Ucrania lleva la guerra al Ártico ruso: el dron que incendió la planta de gas de Novy Urengoy
El dron ucraniano incendia la mayor planta de gas del Ártico, ampliando la guerra a la tundra rusa.

Ucrania lleva la guerra al Ártico ruso: el dron que incendió la planta de gas de Novy Urengoy
Lead: Un dron ucraniano alcanzó este miércoles la planta de gas natural de Novy Urengoy, en la región ártica de Yamalo‑Nenets, marcando el primer ataque a una instalación tan alejada del frente en más de cuatro años de conflicto. El impacto provocó un incendio en una unidad que procesa cerca de 19,5 millones de toneladas anuales de gas condensado, sin que se registraran víctimas.
Una incursión sin precedentes en la tundra del norte ruso
Novy Urengoy, con unos 100 000 habitantes, se erige como una de las ciudades industriales más importantes del Ártico, rodeada de una densa red de gasoductos que alimentan gran parte del consumo energético de Rusia. El dron, estimado en entre 2.800 y 3 300 km de distancia de la frontera ucraniana, logró penetrar la zona más remota del país y desencadenar un incendio que, según el gobernador Dmitri Artiujov, fue rápidamente contenido y la planta evacuada sin pérdidas humanas.
El representante del Kremlin en los Urales, Artiom Zhoga, subrayó que se trataba del “primer ataque contra la parte ártica del distrito federal de los Urales” desde el inicio de la invasión. La región de Yamalo‑Nenets concentra, según el medio ruso Agentstvo, alrededor del 80 % de la producción de gas natural de Rusia, lo que convierte a este suceso en un golpe estratégico para Moscú.
El auge de los drones de largo alcance: de la improvisación a la industria de guerra
Los primeros meses del conflicto vieron a Ucrania adaptar drones comerciales para lanzar granadas, una necesidad nacida de la escasez de armamento pesado. Ese improvisado “Ejército de Drones”, impulsado por el ministro de Transformación Digital, Mijaílo Fedorov, pasó de producir unidades artesanales a superar el millón de drones FPV en 2024 y una cifra aún mayor en 2025. Hoy, según el propio Fedorov, estos aparatos son responsables de hasta el 80 % de los daños en el frente.
Empresas privadas como Fire Point, fundada en 2022, han llevado la tecnología a otro nivel. Su modelo FP‑1, con un costo de unos 55 000 USD, puede alcanzar objetivos a más de 1 600 km y transportar ojivas de hasta 120 kg. En menos de un año, la compañía pasó de 30 unidades mensuales a más de 100 diarias, contribuyendo a más del 60 % de los ataques ucranianos dentro de Rusia.
Rusia, por su parte, ha desarrollado su propia línea de drones baratos, importando el Shahed‑136 (rebautizado Geran‑2) desde Irán y produciéndolo en la planta de Alabuga, Tatarstán. Para agosto de 2025, la inteligencia ucraniana estimó que Moscú acumuló unos 6 200 drones Geran, incluidos modelos a reacción capaces de superar los 300 km/h.
Repercusiones para la energía en la Argentina: ¿un respiro para los precios del gas?
El ataque a Novy Urengoy llega en un momento crítico para la balanza energética mundial. Argentina, que depende en parte de las importaciones de gas licuado (GLP) y está negociando contratos de gas natural con Rusia, observa con atención cualquier alteración en la producción rusa. Un descenso temporal en la oferta podría presionar al alza los precios del gas en los mercados internacionales, repercutiendo directamente en los costos de la industria alimentaria y del transporte interno.
En los últimos años, el gobierno argentino ha impulsado la expansión de la producción local de Vaca Muerta, pero la infraestructura de gas sigue siendo vulnerable a los vaivenes externos. Un conflicto que se extiende hasta el Ártico refuerza la necesidad de diversificar fuentes y acelerar la construcción de gasoductos internos, una agenda que ya está en la agenda del Ministerio de Energía.
Además, la creciente capacidad de los drones de largo alcance abre la posibilidad de que futuros ataques afecten instalaciones de exportación de gas que atraviesan rutas marítimas hacia Europa y Asia, lo que podría desencadenar una nueva ola de incertidumbre en los mercados de energía. Para los argentinos, la lección es clara: la seguridad energética ya no depende solo de la geopolítica tradicional, sino también de la capacidad de adaptarse a una guerra cada vez más tecnológica.
Un poco de historia sobre la carrera de drones en la guerra ruso‑ucraniana
En agosto de 2022, los drones ucranianos alcanzaron la refinería de Omsk, estableciendo entonces el récord de alcance del conflicto. Ese golpe cerró la llamada “Operación 40 Días de Presión”, que había puesto a prueba la resistencia de las mayores refinerías rusas. Desde entonces, la frecuencia de los ataques ha crecido de forma exponencial: a octubre de 2025 la BBC contabilizaba 21 de las 38 refinerías atacadas, mientras que The Economist estimó 685 ataques de largo alcance en 2025, proyectando más de 800 para 2026.
Según Reuters, la capacidad de refinación rusa cayó un 17 % en 2025, equivalente a 1,1 millón de barriles diarios, y las exportaciones petroleras se desplomaron un 43 % en una sola semana de marzo, provocando pérdidas cercanas al billón de dólares. Estos datos reflejan cómo la guerra ha dejado de ser una contienda de tanques y artillería para transformarse en una competición de tecnología de drones, donde la distancia ya no es un obstáculo.
El salto al Ártico marca un nuevo hito: la zona más inhóspita del planeta se ha convertido en un nuevo frente de batalla. Con cada ataque, Ucrania demuestra que su estrategia de “drones baratos, pero en masa” está cambiando la lógica del conflicto y obligando a Moscú a replantear la defensa de sus infraestructuras críticas, desde los campos de gas del norte hasta los puertos del Pacífico.
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