Córdoba

300 kilos de carne incautados en operativos de control sanitario en San Justo e Ischilín

El control sanitario en San Justo e Ischilín culminó con la incautación de 300 kg de carne irregular.

300 kilos de carne incautados en operativos de control sanitario en San Justo e Ischilín

El Ministerio de Bioagroindustria, junto a la Policía de Córdoba y las municipalidades de Alicia y Quilino, llevó a cabo este lunes una serie de inspecciones en rutas y comercios de los departamentos de San Justo e Ischilín, donde se decomisaron 300 kilogramos de productos cárnicos sin la documentación obligatoria y con deficiencias higiénico‑sanitarias que ponían en riesgo la inocuidad de los alimentos.

Rutas y comercios bajo lupa: cómo se desarrolló el operativo

Los técnicos de la Dirección General de Fiscalización y Control, acompañados por efectivos de la Dirección de Patrulla Rural Noreste y Noroeste, realizaron controles en puntos críticos de la red de transporte de la zona. Se revisaron camiones, camiones‑caja y locales que comercializan carne fresca, verificando la trazabilidad de cada lote y la validez de los permisos sanitarios exigidos por la normativa provincial y nacional.

En cada inspección se solicitó la documentación que acredita la procedencia de la carne, los certificados de faenamiento y los registros de inspección de los vehículos. Además, se inspeccionó el estado de los contenedores, la temperatura de conservación y la limpieza de los espacios de carga, aspectos esenciales para garantizar la inocuidad alimentaria.

Infracciones detectadas y el impacto en la cadena productiva local

Los operativos revelaron una serie de incumplimientos: ausencia de guías de trazabilidad, falta de habilitación sanitaria de los transportes y condiciones de conservación por debajo de los estándares. Estas irregularidades no solo vulneran la normativa (Ley Provincial N° 5.542 de Marcas y Señales, Ley Provincial N° 6.974 que incorpora la Ley Nacional N° 22.375, Decreto Nacional N° 4.238/68 y Código de Convivencia Ciudadana), sino que también ponen en jaque la confianza de los consumidores cordobeses.

Para los productores y comerciantes de la región, la falta de control puede traducirse en una competencia desleal, ya que quienes cumplen con los requisitos incurren en mayores costos de producción y logística. El decomiso de 300 kg de carne representa una pérdida económica significativa para los involucrados, pero también un mensaje claro de que el Estado no tolerará la comercialización de alimentos que puedan comprometer la salud pública.

Canales de denuncia y participación ciudadana

La provincia recuerda a la ciudadanía que los canales oficiales para denunciar irregularidades siguen activos. Las denuncias pueden realizarse llamando al 0800‑8888‑2476 o a través de la plataforma digital de la Dirección General de Fiscalización y Control, una herramienta que permite a los vecinos reportar sospechas de contrabando, falta de documentación o condiciones insalubres en la venta de productos cárnicos.

Esta participación es fundamental para fortalecer la red de control y evitar que prácticas irregulares perjudiquen a los productores honestos y a los consumidores. La colaboración entre autoridades y comunidad crea una barrera más robusta contra el comercio informal que amenaza la calidad de los alimentos en la región.

Un paso más en la defensa de la inocuidad alimentaria en Córdoba

El decomiso de 300 kilogramos de carne sin la documentación requerida es una muestra más del compromiso del gobierno provincial con la seguridad alimentaria. La acción coordinada entre la Bioagroindustria, la Policía de Córdoba y los municipios demuestra que la fiscalización se vuelve más rigurosa y que la normativa se aplica de forma transversal, abarcando desde la producción hasta la comercialización final.

En los últimos años, Córdoba ha intensificado sus esfuerzos para alinearse con los estándares nacionales e internacionales, impulsando la modernización de los procesos de inspección y la capacitación de los operadores del sector agroalimentario. Estas medidas buscan no solo proteger la salud de los cordobeses, sino también posicionar a la provincia como un referente de calidad en la cadena cárnica nacional.

El control sanitario también tiene repercusión en la exportación. Los productos cárnicos cordobeses, cuando cumplen con la normativa, pueden acceder a mercados internacionales que exigen trazabilidad y certificaciones rigurosas. Por eso, cada operativo de control no solo protege al consumidor interno, sino que también fortalece la reputación de la producción local en el exterior.

Raíces de la fiscalización cárnica en la provincia

Desde la década de los 80, la provincia de Córdoba ha venido construyendo un marco regulatorio sólido para la industria cárnica, con la creación de la Dirección de Fiscalización y Control como ente centralizador de la inspección sanitaria. La Ley Provincial N° 6.974, que incorpora la Ley Nacional N° 22.375, marcó un hito al establecer requisitos claros para el faenamiento y la industrialización de la carne, obligando a los productores a registrar cada paso del proceso.

En los últimos veinte años, la normativa se ha ido afinando, incorporando decretos nacionales como el N° 4.238/68, que regula la inspección de productos de origen animal, y códigos locales de convivencia que penalizan la falta de documentación y el incumplimiento de normas sanitarias. Estas leyes han sido fundamentales para crear un entorno donde la trazabilidad sea la regla y no la excepción.

Hoy, la coordinación entre el Ministerio de Bioagroindustria y la Policía de Córdoba refleja la evolución de un sistema que, aunque todavía enfrenta desafíos, avanza hacia una mayor transparencia y control. La experiencia acumulada en operativos como el de San Justo e Ischilín sirve de referencia para futuros controles y refuerza la idea de que la inocuidad alimentaria es una responsabilidad compartida entre autoridades, productores y consumidores.

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