Walter Garrone y la revolución del básquet adaptado en Córdoba
El entrenador cordobés lleva el juego de la pelota a la vista de los ciegos y abre nuevas oportunidades en la provincia.

Walter Garrone y la revolución del básquet adaptado en Córdoba
El 8 de octubre, Día Nacional del Profesor de Educación Física, se celebra la labor de quienes usan el deporte como herramienta de inclusión. En la capital cordobesa, la historia más resonante pertenece a Walter Garrone, ex‑jugador de la Liga Nacional y de la Selección Argentina, que hoy dirige una propuesta pionera de básquet para personas ciegas y con disminución visual en el Polo Deportivo Kempes.
Una trayectoria que cruza la cancha
Originario de Leones, Garrone comenzó su carrera en la Asociación Deportiva Atenas, donde se forjó como jugador de alto nivel. Tras varios años en la Selección Argentina, donde vivió la presión de los torneos internacionales, decidió volver a Córdoba para aportar su experiencia a la formación de nuevos talentos. En el Polo Deportivo Kempes, su visión se transformó: no sólo quería entrenar a futuros campeones, sino también abrir la cancha a quienes nunca habían imaginado jugar al básquet.
Innovación sonora: el aro inteligente
Una de las claves del proyecto es la incorporación de un tablero y aro con emisión de sonidos. El dispositivo, desarrollado en conjunto con ingenieros locales, emite pulsos auditivos que indican la posición del balón y la distancia al aro, permitiendo que los jugadores orienten sus movimientos sin depender de la vista. “No es sólo tecnología, es una extensión del cuerpo del deportista”, comenta Garrone, que participó activamente en la fase de pruebas y ajustes.
El reglamento institucional, redactado por Garrone junto a árbitros y entrenadores de la CABB, establece normas claras para la práctica del básquet adaptado, garantizando igualdad de condiciones y seguridad. Este documento, pionero a nivel nacional, ya sirve de referencia para otras provincias que desean replicar la experiencia.
Del polo Kempes al interior de la provincia
El programa “Cordobeses Juegan” llevó la iniciativa más allá de la capital. En Río Cuarto, Villa Carlos Paz y otras ciudades, se organizaron jornadas de capacitación para docentes de educación física y encuentros deportivos con participantes locales. Los entrenadores cordobeses compartieron metodologías, mientras los jugadores ciegos disfrutaron de una primera competición oficial que reunió a más de ciento veinte atletas.
Esta expansión no sólo fortaleció la red de básquet adaptado, sino que también generó alianzas con instituciones como la Universidad Nacional de Córdoba, que aportó recursos de investigación para perfeccionar el aro inteligente, y la Secretaría de Deportes de la Provincia, que facilitó la logística de los desplazamientos.
Un coordinador nacional que lleva la visión cordobesa al resto del país
El reconocimiento de la Confederación Argentina de Básquetbol (CABB) no tardó en llegar: Garrone fue nombrado coordinador nacional de básquet adaptado. Desde esa posición, ha impulsado la creación de ligas regionales, ha asesorado a federaciones provinciales y ha participado en la organización del Campeonato Argentino de Básquet Adaptado, donde equipos de Córdoba han obtenido medallas de oro y plata.
Su trabajo demuestra que la educación física no es sólo entrenamiento físico, sino una herramienta poderosa para romper barreras sociales y abrir puertas que antes parecían imposibles de cruzar.
Raíces y repercusión del básquet adaptado en Córdoba
El proyecto de Garrone se inserta en una larga tradición cordobesa de inclusión deportiva. Desde la década de 1990, la provincia había impulsado programas de deporte para personas con discapacidad, como la “Jornada de Deportes Inclusivos” organizada por la Universidad Nacional de Córdoba. Sin embargo, el básquet adaptado marcó un hito al combinar alta tecnología, reglamentación oficial y una red de capacitación que abarcó todo el interior.
La experiencia también ha tenido un impacto económico: la fabricación local del aro inteligente generó empleo en talleres de electrónica de la zona de Alta Córdoba, y los torneos regionales atraen a patrocinadores y turismo deportivo, dinamizando la economía de pequeños municipios.
Mirando al futuro, Garrone y su equipo planean lanzar una versión móvil del aro inteligente, que pueda instalarse en canchas escolares y comunitarias sin necesidad de obras mayores. La meta es que, en los próximos cinco años, cada escuela pública de la provincia cuente con los recursos necesarios para ofrecer básquet adaptado a sus alumnos.
En este Día del Profesor de Educación Física, la historia de Walter Garrone se erige como ejemplo de cómo la pasión, la innovación y el compromiso social pueden transformar una disciplina deportiva y, sobre todo, la vida de cientos de cordobeses que ahora pueden decir: “Yo también juego al básquet”.
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