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Trump y la jugada brasileña: cómo la apuesta por Flávio Bolsonaro busca reforzar la hegemonía estadounidense en América Latina

La estrategia de Trump busca usar la candidatura de Flávio Bolsonaro como pieza clave contra la expansión china en la región.

Trump y la jugada brasileña: cómo la apuesta por Flávio Bolsonaro busca reforzar la hegemonía estadounidense en América Latina

Washington, 4 de octubre de 2026 – El expresidente Donald Trump, desde su oficina en la Casa Blanca, ha renovado su estrategia de influencia en el Cono Sur al respaldar públicamente la candidatura de Flávio Bolsonaro, hermano del actual presidente brasileño, en la próxima contienda electoral contra Luiz inácio Lula da Silva. La movida forma parte de un plan más amplio que busca consolidar lo que el propio Trump llama el “Corolario Trump a la Doctrina Monroe”, una respuesta directa al avance de la iniciativa china dentro del bloque de los BRICS.

Un tablero geopolítico en reconfiguración

Desde la llegada de Trump al poder, la agenda de Washington ha intentado alinear a gobiernos de la región –Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Honduras, Paraguay, Perú y Venezuela– bajo una visión que privilegia la seguridad de la cadena de suministro, el acceso a materias primas estratégicas y la expansión de la defensa regional. La reciente inclusión de Flávio Bolsonaro en la lista de posibles aliados estratégicos no es un accidente; es la pieza que completa un rompecabezas donde cada país representa un nodo clave para contener la influencia de Pekín.

El “Corolario Trump” retoma la esencia de la Doctrina Monroe del siglo XIX, que proclamaba “América para los americanos”, pero la actual versión incorpora la defensa de la soberanía tecnológica y la lucha contra la “ofensiva china” en sectores como la inteligencia artificial, la energía renovable y la minería de litio. En este sentido, la posible victoria de Flávio Bolsonaro permitiría a Washington “resetear” las relaciones bilaterales con Brasil, que hasta ahora ha mostrado reticencia a aceptar la agenda de la administración Trump.

El juego de los candidatos: antecedentes y expectativas

En los últimos años, Trump no ha dudado en lanzar su apoyo a figuras como Javier Milei en Argentina o Rodrigo Paz en Bolivia, y en cada caso los resultados han sido favorables para la visión de Washington. La estrategia se basa en la premisa de que gobiernos de corte liberal‑conservador son más propensos a abrir sus mercados y sus fuerzas armadas a la cooperación con EE. UU., a diferencia de los gobiernos de izquierda que tienden a acercarse a la esfera china.

En Brasil, los sondeos indican una carrera cerrada entre Lula y Bolsonaro. Trump, consciente del riesgo de polarizar la opinión pública, ha optado por la cautela, declarando que sigue “muy de cerca” el proceso electoral sin pronunciarse directamente por ninguno de los candidatos. Sin embargo, fuentes cercanas al círculo de Trump aseguran que, de confirmarse la victoria de Flávio, el exmandatario no dudará en lanzar declaraciones de apoyo, tal como lo hizo en Perú cuando el candidato aliado resultó electo.

Implicancias para la economía cordobesa y argentina

Para la provincia de Córdoba y, en general, para la economía argentina, la posible reconfiguración de la política exterior brasileña tiene efectos directos. Córdoba es el corazón del sector automotriz y de la industria del software en el país; una mayor alineación con EE. UU. podría traducirse en la apertura de nuevas líneas de crédito para proyectos de IA y en la instalación de centros de investigación conjunta con universidades brasileñas. Además, la agenda de energía limpia impulsada por el “Corolario Trump” abre la puerta a inversiones en parques eólicos y solares en la región pampeana.

En el plano comercial, la consolidación de una alianza entre Brasil y EE. UU. bajo la batuta de Flávio Bolsonaro favorecería la integración de cadenas de suministro de litio, un recurso esencial para la fabricación de baterías. Córdoba, con su cercanía a los yacimientos de la zona de Cuyo, podría convertirse en un hub logístico clave, generando cientos de puestos de trabajo y dinamizando el sector de transporte y logística.

El rol de los actores clave en Washington

Marco Rubio, secretario de Estado, es uno de los principales mediadores de la política latinoamericana de la administración Trump. Su experiencia en la región y sus contactos con líderes locales le otorgan la capacidad de influir en la toma de decisiones de Brasil, sobre todo si la contienda electoral se tornara “una trampa 22”. Por su parte, el hermano de Flávio, Eduardo Bolsonaro, residente en EE. UU., mantiene una línea directa con la Casa Blanca, lo que facilita la coordinación de iniciativas conjuntas en materia de defensa y tecnología.

El escenario que se dibuja es el de una América Latina dividida entre la esfera de influencia estadounidense y la del bloque BRICS liderado por China. Cada elección en la región se vuelve una pieza estratégica para determinar cuál de los dos modelos prevalecerá en los próximos años.

Entre la historia y la geopolítica: raíces de la disputa

La Doctrina Monroe, concebida por John Quincy Adams y proclamada por James Monroe en 1823, surgió como respuesta a los intentos europeos de recolonizar América Latina tras la independencia. En aquel entonces, el objetivo era proteger a los nuevos estados de la injerencia externa y garantizar la expansión del comercio estadounidense. Hoy, la lógica se replica pero con nuevos actores y tecnologías: la defensa de la soberanía tecnológica y la lucha contra la expansión de la infraestructura china.

En la historia reciente de la región, la década de los 2000 marcó un auge de gobiernos de izquierda que buscaron diversificar sus alianzas, acercándose a China y Rusia. La respuesta de EE. UU. fue la creación de mecanismos de cooperación en seguridad y energía, pero fue bajo la presidencia de Trump cuando se formalizó una estrategia más agresiva, basada en la idea de un “Corolario” que combine poder militar, económico y tecnológico.

Para Córdoba, entender esta evolución no es solo cuestión académica. La provincia ha sido testigo de cómo decisiones geopolíticas impactan en la industria local, desde la caída de la demanda de soja en los años 2010 hasta la reciente ola de inversión en software. La apuesta de Trump por Flávio Bolsonaro, por tanto, no solo es una jugada política; es una señal de que los próximos años podrían traer una nueva ola de proyectos binacionales, subsidios y oportunidades para los emprendedores cordobeses.

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