Cincuenta años de marionetas: la historia viva del Teatro Estable de Títeres de Córdoba
Más de seis décadas de marionetas que han recorrido cada barrio y escuela de la provincia.
Cincuenta años de marionetas: la historia viva del Teatro Estable de Títeres de Córdoba
El Teatro Estable de Títeres (T.E.T.), dependiente del Teatro Real de la Agencia Córdoba Cultura, celebra más de seis décadas llevando el arte del títere a cada rincón de la provincia. Desde su debut el 4 de diciembre de 1960 en el Parque Sarmiento, la compañía ha recorrido escuelas, hospitales, clubes deportivos y salas de todo el interior, acercando la magia escénica a niñas, niños y jóvenes cordobeses.
Los inicios de un sueño de marionetas
La primera función, “El mancebo que se casó con una mujer brava” de Alejandro Casona, marcó un doble estreno: la apertura del nuevo espacio del Teatro Real y la presentación del elenco de títeres. En aquel escenario se fundieron el taller‑escuela y el grupo artístico, creando un semillero de titiriteros que, con pocos recursos pero mucha pasión, comenzaron a laburar por la cultura popular. La propuesta se apoyó en la política cultural provincial de los años 60, que buscaba democratizar el acceso al arte y llevarlo a los barrios más alejados.
Durante los primeros años, los artistas itinerantes se presentaron en la Plaza San Martín, en la Biblioteca Popular del Centro y en el Hospital San Roque, generando un vínculo estrecho con la comunidad. El uso de marionetas de guante, de hilo y de sombra permitió adaptarse a espacios reducidos y a audiencias de todas las edades, consolidando al T.E.T. como una herramienta educativa y recreativa.
Cincuenta años de magia en la provincia
En 1995, el elenco se trasladó definitivamente al Teatro Real, donde encontró un escenario fijo y una mayor capacidad de producción. Ese mismo año se estrenó “Tango”, obra que más tarde le valdría el Premio a la Mejor Obra de Títeres/Marionetas en 2012, dirigida por Cristina Gómez Comini y coproducida con la Comedia Infanto‑Juvenil. La pieza fusionó la música tradicional con la narrativa de las marionetas, mostrando cómo el T.E.T. supo evolucionar sin perder su esencia.
El 50.º aniversario, celebrado en diciembre de 2010, tuvo como protagonista “El detective y la niña sonámbula” de Ana Alvarado, bajo la dirección de Fernando Suárez. La obra abrió la puerta a un público adulto, demostrando que el teatro de títeres no es solo para los más chicos, sino también para quienes buscan una experiencia escénica diferente y reflexiva.
En 2014 salió a la luz el libro “Corazón titiritero”, una crónica que recorre la trayectoria del elenco a partir de la figura de su primer director, Jorge Méndez. El texto no solo documenta fechas y espectáculos, sino que también rescata anécdotas de los ensayos en talleres improvisados, los viajes en furgón a pueblos como Villa Cura Brochero y la amistad que se forjó entre titiriteros y espectadores.
Nuevas propuestas y premios recientes
La temporada 2018 trajo “Soltando los pajaritos de la cabeza”, dirigida por Miriam Míguez, una obra compuesta por tres relatos —”El pintor”, “Quedamos a mano” y “El jardín de mi abuela”— que exploran la amistad y el amor desde la mirada infantil. En 2022, el público disfrutó de “Poseidón y la Mar Chiquita”, un espectáculo que combina humor, música y personajes como flamencos, zorros y una banda de mosquitos, pensado para niños mayores de seis años.
El 2023 se presentó “Philia”, una pieza que sigue la evolución de una niña que juega, imagina y crece, invitando al espectador a recorrer senderos de experimentación y creatividad. En 2024 el elenco amplió su repertorio con obras como “La Conjura de los palabristas contra Virulífero Virospa” de Halima Tahan, “Nachokan, una de piratas” dirigida por Santiago Mateos, y “Giro, calesita de estaciones”. El estreno más reciente, “Sietevidas, la vuelta del gato”, rinde homenaje al oficio del titiritero y a Silvina Reinaudi, una de las figuras más emblemáticas del teatro de títeres cordobés.
El reconocimiento a nivel nacional llegó con tres nominaciones en la 5ª edición del Premio Nacional Javier Villafañe, que premia la excelencia en el arte del teatro de títeres en Argentina. Estas distinciones subrayan la calidad artística del T.E.T. y su capacidad para proyectar la cultura cordobesa más allá de sus fronteras.
Entre hilos y recuerdos: la tradición que sigue tejiendo la cultura cordobesa
El Teatro Estable de Títeres no solo representa una compañía artística, sino también una institución que ha influido en la formación de generaciones de artistas y espectadores. Desde los talleres escolares que enseñan a los niños a crear sus propias marionetas, hasta los programas de inclusión social en hospitales y centros de atención a adultos mayores, el T.E.T. ha convertido el teatro de títeres en una herramienta de cohesión social.
En el contexto actual, donde la oferta cultural digital compite con las experiencias presenciales, el Teatro Real ha apostado por la difusión híbrida: grabaciones de funciones, transmisiones en vivo y materiales didácticos en línea. Esta estrategia permite que el público de la zona rural, que antes solo podía ver una función ocasional, acceda a la programación completa, reforzando la misión de democratizar el arte.
Mirando al futuro, el T.E.T. planea ampliar su programa de residencias artísticas, invitando a titiriteros internacionales a compartir técnicas y a crear coproducciones. La intención es seguir posicionando a Córdoba como un referente del teatro de títeres en América Latina, sin perder la esencia que lo hace tan cercano a la gente: el trabajo constante, el amor por los hilos y la voluntad de seguir contando historias que hacen latir el corazón de la provincia.
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