Córdoba se alza: 12ª Marcha contra el Gatillo Fácil reclama justicia y memoria
La 12ª Marcha de Córdoba exige respuestas sobre muertes bajo custodia y violencia institucional.

El jueves por la tarde, frente a los Tribunales I de la calle Caseros 551, la ciudad de Córdoba se llenó de voces y marchas que no dejan de clamar por justicia. La 12ª Marcha Nacional contra el Gatillo Fácil reunió a familiares de víctimas, activistas y vecinos que, con la consigna “fuego permanente contra la violencia del Estado”, exigieron respuestas claras sobre muertes bajo custodia, desapariciones y la violencia institucional que sigue marcando el tejido social cordobés.
Una convocatoria que arde como volcán
Con la etiqueta “manifestación volcánica”, la organización que la dirigió buscó transmitir la intensidad de un reclamo que se mantiene encendido por cada nombre que se pierde en la sombra de la impunidad. Entre los temas que se debatieron, el mapa de delitos que la policía provincial publica en su portal y la nueva página para denunciar violencia institucional fueron los protagonistas de un debate que se vio reforzado por testimonios recogidos en la zona.
La logística de la jornada incluyó una merienda popular con mate cocido y pan casero, un gesto de solidaridad que recuerda la tradición de la “merienda de la memoria” que se ha convertido en símbolo de la resistencia local. Radio Abierta, con su inconfundible voz de la comunidad, transmitió en vivo el recorrido, permitiendo que las familias de las víctimas de “gatillo fácil” compartieran su dolor y su esperanza.
Casos que alimentan la marcha
El relato de Tomás Elías Orihuela, de 19 años, que falleció el 27 de abril tras haber permanecido detenido en la Comisaría Sexta, sigue vivo en las marchas. La investigación judicial todavía no ha esclarecido las circunstancias exactas de su muerte, aunque seis policías han sido imputados y una agente quedó detenida. A su lado, el caso de Claudio Batista, interno del penal de Cruz del Eje, que sucumbió a un cuadro respiratorio tras demoras en la atención médica, subraya la falta de protocolos de salud en las instituciones penitenciarias.
La marcha también recordó a Blas Correas, asesinado por policías en 2020, y a Ezequiel Castro, quien murió en el Hospital Misericordia tras ser trasladado al Centro Psicoasistencial. Con 27 personas investigadas en el caso de Castro, la familia sigue sin ver avances concretos. Otros nombres resonaron en el aire: Jeremías Paredes, herido de gravedad tras una persecución policial en El Chingolo, y los desaparecidos Facundo Rivera Alegre, Yamila Cuello, Liam Flores Soraide y Delicia Mamani Mamani, cuya búsqueda sigue sin cerrarse.
Solidaridad y movilización en la ciudad
La Mesa Organizadora lanzó un bono solidario para cubrir gastos de movilidad de los familiares que participan en los reclamos. Este gesto, que ha sido repetido en marchas anteriores, demuestra la fuerza de la comunidad cordobesa para sostener a quienes buscan respuestas. La presencia de la comunidad en la plaza frente a los tribunales no solo es un acto de protesta, sino también una afirmación de la democracia que se clama en cada paso.
Entre la memoria y la esperanza
La marcha no solo reaviva el duelo colectivo, sino que también convierte el luto en una demanda pública que exige justicia. Los manifestantes, con carteles y pancartas, pintan la ciudad con la esperanza de que la voz de los desaparecidos y las víctimas sea escuchada por las autoridades.
En Córdoba, la lucha contra la violencia institucional ha sido una constante desde la época de la dictadura, cuando la represión dejó cicatrices profundas en el tejido social. Los movimientos de memoria y justicia han sido la respuesta de la ciudadanía, y la 12ª Marcha es otro capítulo de ese proceso de reivindicación.
El legado de la marcha será un recordatorio de que la justicia no se logra con silencio, sino con la fuerza colectiva de quienes, día a día, se levantan para exigir que los nombres perdidos no se queden en el olvido.
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