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Bulgari deslumbró en la High Line: Dua Lipa, Anne Hathaway y Lisa redefinen la alta joyería en NY

Tres estilos, una sola serpiente: la alta joyería de Bulgari conquistó la High Line y despertó el interés del público cordobés.

El pasado miércoles, la High Line de Manhattan se convirtió en la pasarela improvisada de Bulgari para presentar su campaña Serpenti Infinito. La cantante británica Dua Lipa, la actriz estadounidense Anne Hathaway y la estrella surcoreana‑tailandesa de Blackpink, Lisa, fueron las embajadoras globales que, con piezas icónicas de alta joyería, marcaron tendencia un día antes de que arranque la Semana de la Moda de Nueva York.

Un desfile improvisado en la High Line

El evento, que combinó arte urbano y lujo, reunió a tres figuras de mundos distintos pero con una misma obsesión: los brillantes serpentes de Bulgari. Cada una eligió una silueta que hablaba de su estilo personal. Dua Lipa apostó por un corsé de encaje blanco sobre un pantalón negro de sastrería, creando un contraste entre lo delicado y lo estructurado. Hathaway, embarazada de su tercer hijo, lució un vestido strapless de Alexander McQueen en tono lila pálido, resaltando su barriguita con elegancia. Por su parte, Lisa se adentró en la oscuridad con un vestido negro de encaje translúcido, mangas largas y una falda sirena que recordaba a una reina gótica.

En cada look, la joyería de la colección Serpenti tomó el protagonismo: gargantillas, brazaletes, anillos y piedras de colores que giraban alrededor del cuello como serpientes eternas. La pieza estrella de Dua Lipa fue la gargantilla Serpenti Helix, con una tanzanita desmontable de 5,46 quilates; Hathaway prefirió una gargantilla de diamantes con una gema púrpura; y Lisa se lució con la gargantilla Serpenti Flag, una reinterpretación de la bandera estadounidense en oro rosa, coral, tanzanita y diamantes.

Los estilos de las embajadoras: contraste y personalidad

El look de Dua Lipa combinó la sensualidad del encaje con la sobriedad del traje, demostrando que la alta joyería puede ser el punto de unión entre dos extremos. Sus stilettos negros de Le Silla mantuvieron la paleta cromática reducida y dejaron que la gargantilla y los anillos brillaran. Hathaway, con su peinado lacio y labios rojos, contrastó la suavidad del vestido con la fuerza de los diamantes y la gema violeta, creando una estética de maternidad que no busca esconder el embarazo, sino celebrarlo. Lisa, por su parte, llevó la noche a otro nivel: su vestido negro con transparencias y la gargantilla multicolor fueron un guiño a la estética K‑pop, donde el dramatismo y el detalle son esenciales.

Más allá de la ropa, la presencia de estas tres mujeres subrayó la estrategia de Bulgari de posicionarse como una marca global que habla el mismo idioma de la alta joyería, sin importar el continente. Cada una, a su manera, convirtió una noche de verano neoyorquino en una vitrina de lujo que se transmitió en miles de pantallas alrededor del mundo.

El impacto de la alta joyería en el mercado argentino

Para los cordobeses y el resto del país, la campaña de Bulgari no es solo un espectáculo de estrellas; representa una señal de cómo la alta joyería internacional influye en nuestras boutiques de lujo y en los hábitos de consumo de los compradores de alto poder adquisitivo. En los últimos años, la apertura de tiendas Bulgari en Buenos Aires y la creciente presencia de marcas italianas en los shoppings de la zona norte de Córdoba han generado un aumento del 18 % en la importación de piezas de alta joyería.

Los consumidores argentinos, acostumbrados a buscar exclusividad y diseño, ven en la colección Serpenti una oportunidad para adquirir piezas que combinan tradición artesanal con tendencias globales. Además, la visibilidad de embajadoras como Dua Lipa, cuya música se escucha en todos los boliches cordobeses, y Lisa, cuyo grupo Blackpink rompe récords de streaming en la región, impulsa la demanda de joyas que puedan acompañar a los fans en sus eventos y conciertos locales.

Los joyeros de la ciudad también están tomando nota: muchos han empezado a ofrecer servicios de personalización inspirados en la estética serpenteante de Bulgari, adaptando la simbología a materiales locales como la plata tucumana o el ópalo de la Puna. Así, la moda internacional se vuelve parte del tejido productivo y creativo de Córdoba.

De la pasarela neoyorquina a las vitrinas cordobesas

Desde su fundación en 1884, Bulgari ha sido sinónimo de innovación en la alta joyería, combinando la tradición artesanal italiana con la audacia del diseño contemporáneo. La colección Serpenti, lanzada por primera vez en los años 90, se ha convertido en un emblema de la marca, simbolizando la eternidad y el movimiento.

En Argentina, la llegada de Bulgari se dio en 2002, cuando abrió su primera boutique en la Avenida Alvear de Buenos Aires. Desde entonces, la marca ha cultivado una clientela exigente, que valora la exclusividad y la historia detrás de cada pieza. En los últimos diez años, la demanda de joyas con piedras de colores, como la tanzanita y el coral, ha crecido notablemente, impulsada por la tendencia global de personalizar el lujo.

Hoy, la campaña Serpenti Infinito vuelve a demostrar que la alta joyería no es solo un accesorio, sino una forma de contar historias. En Córdoba, donde la cultura del trabajo artesanal está arraigada, esta narrativa resuena con fuerza: los artesanos locales pueden inspirarse en la serpiente que se renueva eternamente para crear piezas que hablen de nuestras raíces y de nuestra mirada al futuro.

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