Ucrania pide a América Latina que se pronuncie contra la amenaza nuclear rusa
Ucrania pide a América Latina que se pronuncie contra la amenaza nuclear rusa y confirma que la invitación al presidente argentino Javier Milei sigue abierta

El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania, Heorhii Tykhyi, advirtió que Rusia intenta “secuestrar” la central nuclear de Zaporizhzhia al buscar reconectarla a su propia red eléctrica, una maniobra que calificó de inédita en la historia de la energía atómica. Tykhyi pidió a los países de América Latina y el Caribe que alcen la voz contra lo que describió como “chantaje nuclear” de Moscú.
La situación en la planta nuclear, la más grande de Europa y ocupada por fuerzas rusas desde 2022, es crítica. Los seis reactores permanecen en modo de apagado y Kiev trabaja para evitar que Rusia intente reconectar la instalación a su propia red eléctrica. Tykhyi acusó a Rusia de violar los siete pilares de seguridad nuclear del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) al estacionar equipamiento militar en el predio y disparar desde allí hacia ciudades ucranianas al otro lado del río Dniéper.
La invitación al presidente argentino
Tykhyi confirmó que la invitación al presidente argentino, Javier Milei, para visitar Ucrania sigue en pie, aunque no hay todavía una fecha concreta. “Cuando el presidente Milei encuentre el tiempo y la oportunidad de visitar Ucrania, estaremos encantados de recibirlo aquí”, dijo el vocero, quien remarcó que la invitación fue extendida personalmente por el presidente Volodímir Zelensky.
El papel de América Latina
Tykhyi pidió a los países latinoamericanos que utilicen su autoridad moral en la materia, invocando el Tratado de Tlatelolco, que consagra a la región como zona libre de armas nucleares, para presionar a Moscú. “Esto no va a llegarle a Moscú de la misma manera si viene de Estados Unidos o de Europa, pero créanme que sí lo va a escuchar si viene de su región”, sostuvo.
El conflicto en Ucrania
El conflicto en Ucrania sigue siendo un tema de gran preocupación internacional. La guerra ha causado miles de muertos y heridos, y ha generado una gran crisis humanitaria. Tykhyi afirmó que Ucrania propone desde el año pasado, como parte de la mediación estadounidense, congelar la línea de combate actual como paso previo a negociaciones más amplias, una oferta que, según dijo, Rusia rechaza desde hace un año y medio mientras exige la cesión de territorios que aún controla Kiev.
La situación en Crimea
Respecto de Crimea, ocupada y anexada por Rusia en 2014, el portavoz fue categórico: “Crimea siempre ha sido, es y será territorio de Ucrania”, dijo, citando el respaldo de 143 países en la Asamblea General de la ONU a la integridad territorial ucraniana. Explicó que la campaña de ataques ucranianos sobre la península busca “hacer insostenible” la presencia militar rusa allí, aunque reconoció que una reconquista total del territorio ocupado requeriría fuerzas muy superiores a las actuales.
La estrategia para terminar la guerra
Tykhyi la resumió en dos frentes combinados: además de la propuesta diplomática de congelar la línea de combate actual como paso previo a negociaciones más amplias, una presión sostenida sobre Moscú a través de sanciones, el debilitamiento de su industria militar y ataques que encarezcan el costo de continuar la guerra. “Es una estrategia muy simple, y creo que todos pueden identificarse con ella”, dijo.
La denuncia de desinformación rusa
El funcionario también denunció las campañas de desinformación rusa dirigidas a América Latina. Ante una consulta sobre versiones difundidas por Rusia que vinculan a Ucrania con carteles del narcotráfico mexicano, Tykhyi lo calificó de manipulación deliberada y dijo que México es “uno de los principales blancos” de la propaganda rusa en la región, mencionando en particular los intentos de expansión del canal estatal RT.
Rechazó de manera categórica cualquier desvío de armamento ucraniano hacia el crimen organizado —aseguró que existe un sistema de control en tres capas sobre cada pieza de equipamiento militar— y sostuvo, a la inversa, que hay evidencia de armas rusas llegando a bandas del crimen organizado en América Latina a través de África. “Te acusan de lo que ellos mismos hacen”, resumió.
La relación con América Latina
Sobre si los países de la región actúan con independencia real frente a la guerra o evitan definiciones por cálculo político, el portavoz dijo respetar la tradición de neutralidad de América Latina, pero remarcó que Kiev no pide apoyo militar sino un respaldo más activo a principios como la Carta de la ONU y a causas humanitarias puntuales, como la Coalición Internacional para el Retorno de los Niños Ucranianos, que según cifras del gobierno ucraniano contabiliza más de 20.000 menores deportados forzosamente por Rusia.
“No queremos ponerlos en la situación de tener que elegir entre Ucrania y Rusia. Entendemos que tienen sus propias tradiciones”, dijo, aunque añadió que espera “más compromiso” de la región. Tykhyi también informó que Ucrania duplicó su presencia diplomática en América Latina y el Caribe en tres años, de seis a doce embajadas, con aperturas recientes en Panamá, República Dominicana y Ecuador, una prevista este año en Uruguay y otras dos planeadas para 2027 en Guatemala y Guyana.
La situación interna en Ucrania
Consultado sobre la salida de Mykhailo Fedorov del Ministerio de Defensa y sobre versiones que anticipaban un posible relevo del comandante en jefe, Oleksandr Syrskyi, en medio de protestas en Kiev, Tykhyi enmarcó los hechos como una muestra de vitalidad democrática y no de crisis institucional. “Esto demuestra que Ucrania sigue siendo un país profundamente democrático pese a la guerra: cuando el gobierno toma decisiones que a la gente no le gustan, la gente protesta y expresa su oposición”, afirmó, y aseguró que Zelensky mantiene consultas activas tanto con Fedorov como con la cúpula militar.
Remarcó que la innovación tecnológica y la reforma del ejército —dijo, “algunos enfoques están desactualizados y necesitan cambiar”— continuarán más allá de cualquier recambio de funcionarios, porque las considera una cuestión de supervivencia nacional. “No somos rusos: no escondemos nuestros problemas bajo la alfombra, los discutimos abiertamente, aunque a veces sea doloroso”, dijo.
La perspectiva hacia el futuro
En cuanto al futuro, Tykhyi ofreció cifras sobre el desgaste del ejército ruso en el frente. Aseguró que, desde diciembre de 2025, Rusia pierde más de 30.000 soldados por mes entre muertos y heridos —una cifra que, dijo, llega a rondar los 40.000 en los peores meses— y que ese ritmo de bajas supera la capacidad rusa de reclutamiento, lo que explicaría la desaceleración de los avances de Moscú este año.
Según el portavoz, Ucrania intercepta hoy más del 90% de los drones de combate y misiles de crucero rusos, aunque reconoció que los misiles balísticos siguen siendo “el mayor problema”: la intercepción no supera el 40%, lo que —dijo— motiva el impulso de Zelensky para crear una coalición antibalística internacional.
Tykhyi sostuvo también que, desde marzo, Ucrania realiza más ataques de largo alcance contra blancos militares dentro de Rusia —refinerías, fábricas de defensa, logística— que los que recibe, mientras acusó a Moscú de dirigir sus ataques mayormente contra población civil. Citó datos de la ONU que registran un aumento del 40% en víctimas civiles este año, con más de 2.000 muertos y heridos solo en junio, el nivel mensual más alto desde abril de 2022.
La situación en Ucrania sigue siendo compleja y delicada. La comunidad internacional debe seguir prestando atención a este conflicto y buscar soluciones para poner fin a la violencia y restaurar la paz en la región.
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