noventa, cuando varios países sudamericanos redujeron apoyos al combustible y desencadenaron fuertes protestas sociales.

En Córdoba, la experiencia de los años 2000 con la eliminación de subsidios a la luz y al gas muestra que la medida, aunque necesaria para equilibrar las cuentas públicas, genera una reacción social intensa cuando no se acompaña de políticas compensatorias claras.

El desafío ahora es encontrar un equilibrio que permita a Bolivia cumplir con los requisitos del FMI sin sacrificar la cohesión social, mientras que los actores argentinos deben prepararse para mitigar el impacto en sus cadenas productivas y evitar que la inflación importada se traslade al bolsillo de los cordobeses.

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